La prisión permanente revisable era uno de los asuntos que ya estaba en la agenda política de los partidos. El Partido Popular ha fomentado que los padres de Diana Quer y Marta del Castillo participaran en mítines de la formación y Albert Rivera se ha reunido también con los familiares de Diana y con los padres de Mariluz. No obstante, el asesinato del niño Gabriel ha precipitado su debate. Este jueves llega al Congreso la iniciativa legislativa que propone reformar el Código Penal para eliminar la prisión permanente revisable. Podemos está a favor, Ciudadanos y PP en contra, y PSOE a la espera de un pronunciamiento del Constitucional. Lo que sí es un denominador común de todos ellos es que se miran los unos a los otros acusándose de utilizar el caso Gabriel de manera “populista”. En este sentido, cabe destacar que tan solo uno de los partidos ha cambiado de parecer con respecto a su postura: Ciudadanos.

El portavoz parlamentario de los naranjas, Juan Carlos Girauta, ha insistido en que espera que los socialistas se abstengan ya el Constitucional no se ha pronunciado aún. Ciudadanos es claro y aboga por endurecer el tercer grado. Pero, ¿siempre ha sido así?

La respuesta es “no”. Tal y como consta en el documento firmado por Ciudadanos y PSOE con motivo del acuerdo de investidura (fallida) de Pedro Sánchez, los naranjas se comprometieron a la “derogación inmediata de la prisión permanente revisable”.

Grupos de la oposición, como Unidos Podemos, ha criticado el viraje de Albert Rivera en torno a esta cuestión. El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha publicado un tuit en el que se pregunta: “¿Se os ocurre alguna cosa, algo de tipo populista, que explique este repentino cambio de opinión?”.

En la misma tónica se ha movido Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos, quien simplemente se ha dedicado a evidenciar el cambio de criterio con varias imágenes.

De hecho, Echenique ha recordado que no es el primer ni único asunto en que Ciudadanos cambiar de parecer en cuestión de horas. Con motivo del 8M, los naranjas, en un primer momento criticaron con dureza la movilización porque, en palabras de Inés Arrimadas, “dentro de esas reivindicaciones van contra el sistema capitalista”. No obstante, pasaban las horas, los días, y el movimiento adquirió fuerza. El respaldo de al sociedad fue absolutamente masivo, lo que llevó a Rivera a virar: no apoyaron la huelga pero sí se pusieron el lazo morado y una delegación naranja, formada por Begoña Villacís y Patricia Reyes, participó en la concentración que partió desde Atocha hasta Plaza de España (Madrid).

En los últimos 10 días Ciudadanos ha cambiado de postura en asuntos capitales, como lo es el feminismo o la prisión permanente revisable. Tal y como diría Groucho Marx, “estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.