Pedro J. Ramírez ha terminado convirtiéndose en 'enemigo número uno' de Mariano Rajoy, para quien, por más extraño que resulte ahora, pidió abiertamente y con entusiasmo el voto desde las páginas de El Mundo. Lo recuerda este viernes Antonio Maestre en La Marea. Ahora que Ramírez acusa al presidente del Gobierno de llevar a cabo una cacería de brujas contra él, buscar en las hemerotecas sus editoriales en los que expresaba su pasión por el líder popular debe ser un ingrato ejercicio para el hasta ayer influyente director de periódicos.

El 11-M, la gran decepción
Hay que decir en su favor que Pedro J. Ramírez aplaudía en aquellos años las promesas electorales que vendía el entonces líder de la oposición y que una vez en el Gobierno fue incumpliendo una tras otra. Pero, sin duda, tiene que haber sido un duro golpe para el ya exdirector de El Mundo que el líder popular no haya dado los pasos que esperaba para reabrir la que ha sido la gran batalla de Pedro J. en los últimos años y también para el PP: el 11-M.

En 2008 pidió el voto para Rajoy
El jueves 6 de marzo de 2008, el editorial de El Mundo intentaba influir en los españoles para que votaran al PP: “El Mundo pide el voto para el PP y para el partido de Rosa Díez”. Las razones que alegaba el diario de Pedro J. para dar el voto al PP era su “acreditada capacidad de afrontar con eficaces políticas liberalizadoras una crisis económica a la que puede parecerse mucho la que se avecina, puesto que la reducción de impuestos que ahora propone ya ha funcionado una vez, puesto que la mayoría de los españoles se muestran partidarios del contrato de integración con el que Rajoy quiere simbolizar el control de la inmigración, puesto que nada menos que un 88% de ciudadanos se declara favorable a esa ley que permita estudiar en castellano en toda España a la que Zapatero dio la espalda en el segundo debate”.

Rajoy, el único que podía relanzar el 11-M
A continuación, El Mundo daba alas a la teoría de la conspiración y mostraba al PP como el único partido que podría “relanzar seriamente la investigación sobre el 11-M que el Parlamento ha cerrado en falso”. Convenía que volvieran al poder –añadía Ramírez- “quienes lo perdieron en tan singulares y dramáticas circunstancias hace cuatro años”.

El voto útil para una mayoría popular
“Pedimos pues el voto útil, el voto del sentido común, la afinidad programática y el pragmatismo para el PP, y el más utópico, idealista y contracorriente para ella”, remachaba El Mundo en aquel editorial, en el que pedía, además, que se diera al PP “una mayoría holgada para que el gobierno de Rajoy pudiera gobernar con suficiencia.

“Rajoy necesita una mayoría holgada para poderse blindar ante las presiones políticas y las eventuales movilizaciones contra los duros ajustes que va a tener que llevar a cabo”, afirmaba el editorial. En noviembre de 2011, en vísperas de las elecciones generales, volvió a pedir el voto para Rajoy.

La operación política contra Zapatero
El PP tuvo en Pedro J. Ramírez durante el Gobierno de Zapatero el mejor de los aliados en las sospechas que convenientemente los populares fueron vertiendo en el parlamento, entrevistas y tertulias televisivas sobre la supuesta autoría de ETA detrás de los atentados del 11-M, una versión que fue descartada desde los primeros momentos por la Policía y, posteriormente, en la investigación judicial.