Uno de los documentos desclasificados este miércoles por parte del Gobierno de España deja al descubierto un croquis titulado “operaciones en marcha” que contempla las tres vías que se pusieron encima de la mesa para derrocar la democracia. 

En ese “panorama de operaciones en marcha” trasncrito en 1980 -un año antes del intento de golpe- pasaban tres estrategias diferentes: una “civil”, otra “militar” y una última “mixta (cívico-militar)”. O lo que es lo mismo, de los tenientes generales, de los coroneles y de “expontaneos”.

 Sobre el primero, el documento al que ha tenido acceso ElPlural.com menciona que su probabilidad es alta en caso de producirse un “deterioro rápido de la situación”. “La intervención vendrá de forma institucional, mediante EL PRONUNCIAMIENTO”.

Tal y como se aprecia en el informe, que aparece en la página web de Moncloa bajo el título Documentación con una presunta planificación del golpe (1980), se analizó las posibilidades más y menos factibles para derrocar un Estado de Derecho todavía en pañales.

Reparto del poder, nombres y lugares clave

El manuscrito muestra con todo lujo de detalle la viabilidad de cada opción (“nula”, “casi nula” o “prácticamente nula”) y estudian de forma pormenorizada de qué manera actúan y cómo proceder en casa de que algo salga mal. El ‘informe’ analiza las características de tenientes generales, coroneles, o expontáneos. Esta probabilidad, tuvo “un amago en la operación Galaxia”.

También aparecen instrucciones una vez llevado a cabo el golpe: “¡¡¡MILITARES ESPAÑOLES!!! DAN UNAS CONSIGNAS SOBRE LO QUE SE DEBE HACER DESPUÉS DEL 23-F”. Entre esos movimientos a posteriori, los militares se jactan de su objetivo para “seguir actuando para lograr hacernos con el control de los recursos jurídicos, constitucionales, culturales y sociales, de todos los resortes del poder que puedan impedir la rotura de la unidad de España”.

En el grueso del texto, aparecen en cierto modo las sensaciones dentro del cuerpo, y también qué podría pasar con el rey: “Dejar al borbón libre y tratar con él como si fuese un caballero (…) Considero que el rey seguirá adelante en su intento suicida de tener un gobierno con los socialistas, no pudiendo ser considerado ni como un símbolo a respetar”. Con todo, apuntalan que “es importante un OBJETIVO A BATIR Y ANULAR”.

De igual manera, habla de la forma de reorganizar los mandos militares, de qué manera se repartirían el poder y qué puesto desempeñaría. También “objetivos fundamentales” durante y después del golpe: Palacio de la Zarzuela, las Cortes, Correos (Cibeles), Presidencia (Castellana), la Puerta del Sol, la Estación de Atocha, Plaza Castilla y un largo etcétera. Incluso ven de qué manera podían evitar-tomar los medios de comunicación.

Seis miembros del CESID participaron “activamente”

Otra de las cuestiones que se desprende es la participación “activa” de seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME). Según el documento, que está entre los que se han desclasificado del Ministerio de Defensa, los seis agentes "o bien conocían los hechos antes del 23 de febrero" o "planificaron un apoyo operativo que llevaron a efecto" y "posteriormente trataron de encubrir su participación activando una operación que justificara sus movimientos" durante aquella jornada.

Entre estos agentes se menciona al capitán García Almenta, al capitán Gómez Iglesias, al sargento Miguel Sales, al cabo Monge Segura y al cabo Moya Gómez, y de ellos se dice que "conocían los hechos concretos antes de que ocurrieran". Además, se alude al comandante José Luis Cortina, que dirigía la unidad de élite del CESID y que fue absuelto en el juicio del 23-F. Se aclara en el texto que "no está comprobado" que supiera sobre el intento de asonada, "pero hay indicios de que así fuera".

Reuniones del rey con Milans del Bosch o el asalto a TVE, entre los papeles desclasificados

Entre los documentos figura una nota de Inteligencia del 5 de febrero de 1982, casi un año después del golpe. En ella, el CESID eleva a "conocimiento superior" que Juan Carlos I se reunió con el general Jaime Milans del Bosch, uno de los máximos responsables del plan. El encuentro habría tenido lugar antes del juicio por el 23-F, que comenzó días después -el 19 de febrero-. El rey habría procurado que "la Corona no salga lesionada del proceso".

Se mencionan "entrevistas confidenciales y sigilosas de S.M. el Rey con los principales del intento del 'golpe de Estado'" y que "alguien muy importante de la Casa Real" se entrevistó con el general Alfonso Armada, considerado el principal artífice del golpe de Estado. Inteligencia menciona informaciones de "algunos núcleos cualificados de opinión cántabra e incluso también en ambientes castrenses de la capital".

"En tales círculos de opinión se ASEGURA que, en efecto, el Rey se ha entrevistado confidencialmente con el T.G. Milans del Bosch; se señala que por encima de todo se pretende que la Corona ho salga lesionada del proceso y que en todo caso, los intentos en tal sentido no provengan de los principales procesados y de reconocida, apunta.

Varias unidades militares acudieron a lugares estratégicos de medios de comunicación, entre ellos las instalaciones de RTVE en Prado del Rey. En las conversaciones entre soldados se desprende que no tendrían miramientos en usar las armas de ser necesario: "El Capitán recibía órdenes, del Coronel y éstos. Estuvimos tomando Radio Televisión a las 8 de la tarde. Nada más que te dejé yo, que te llamé por teléfono, pues tocaron alarma y a preparar todo. La virgen, como para marcharse, nos iríamos de maniobras y venga a Televisión y órdenes de no hablar con nadie. El primer tiro al aire y el segundo a dar, con los cargadores metidos y ni seguro ni nada" . 

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