Dice Yolanda Barcina, presidenta de Navarra en la cuerda floja, que “no hay pruebas” contra su vicepresidenta y consejera de Economía y Hacienda, Lourdes Goicoechea. Pues pruebas parecen los datos publicados por la Cadena SER que probarían que la asesoría fiscal causa del escándalo seguiría funcionando a través del despacho de su marido, el arquitecto Joaquín Arellano.

Goicoechea supuestamente cerró su despacho de asesora fiscal al entrar al Gobierno foral, pero la que fuera directora de la Hacienda Tributaria de Navarra, Idoia Nieves, la ha acusado de “injerencias persistentes” para solicitar favores fiscales a favor de antigos clientes de su asesoría.

Todo en el mismo despacho
La vicepresidenta se ha desvinculado de su despacho, pero según cuenta la Cadena SER, los que fueran sus clientes siguen siendo recibidos en el despacho profesional de su marido, el arquitecto Joaquín Arellano.

Traspaso de clientes
Goicoechea traspasó su cartera de clientes a la número dos de su oficina, la abogada de Pamplona, Ana Cámara, que siguió operando en lo que hasta entonces había sido la oficina de su jefa, el estudio de arquitectura de su esposo.

Idéntica dirección
De hecho, el teléfono y la dirección de Cámara que están en el registro del Colegio de Abogados de la ciudad coinciden con los de la oficina del arquitecto, un lujoso despacho frente al domicilio particular de la pareja.

Sin registro mercantil
Pero ni la consejera navarra, ni su marido ni su antigua empleada han registrado la asesoría fiscal en el registro mercantil. Lo que llevará a la comisión de investigación a analizar cómo y a quién facturó Goicoechea sus servicios.