Rajoy es el problema del PP, un partido que no tiene una carencia en comunicación, sino a un presidente que dicta políticas que luego corrige hundiendo a ministros y que acapara todo el poder en el partido y el Gobierno. La reflexión es de José Antonio Zarzalejos, exdirector de ABC, que vuelve a escribir un duro artículo en su columna habitual en El Confidencial, sobre el líder popular.

El suma y sigue de sostenerla y no enmendarla
El Partido no tiene un problema de comunicación, “sino con las políticas estatuarias, es decir, con la no políticas: las de no hacer, las de evitar, las de driblar, las de esperar, las de aplazar (…) Un suma y sigue que consiste en sostenerla y no enmendarla: ni un cambio, ni una rectificación, ni una autocrítica. Solo equilibrios en los que él –Rajoy– se alza en el fiel de la balanza”, escribe Zarzalejos.

Los barones le dejaron solo
Para el exdirector de ABC, Rajoy “forma parte del problema mucho más que de la solución” y lo demostró el hecho de que sus propios barones “le dejaron solo en el Comité Ejecutivo” el lunes posterior al domingo electoral de las elecciones andaluzas.

Alentó el enfrentamiento entre Cospedal y Soraya
Zarzalejos reprocha a Rajoy que alentara con “su quietismo el enfrentamiento claro y abierto entre la vicepresidenta del Gobierno y su equipo y María Dolores de Cospedal y el suyo”.

Dejó sola a Cospedal ante Bárcenas
Según el periodista, Rajoy “debió implementar en Génova un equipo que arropase a la secretaria general en los peores momentos de tempestad (el caso Bárcenas, por ejemplo); el que debió cohesionar a los miembros de su Gabinete sin permitir grupos de ministros, unos en torno a la vicepresidenta y otros en derredor de Ana Pastor; el que debió preocuparse de que la TV y la Radio Pública no se desplomasen; el que debió contener el espectáculo bochornoso de Cataluña; el que, en su bicefalia como presidente del Gobierno y del partido, debió atender a todos sin distinción –Aznar entre ellos– haciendo lo necesario para que los populares no desaparezcan prácticamente de Navarra, País Vasco y Cataluña”.

Una personalidad irreversiblemente altiva
Rajoy no ha liderado, se ha dedicado a “esperar, diferir, no procrastinar”. Es “una personalidad idiosincrática irreversiblemente altiva”, añade Zarzalejos.

El periodista subraya su larga lista de incoherencias: “al ministro Ruiz-Gallardón en Justicia le encomendó unas políticas y exactamente las contrarias a su sucesor, Rafael Catalá –aborto y ley de tasas, por ejemplo”. Lo mismo hizo, continúa Zarzalejos, con Ana Mato cuando la sustituyó en Sanidad por Alfonso Alonso –atención primaria de nuevo para los inmigrantes y tratamientos con fármacos de última generación para la hepatitis C”.

“El Gobierno de Rajoy carece de versatilidad, empatía, percepción y energía para salir de su introspección personal y política”, concluye el periodista.