Seamos sinceros, solo nos gustan los referéndums cuando sale vencedora la opción que preferimos. Estos días escucho y leo un sin fin de análisis que alaban el referéndum griego y la valentía de su gobierno al convocarlo. Es la democracia y deciden los ciudadanos. Perfecto, solo que los griegos han decidido afecta a los 18 países que compartimos moneda única, el euro. Por tanto Angela Merkel estaría en su derecho de convocar un referéndum en el que los alemanes decidieran si siguen ayudando con sus impuestos a Grecia o no. Ganaría también el no. Y sería la desaparición del euro. Porque después de preguntar a los alemanes por Grecia les pueden preguntar por Portugal o por España.

Y el fin del euro
Tan demócrata es Grecia como Alemania y si se elogia el referéndum griego (independientemente de su resultado) se debería elogiar por 'valiente' a Angela Merkel si ésta decidiera convocar un referéndum para que los ciudadanos alemanes votaran estas dos preguntas: ¿Quieren los alemanes seguir ayudando a Grecia? ¿Prefieren que salga del euro o siga con la moneda única? Según todos los sondeos, incluidos los de los medios de comunicación, vencería el no a más ayudas y el sí a Grecia fuera del euro. Y eso supondría el fin de la moneda única. Para aquellos que banalizan y trivializan el asunto debería saber que España volvería a la peseta, que no nos financiaría nadie porque el BCE ya no compraría nuestra deuda, que los tipos de interés volverían al 18 o 20%, que la devaluación sería brutal, la pobreza tremenda y perderíamos nuestro estado del bienestar. 

¿ Por qué no un referéndum para todos los europeos?
Como escucho a líderes políticos de determinados partidos afirmar que solo hay democracia cuando los ciudadanos votan en referéndum -como si la democracia representativa no lo fuera- lo lógico es que todos los europeos, al menos los de los países de la zona euro, pudiéramos votar si Grecia sigue en el euro o se la expulsa. Probablemente en el Sur se votaría a favor de ayudar a Grecia y que siguiera en el euro, pero en el norte no. Empiecen a contar habitantes para ver la opción ganadora. Y una vez abierta la puerta piensen que después de echar a uno se puede echar a los demás.

El error del austericidio
A estas alturas ya nadie discute que las recetas aplicadas hasta hora por la Troika en Grecia han sido un inmenso error que ha provocado un pérdida del 25% del PIB griego, ha hundido al país en la desesperación  y que el austericidio no ha ayudado a que salga de la crisis, al contrario la ha hundido más. Pero también es cierto que los griegos no pagaban IBI por sus casas, que la edad de jubilación real está en los 55 años cuando en Alemania o en España en 67, que no paga IVA casi nadie (ni abogados, ni dentistas, ni médicos, ni fontaneros ni albañiles), que la picaresca -por no decir la corrupción y el pago de mordidas- no es un mal solo de la clase política sino una 'costumbre' más que socialmente aceptada. Que intente alguien explicarle a un alemán que con sus impuestos tiene que subvencionar a un país donde estafar a Hacienda es lo normal y donde se jubilan 15 años antes que ellos. El austericidio ha sido un inmenso desastre, pero la sociedad griega tiene que asumir que también  es responsable de haber llegado hasta aquí. El resto de Europa no tiene la culpa de que Grecia tenga un sistema de Hacienda o Seguridad Social, por poner dos ejemplos, absolutamente ineficientes y desastrosos.



La épica de 'Oxi' y la realidad
El referéndum griego tenía mucho de épico porque se convocaba a unos ciudadanos a decidir si se doblegaban o no. Y siempre tiene mucho de épico y de poético que los humildes, los que no tienen nada, no se dejen amedrentar y digan un gigante NO, un Oxi como una casa, a los poderosos. Era emocionante ver a los griegos celebrar en las calles que no se doblegaban, pero tras la imagen viene la realidad. Y la realidad es que Grecia no tiene dinero para mantenerse por sí misma, que pocas horas después de vencer, el Gobierno griego entregaba la cabeza de su general más famoso, Varoufakis, simplemente para poder volver a negociar.  ¿De verdad es una victoria? De momento el resultado del referéndum es el que sigue: Varoufakis sacrificado (con lo que supone de humillación para Tsipras porque no lo cesa él sino que se lo cesan), sigue el corralito y es Alexis Tsipras quien tiene que presentar una propuesta para que el resto de socios la acepten o no. Si Grecia quiere seguir en el euro va a tener que pagar un precio. Y esta vez Alemania no aguantará s bromas ni más referéndum.

Otra cosa es si Grecia decide salir del euro, entonces todos tendremos un problema. Y el proyecto político  (porque es mucho más económico) del euro habrá fracasado.