“Cuando uno ve a un demonio de verdad gira la cara, yo le he dado la mano a algunos. Es violento para la mente”, relataba Cecilio G en una entrevista para El Mundo a finales del año pasado tras haber obtenido el tercer grado, después de que meses antes ingresara en la prisión de Brians 2 por una causa pendiente que le saltó a los Mossos cuando fue a comisaría para renovarse el DNI caducado. Dramático y surreal como todo lo que rodea a uno de los artistas más singulares de nuestro país. El caso es que Cecilio convirtió sus meses de estancia en la cárcel en un cómic. “Pues no resulta que voy a renovarme el DNI y me dicen que tengo un robo con violencia pendiente, así que reestrenamos temporada en Brians 2, la comida es una mierda ya te lo digo. Me han caído 22 meses que puta ruina, todo por ser un capullo, borracho, drogadicto, macarra e irresponsable, bala perdida, entre otros (loco)”, escribe en una de las viñetas. ¿Acaso hay mejor inmersión en el cerebro de un artista que ver sus dibujos a mano, sus trazos, sus viñetas con monólogos interiores, pensamientos, desquicies mentales y crisis existenciales? Cárcel pagada bandeja gratis es el título del interesante cómic editado en mayo por la editorial independiente Autsaider Cómics y que cuenta en primera persona las desventuras diarias de Cecilio G por las prisiones de Aranjuez, Brians 2 y Quatre Camins.
Un diario de bitácora taleguero donde dibujaba y escribía a boli Bic azul todo lo que pasaba por su cerebro durante las interminables y tortuosas horas que duraban los días en prisión. “Los mejores días son los martes por el peculio y a parte siempre se crea algún combate de boxeo por las deudas”, cuenta con naturalidad en una viñeta. El estilo visual de dibujo está claramente influido por su otra gran pasión, el graffiti: su halo crudo, la combinación de líneas finas y gruesas, y el estilo ignorant caracterizado por trazos imperfectos y sencillos pero muy expresivos. Bajo el subtítulo “Conversaciones en la cárcel” aparecen absurdos diálogos como los que tuvo con un preso, al que retrató con un solo diente, donde Cecilio le preguntaba cómo estaba y este decía “nah, aquí tronco”. Luego otra con este mismo preso sin dientes donde le preguntaba si tenía un cigarro, y el preso, de nuevo con la expresividad que la caracteriza, decía “no”. Durante el cómic se intercalan la sinceridad más cristalina con el humor no pretendido, “hoy toca medicación, lo siento si los dibujos pierden calidad”, y al lado dibujada la cara del rapero babeando. “A mí me mola la estupidez. La genialidad de lo estúpido. Lo brillante en lo absurdo y lo vulgar”, reconocía en la entrevista con El Mundo. La genialidad de lo estúpido, lo brillante en lo absurdo: podría ser el resumen espiritual del cómic y, por ende, de la figura de Cecilio G. Unas coordenadas estilísticas que se reflejan a la perfección en la viñeta donde se encuentra a Pikachu en su celda:
- Pikachu: Pika Pika
+ Cecilio G: Qué haces aquí Pikachu??
- Pikachu: Nada, solo que estás alucinando tete
+ Cecilio G: Cierto Pikachu, sniff, ya casi son 4 meses, no podrías usar impactrueno y sacarme de aquí?
- Pikachu: No Juan, yo solo soy una alucinación de tu mente, te estás quedando loki

Sueños con el demonio, conversaciones con las cucarachas de la cárcel, todo parece invocar un satírico surrealismo real, la mente y el filtro de realidad de Cecilio es tan selvático que hace pasar lo bizarro como algo corriente, una especie de surrealismo mágico bastardo. También hay punkismo y manifiestos antisistema: “Todo esto me abruma… no podríamos vivir en paz y armonía? ¿Por qué el sistema nos mete en él y nos convierte en basura? Esto aunque lo parezca no es una broma, si no quieren acabar en una celda perdiendo la cabeza elijan bien sus actos y sobre todo fuck the police and fuck the system. Aunque haya hecho mal con el alcohol y tirarme a la calle no es justo una condena tan larga, así que me mantengo antisistema ya que nos quieren presos, enfermos y analfabetos”. Y finaliza la viñeta contradiciéndose: “Te pones como te pones y encima culpas al sistema”. De la mezcla de lo naíf con la angustia carcelaria nacen viñeta-aforismos como “Talego es lo peor que se puede vivir, un cementerio en el tiempo, un fragmento de mi vida que no quiero volver a repetir”. En 2023 agredió a una candidata de Vox y así despacha en el cómic el recibimiento que tuvo en prisión de los presos simpatizantes del partido: “Aquí nada más entrar los de extrema derecha me querían linchar pero bueno ya está solucionado, casi me matan pero son buena gente”. Otra ejemplo de conversación en prisión marca de la casa:
- ¿Tú no eres rapero?
+ Sí
- ¿Y qué haces aquí?
+ La verdad no lo sé *realmente sí lo sé, a raíz de una relación tóxica acabé en la calle y mi esquizofrenia detonó en un cuadro psicótico y acabé robando y haciendo simpas por toda España alucinando y lesionando a agentes.
Del cómic se puede extraer un poso claro de su biografía personal: Cecilio no es un ignorante, aún con su locura y problemas mentales, es perfectamente consciente de todo el mal que ha hecho, y del torbellino de excesos y drogas que no le hace ningún favor pero del que se siente atraído. Muchas personas encuentran refugio en la negrura, les atrae la autodestrucción y el malditismo, aunque sepan que no les convenga. Lucidez o caos. Es un dilema vital bastante chungo, pero que definitivamente parece convivir con él de forma permanente. “El mundo musical me ha traído cosas tanto buenas como malas pero no se si quiero seguir con esto…conocer a Satán, esa es buena; conocer la droga, esa es mala; conocer a Pimp Flaco, esa es mala también”, dibuja en otra viñeta. También hay espacio hasta para cursiladas y ternuras, como una caricatura dedicada a su novia: “te amo cosita linda, si no te dibujo más en este cómic es porque esto va de la cárcel y tú me liberas”. Damas y caballeros, Cecilio G.
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