En Galicia parece que las cosas no varían mucho de un siglo a otro. Es verdad que ha sucedido (y sucede) en otras CCAA, pero en aquellas tierras la costumbre impuesta por Fraga durante años continúa operativa. Se trata de forma de actuar tan evidente que se ha convertido en una regla no escrita y que pasa por repartir el dinero público entre los medios que mejor se portan con el poder establecido, aunque donde se editen reciban el nombre de 'O mentireiro' (el mentiroso).

Una nueva denuncia de un sindicato pone de manifiesto, una vez más, esta manera de proceder. Como ha venido sucediendo desde que el PP recuperó la Xunta, se da la circunstancia de que La Voz de Galicia vuelve a ser la gran beneficiada. A continuación también se repiten las mismas marcas periodísticas (Faro de Vigo, El Progreso o La Región, entre otros) aunque a distancia del primer grupo mediático gallego. Como todo el mundo supone, de ese reparto subjetivo se cae cualquier periódico (en papel o digital) crítico con la administración en manos del PP.

Nueva denuncia
La hechos los ha denunciado la Confederación Intersindical Galega. Según los datos publicados, el Ejecutivo de Núñez Feijóo vuelve a ser generoso con los más fieles. Lo curioso es que la aprobación que aparece en el Diario Oficial de Galicia es una ampliación en 540.000 euros del 1,1 millones que se aprobó en febrero.

Según la CIG responde a un procedimiento similar a años anteriores. Primero se vende austeridad y un descenso de las partidas de publicidad para, al cabo de unos meses, volver a igualar la cantidad habitual.

En total por tanto, en lo que va de año, la Xunta ha dedicado más de un millón seiscientos mil euros. Eso sí, siempre va a parar a los mismos, sin que haya una aclaración satisfactoria en cuanto a los criterios para llevar a cabo el reparto.

Esa tradición 'fraguista'
La forma de actuar del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no difiere de sus 'maestros'. Para muchos es un alumno aventajado del fraguismo, un régimen que tenía su propia lista negra -vetados- de periodistas y gente de la cultura. Ahora, desde la residencia oficial de Monte Pío se ejecuta un control férreo de los medios ¿Y cómo? A través de lo más sencillo: el dinero destinado a convenios publicitarios.

Fomento de la lectura
En un momento como el actual, en que a nivel estatal desde La Moncloa no dejan de 'vender' los avances de la economía -una recuperación en entredicho- en Galicia su presidente no puede ni presumir de eso. Esta misma semana han vuelto a conocerse más datos que sitúan la región en la penúltima posición estatal por lo que respecta a la intensidad de la recuperación. Esto corrobora lo anunciado a principios de año por el Foro Económico, organismo que incluso reclamó un cambio de políticas públicas.

Pero parece que la interpretación de la Xunta de esa modificación de las políticas pasa por ayudas a los medios. En el segundo apartado que denuncia la CIG, la administración autonómica dedica en el primer cuatrimestre del año 485.000 euros. Este dinero se destina por un lado (316.000 euros) a “colocar un número determinado de ejemplares de periódicos en centros docentes no universitarios de la Xunta”. A juicio de la organización sindical se trata de “un contrato de compraventa malamente disfrazado de 'fomento de la lectura de prensa escrita' por el alumnado”, o lo que es lo mismo, muchos periódicos a cambio de dinero... público.

Nuevas tecnologías
Esta partida incluye una parte (168.900 euros) cuyo objetivo es el fomento del uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Sin embargo, como llama la atención la Confederación Intersindical Galega, estamos ante un caso aún más sangrante porque se paga a empresas (medios de comunicación) que cobran al público por acceder a sus contenidos.

Es evidente que la recuperación de la que presume Rajoy no llega a su tierra, según cifras de instituciones económicas nacionales. Los recortes han conducido a una situación límite a colegios públicos, dependientes o al sistema sanitario público, solo por citar tres ejemplos... Y la cosa no mejora. Se da por hecho que tras el verano empezará el lavado y pintado de cara pensando en las elecciones del año que viene... Una parte ya se va preparando, la de los medios de comunicación afines. Después del estío con seguridad habrá más peculio.