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Internacional

Netanyahu presiona a Trump para atacar Irán mientras lucha por conservar el poder en Israel

El primer ministro israelí reclama una nueva ofensiva tras perder la mayoría parlamentaria, mientras Trump mantiene abierta la negociación con Teherán

Trump y Netanyahu. EP

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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, está presionando al presidente estadounidense, Donald Trump, para que lance una nueva ofensiva militar de gran envergadura contra Irán una vez celebradas las elecciones legislativas de Estados Unidos de este martes. La petición llega apenas una semana después de que las urnas dejaran al dirigente israelí sin una mayoría parlamentaria suficiente para garantizar su continuidad al frente del Gobierno, en un escenario de incertidumbre política que coincide con las negociaciones diplomáticas para intentar frenar la escalada bélica en Oriente Próximo.

Según ha revelado la agencia Associated Press, citando a dos funcionarios regionales y a una tercera persona conocedora de las conversaciones, Netanyahu trata de convencer a la Administración Trump de emprender una campaña aérea rápida y de amplio alcance contra territorio iraní. El primer ministro habría insistido en esa posibilidad durante una conversación telefónica mantenida el pasado sábado con el mandatario republicano, quien, por ahora, no se ha comprometido a autorizar una nueva intervención.

La información coincide con lo publicado por Axios, que describe una conversación especialmente directa entre ambos dirigentes. Netanyahu teme que Washington termine alcanzando un acuerdo con Teherán que reduzca la presión sobre el régimen iraní, mientras Trump considera conveniente mantener abierta la vía diplomática antes de tomar una decisión definitiva. La Casa Blanca y la oficina del primer ministro israelí han evitado pronunciarse sobre el contenido concreto de esa llamada.

El calendario electoral se ha convertido en un factor fundamental de esta nueva crisis. Las elecciones de medio mandato estadounidenses, que se celebran este 3 de noviembre, determinarán la composición del Congreso durante los dos últimos años del actual mandato presidencial. Trump afronta la cita con el desgaste que ha provocado la guerra contra Irán, mientras Netanyahu contempla la posibilidad de una nueva operación militar tras unos comicios israelíes que han complicado considerablemente su futuro político.

Netanyahu gana las elecciones, pero pierde la mayoría para gobernar

Las elecciones legislativas celebradas en Israel el pasado 27 de octubre dejaron una victoria insuficiente para Netanyahu. El Likud volvió a convertirse en la primera fuerza política, con 27 escaños, pero el bloque favorable al primer ministro se quedó en 53 diputados, ocho por debajo de los 61 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en la Knéset, el Parlamento israelí.

Los resultados definitivos sitúan al bloque opositor con 48 escaños, mientras que las formaciones árabes reúnen otros 19 representantes. Esta distribución abre un complejo periodo de negociaciones en el que ninguna de las principales alianzas dispone por sí sola de los apoyos necesarios para gobernar.

El escenario supone un revés para Netanyahu, que había acudido a las urnas reivindicando su gestión de la seguridad nacional en una legislatura marcada por las consecuencias de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las sucesivas operaciones militares israelíes en Gaza y otros territorios de Oriente Próximo.

Una reanudación de la guerra contra Irán podría modificar ese equilibrio parlamentario. Según apunta Associated Press, una nueva ofensiva de gran escala podría facilitar la formación de un Gobierno de emergencia nacional que permitiera al primer ministro mantenerse en el poder. No obstante, se trata de una posibilidad política, no de un acuerdo cerrado ni de una motivación reconocida públicamente por Netanyahu.

La nueva Knéset tiene previsto constituirse el próximo 10 de noviembre, mientras los partidos exploran las distintas fórmulas para formar Ejecutivo. En ese contexto, la seguridad nacional vuelve a ocupar un lugar central en la política israelí, con la amenaza de una nueva escalada militar sobre la mesa.

Trump se debate entre la guerra y la negociación con Irán

La presión de Netanyahu coincide con las últimas gestiones diplomáticas para reabrir las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. Qatar está ejerciendo como mediador y ha mantenido contactos con representantes iraníes para explorar un entendimiento que permita aliviar la situación en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio internacional de petróleo.

Las conversaciones incluyen la posibilidad de que Teherán reduzca sus ataques contra el tráfico marítimo a cambio de que Washington levante el bloqueo sobre los puertos iraníes. Este eventual acuerdo serviría como punto de partida para abordar posteriormente las cuestiones nucleares y otros asuntos pendientes entre ambos países.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha reconocido que Trump todavía no ha tomado una decisión sobre una nueva intervención militar y ha insistido en que la Administración republicana prefiere alcanzar una solución negociada. Sin embargo, Washington mantiene abierta la posibilidad de recurrir de nuevo a la fuerza si fracasan las conversaciones.

El propio Trump ha combinado en sus últimas intervenciones públicas los mensajes favorables al diálogo con advertencias sobre las instalaciones nucleares iraníes. Aunque ha asegurado que no tiene especial prisa por cerrar las negociaciones, también ha señalado que Estados Unidos dispone de planes para atacar objetivos que considera todavía pendientes.

La posibilidad de una nueva ofensiva despierta preocupación entre varios aliados estadounidenses en Oriente Próximo. Distintos gobiernos de la región temen que una intervención de gran alcance provoque represalias iraníes y extienda los enfrentamientos a otros países, con la eventual participación de los hutíes de Yemen o de milicias vinculadas a Teherán en Irak.

Irán también ha advertido de que responderá a cualquier nueva agresión militar. Sus autoridades sostienen que mantienen abierta la puerta a la diplomacia, pero reclaman garantías de que Washington cumplirá los compromisos que pudieran alcanzarse en una negociación.

La coincidencia de ambas crisis electorales añade incertidumbre a la situación. Netanyahu necesita encontrar una mayoría que le permita seguir gobernando tras perder el respaldo parlamentario de su anterior bloque, mientras Trump afronta unas elecciones que renovarán la Cámara de Representantes y parte del Senado. Por el momento, la presión israelí no se ha traducido en una decisión estadounidense de emprender una nueva campaña militar a gran escala, aunque los preparativos y las conversaciones entre los dos gobiernos mantienen abierta esa posibilidad.

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