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Internacional

Musk pone 276 millones al servicio de los republicanos para salvar la mayoría de Trump en el Congreso

El magnate se convierte en el mayor donante conocido de las elecciones de noviembre y vuelve a financiar al trumpismo tras sus desencuentros con el presidente

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (izquierda), escucha al director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, durante una reunión de ejecutivos del sector tecnológico en la Casa Blanca. EP.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (izquierda), escucha al director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, durante una reunión de ejecutivos del sector tecnológico en la Casa Blanca. EP.

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Elon Musk ha vuelto a sacar la chequera para sostener al Partido Republicano. El empresario ha destinado más de 276 millones de dólares desde julio a financiar organizaciones que trabajan para conservar las mayorías conservadoras en el Congreso de Estados Unidos, una cantidad que lo convierte en el mayor donante conocido de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre. Su desembarco se produce en un momento delicado para Donald Trump, con los republicanos obligados a defender su control de Washington frente al descontento por el coste de la vida y las consecuencias de la guerra con Irán.

Las cifras, adelantadas por The New York Times y confirmadas por Associated Press a través de un portavoz del comité político del empresario, reflejan un giro respecto a los planes que Musk había anunciado hace apenas un año. Después de convertirse en uno de los grandes protagonistas de la victoria electoral de Trump en 2024 y protagonizar una sonada ruptura con el presidente, el propietario de Tesla, SpaceX y X aseguró que reduciría considerablemente su participación en la financiación política. No ha sido así. Su implicación económica es ahora incluso mayor que en la anterior campaña presidencial, aunque su presencia pública resulte mucho más discreta.

El regreso del magnate coincide con la recta final de unas elecciones que pueden modificar la capacidad de maniobra de la Casa Blanca durante los dos últimos años del mandato presidencial. El 3 de noviembre se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, con los demócratas tratando de recuperar el control de alguna de las dos cámaras. Una mayoría opositora podría complicar la aprobación de nuevas leyes, impulsar investigaciones parlamentarias y aumentar la presión sobre la Administración Trump.

Una fortuna repartida entre el Senado, la Cámara y las campañas locales

La mayor aportación conocida de Musk durante los últimos meses ha ido a parar al Senate Leadership Fund, el principal comité de financiación independiente que trabaja para elegir senadores republicanos. La organización ha recibido 158 millones de dólares, una de las mayores donaciones políticas individuales de las que se tiene constancia en Estados Unidos.

Otros 76 millones han terminado en America PAC, el comité impulsado por el propio empresario en 2024, que vuelve a desplegar una estructura de movilización electoral mediante campañas de contacto directo con los votantes. A esa cifra se suman 20 millones para el Congressional Leadership Fund, vinculado a los esfuerzos republicanos por conservar la Cámara de Representantes, y 10 millones para Lone Star Liberty PAC, una organización que respalda al candidato conservador al Senado por Texas, Ken Paxton.

Las aportaciones conocidas desde julio superan conjuntamente los 276 millones de dólares. Si se considera el conjunto del ciclo electoral 2025-2026, la financiación política atribuida a Musk alcanza aproximadamente los 366 millones, por encima del alrededor de 290 millones que dedicó a respaldar a Trump y a otros candidatos republicanos en las elecciones de 2024.

La distribución permite identificar dónde se concentran algunos de los intereses electorales del empresario. La mayor parte de los fondos se dirige a organizaciones que pueden intervenir en varios estados, financiar publicidad y reforzar las campañas de los candidatos conservadores. Texas tiene, además, un protagonismo particular: allí se encuentran importantes instalaciones y operaciones de Tesla y SpaceX, y la candidatura de Paxton se enfrenta a una disputa relevante frente al demócrata James Talarico.

Millones para atacar a los demócratas en los estados decisivos

La estrategia electoral de Musk no se limita a respaldar a los candidatos republicanos. Buena parte de los recursos de America PAC están destinados a campañas negativas contra sus adversarios.

Una investigación publicada por WIRED, basada en los registros de financiación electoral disponibles hasta el 6 de octubre, constató que el comité invertía aproximadamente tres dólares en atacar a candidatos demócratas al Senado por cada dólar destinado a promover a los republicanos. En aquel momento, más de tres cuartas partes del gasto senatorial de la organización se concentraba en defender escaños que ya estaban en manos del Partido Republicano.

Texas constituye uno de los ejemplos más visibles. Según los datos examinados por la revista, America PAC había gastado más de 9,4 millones de dólares en publicidad contra James Talarico, frente a 1,8 millones dirigidos a favorecer directamente a Ken Paxton. También había concentrado cantidades importantes en contiendas de Ohio, Iowa y Michigan.

El dinero financia anuncios digitales, correspondencia electoral, llamadas y otras iniciativas de movilización. Son gastos independientes de los presupuestos oficiales de los candidatos, aunque persiguen favorecer sus resultados. Los denominados super PAC, regulados por el sistema electoral estadounidense, pueden recibir aportaciones ilimitadas de particulares y organizaciones, pero tienen prohibido coordinar directamente sus gastos electorales con las campañas de los aspirantes.

Este modelo concede un protagonismo extraordinario a los grandes donantes. A diferencia de las contribuciones directas a las candidaturas, sometidas a límites legales, los comités independientes permiten concentrar enormes cantidades de financiación privada en un número reducido de contiendas.

Del enfrentamiento con Trump a financiar de nuevo su partido

El desembolso supone también un nuevo capítulo en la relación entre Musk y Trump, marcada por una sucesión de acercamientos y enfrentamientos desde la victoria republicana de 2024.

El empresario fue una de las figuras más visibles del regreso del presidente a la Casa Blanca. Participó activamente en su campaña electoral y posteriormente asumió un papel destacado en los esfuerzos de la Administración para reducir el tamaño y el gasto de la estructura federal mediante el denominado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE).

La relación terminó deteriorándose públicamente en 2025, después de que Musk criticara con dureza la política fiscal y presupuestaria impulsada por el presidente. Trump respondió a los ataques y ambos protagonizaron un enfrentamiento que puso en cuestión la alianza política que habían construido durante la campaña.

Sin embargo, el distanciamiento fue perdiendo intensidad. En los últimos meses han vuelto a aparecer juntos en actos públicos y han intercambiado elogios. El pasado 8 de octubre, Trump entregó a Musk la Medalla Nacional de la Ciencia, una escenificación de la reconciliación que llega en paralelo a las nuevas aportaciones económicas del empresario.

La diferencia respecto a 2024 está en la exposición mediática. Musk ya no ocupa el mismo lugar cotidiano en la política de Washington ni protagoniza la campaña republicana con la intensidad de entonces. Su influencia se canaliza fundamentalmente a través del dinero y de la organización electoral que ha construido alrededor de America PAC.

El control del Congreso, en juego el 3 de noviembre

La nueva ofensiva financiera llega cuando los republicanos afrontan una campaña condicionada por el desgaste de la Administración Trump. El aumento de los precios, el malestar económico y la guerra con Irán figuran entre los asuntos que están marcando las disputas electorales.

Según un análisis publicado por Reuters, los republicanos cuentan con una importante ventaja financiera en las campañas al Congreso, aunque los demócratas disponen de oportunidades para disputar algunas de las circunscripciones decisivas. La agencia cifra en aproximadamente 222 millones de dólares la ventaja republicana en efectivo disponible entre las organizaciones electorales comparadas.

La Cámara de Representantes presenta un escenario particularmente sensible por el estrecho margen que separa a ambos partidos. En el Senado, donde los republicanos parten de una mayoría de 53 frente a 47 escaños, los demócratas necesitan arrebatar varias circunscripciones a sus adversarios y conservar las que actualmente controlan. Texas, Maine, Carolina del Norte, Ohio y Alaska se encuentran entre los estados sometidos a una atención especial en esta recta final.

Los demócratas han denunciado el protagonismo de los grandes donantes republicanos y sostienen que la enorme inversión publicitaria busca desplazar el debate sobre las políticas de Trump hacia los ataques personales a sus candidatos. Los republicanos, por su parte, defienden su estrategia de financiación y movilización como una herramienta para conservar sus mayorías y respaldar el programa presidencial.

Musk ha optado por intervenir con una cantidad de dinero superior a la que movilizó durante las anteriores presidenciales. Queda por comprobar cómo se traduce ese desembolso en participación electoral y resultados. De momento, sus 366 millones de dólares acumulados durante el ciclo electoral lo sitúan en el centro de la financiación republicana cuando faltan apenas tres semanas para las urnas.

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