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Internacional

Los talibanes cambian las rutas de la heroína y España empieza a recibir droga de Latinoamérica

La prohibición del cultivo de opio en Afganistán ha hundido la producción y obliga al narcotráfico a buscar alternativas. Dos operaciones policiales revelan nuevas conexiones con España

Imagen de recurso de la incautación de un alijo de cocaína. EP.

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Una decisión adoptada por los talibanes en Afganistán empieza a dejar huella a miles de kilómetros, también en España. La prohibición del cultivo de opio impuesta por el régimen afgano en 2022 ha sacudido uno de los principales mercados mundiales de heroína y ha abierto un escenario de incertidumbre para las organizaciones criminales que durante décadas dependieron de sus suministros. Mientras la producción afgana permanece en mínimos históricos, las autoridades europeas observan cómo aparecen nuevos centros de producción y se diversifican las rutas del narcotráfico. España, uno de los principales puntos de conexión entre Europa y Latinoamérica, comienza a detectar algunas de esas transformaciones.

Dos operaciones desarrolladas por la Policía Nacional, Atis y Corcel, ofrecen una muestra de esa evolución. Según ha publicado El Mundo, los investigadores han intervenido partidas de heroína vinculadas a redes diferentes de las que tradicionalmente abastecían al mercado español. En la primera operación, realizada en noviembre de 2025 y comunicada un mes después, los agentes de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) incautaron ocho kilos de heroína procedente de Colombia. La sustancia había sido preparada en comprimidos, una presentación poco habitual que llamó la atención de los investigadores.

La segunda investigación, denominada Corcel, permitió intervenir otros 21 kilos de heroína en Gran Canaria. En ella participaron cuatro personas que habían viajado desde Toledo hasta Las Palmas en el mismo avión, aunque ocuparon asientos separados y se alojaron en distintos hoteles para dificultar su identificación. La droga fue localizada durante una entrega en la cafetería de un establecimiento hotelero.

Las dos operaciones ilustran la capacidad de adaptación de las redes criminales, aunque conviene distinguir sus hallazgos: la primera apunta expresamente a un suministro colombiano, mientras que la segunda acredita un circuito de distribución distinto, sin que la información conocida permita establecer con la misma certeza el país de producción de la heroína intervenida.

Afganistán cierra el grifo del opio

Durante décadas, Afganistán fue el gran proveedor de opio destinado a la fabricación de heroína para el mercado europeo. Su producción alimentaba una extensa red de intermediarios que atravesaba Asia y llegaba al continente a través de corredores como la denominada ruta de los Balcanes, con Turquía como uno de sus principales puntos de conexión.

Ese sistema empezó a alterarse en abril de 2022, cuando los talibanes, que habían recuperado el poder en agosto del año anterior, prohibieron el cultivo de adormidera, la planta de la que se obtiene el opio.

El impacto fue extraordinario. Según los datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la superficie dedicada a estos cultivos cayó de 232.000 hectáreas en 2022 a 10.800 en 2023, un desplome del 95%. La reducción se mantuvo durante los dos años siguientes: 12.800 hectáreas en 2024 y 10.200 en 2025.

La caída también se refleja en la capacidad de producción. Naciones Unidas calcula que las 296 toneladas de opio obtenidas en 2025 permitirían fabricar entre 22 y 34 toneladas de heroína de calidad para la exportación, muy lejos de las entre 350 y 580 toneladas estimadas para 2022.

La transformación ha despertado interrogantes sobre el abastecimiento del mercado europeo. Sin embargo, la reducción de los cultivos no se ha traducido, al menos por ahora, en un desabastecimiento generalizado. Las organizaciones criminales siguen recurriendo a las reservas acumuladas antes de la prohibición y a mecanismos de procesamiento y distribución que han amortiguado sus consecuencias.

Pakistán emerge como alternativa y Latinoamérica entra en escena

El último Informe Europeo sobre Drogas, publicado en junio de 2026 por la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA), señala que Pakistán está adquiriendo un protagonismo creciente en la producción de opio y heroína. Especialmente significativa es la situación de Baluchistán, una provincia fronteriza con Afganistán donde se ha detectado una expansión de los cultivos.

Las estimaciones recogidas por la agencia europea apuntan a unas 9.116 hectáreas dedicadas al cultivo de adormidera en Baluchistán durante 2025. Su proximidad a los puertos y corredores marítimos del sur de Asia facilita la conexión con mercados internacionales, incluido el europeo.

También Myanmar ha aumentado su peso en este escenario. Según Naciones Unidas, la superficie dedicada al opio alcanzó en 2025 su nivel más elevado en una década, mientras las rutas entre el sudeste asiático y Europa despiertan una atención creciente entre las autoridades.

La novedad que ahora aparece en España está relacionada con Latinoamérica. Tradicionalmente, la heroína producida en países como Colombia o México se orientaba principalmente hacia el mercado norteamericano. La incautación de heroína colombiana en la operación Atis sugiere que algunas organizaciones están explorando otros destinos comerciales.

No obstante, la existencia de nuevas conexiones no significa que Latinoamérica haya sustituido a Afganistán como gran proveedor europeo. La información disponible permite hablar de diversificación de rutas y de suministradores, no de un cambio completo en el origen de la heroína consumida en España.

Un mercado que se adapta antes de quedarse sin suministro

Las advertencias de la agencia europea ayudan a entender por qué el desplome de la producción afgana no ha provocado una crisis inmediata en el mercado ilegal. Un estudio recogido en su informe de 2026 estima que en Afganistán todavía existían unas 12.000 toneladas de opio almacenadas en 2025, una reserva considerable que permite mantener parte del suministro pese a la reducción de las cosechas.

La EUDA considera que las reservas, la aparición de proveedores alternativos y la adaptación de las organizaciones criminales pueden sostener la disponibilidad de heroína en Europa, aunque insiste en la necesidad de vigilar posibles cambios en el mercado y en los hábitos de consumo.

Entre los riesgos identificados figura la expansión de opioides sintéticos de elevada potencia, cuyo consumo puede provocar intoxicaciones graves y sobredosis. La agencia también alerta de los peligros derivados de la presencia de sustancias desconocidas en comprimidos y mezclas de drogas. La heroína sigue siendo el opioide ilegal más consumido en Europa y uno de los principales responsables de los daños sanitarios asociados a este grupo de sustancias.

En ese contexto, las operaciones detectadas en España muestran una parte del problema que afrontan los investigadores: las redes ya no se ajustan necesariamente a la distribución tradicional de territorios, organizaciones y tipos de droga. Las alianzas cambian, aparecen nuevos proveedores y los circuitos comerciales pueden incorporar sustancias con las que antes no trabajaban.

El resultado es un mercado que está absorbiendo una alteración histórica de su principal centro de producción sin que esa crisis se haya traducido en la desaparición de la oferta. La heroína afgana continúa llegando a Europa, pero ya no es la única procedencia que preocupa a las autoridades. Los ocho kilos intervenidos en la operación Atis constituyen un indicio concreto de esa diversificación, aunque todavía no permiten establecer hasta qué punto la caída de la producción afgana está detrás de las nuevas conexiones con Latinoamérica.

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