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Internacional

De Netanyahu a Bolsonaro, pasando por Trump: la narrativa ultra del fraude electoral que se repite pese a los kilómetros de distancia

Las elecciones en Israel y Brasil, así como las inmediatas de mediomandato en Estados Unidos, están asentando el relato de un presunto fraude electoral alimentado por sus principales actores políticos

Fotomontaje de los Benjamín Netanyahu, Flavio Bolsonaro y Donald Trump. Elaboración propia.

Fotomontaje de los Benjamín Netanyahu, Flavio Bolsonaro y Donald Trump. Elaboración propia.

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El escenario geopolítico en los últimos tiempos está atendiendo a un giro ideológico en el que conocidos líderes están esgrimiendo una narrativa ultra alentando a un presunto fraude electoral del que no han resultado victoriosos. Los recientes casos de los comicios generales en Israel y Brasil lo han puesto de manifiesto y, tras este relato, viene por delante la próxima cita en las urnas para los estadounidenses en las elecciones de medio mandato para Donald Trump.

Fueron el pasado domingo y este martes cuando los brasileños e israelíes acudieron a votar para decidir el futuro político de su país, decantándose, en el primero de los casos, por la remontada del expresidente progresista Lula da Silva y dejando fuera de lugar de la Presidencia a Flávio Bolsonaro. En el segundo de los casos, el Likud de Benjamín Netanyahu ganó en las urnas frente a la oposición de formaciones árabes, aunque no obtuvo la mayoría parlamentaria necesaria para formalizar gobierno y su legislatura aún está por disputar. 

Pese a que la comparación entre ambas resoluciones electorales no tiene muchas similitudes, sí que ambos dirigentes de tendencia ultraderechista han hablado en los últimos días de amaño electoral, fraude y se han adelantado para proclamarse líderes de sus respectivos países pese a los resultados. 

Bolsonaro, huido a Estados Unidos, se declara “líder” de Brasil

En lo que concierne al nuevo escenario electoral en Brasil, desde que el pasado domingo se confirmase la victoria de Lula da Silva en la segunda vuelta electoral, contra pronóstico de las encuestas, Bolsonaro, quien además está cercado por causas judiciales, terminó en paradero desconocido hasta que trascendió, tanto por su entorno como por fuentes de Washington, que se fugó por Argentina hacia Estados Unidos. 

De esta manera, el excandidato presidencial se autoproclamó este miércoles “líder” de Brasil a través de una misiva que difundió en sus redes sociales, aunque en un primer momento se autodefinió como “presidente electo de Brasil”; término que rápido borró y reformuló: “Me dirijo al pueblo brasileño y a la comunidad internacional como el líder de Brasil”. 

En su carta, denunció expresamente un fraude electoral en su contra y en favor de su rival electoral, definiéndose así como víctima de un “golpe de Estado” y una “caza de brujas”, planteando realizar una posible “oposición” a Lula da Silva desde el exilio. 

Su huida la llevó a cabo después de que la Policía Federal de Brasil anulara su pasaporte al expirar el plazo otorgado por el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes para entregarlo e imponer una prohibición de salida del país, en el marco de una investigación por presunto blanqueo de capitales a través de casas de apuestas.

“Tras este repugnante fraude electoral”, según Bolsonaro, comenzó “un plan previamente orquestado por la maquinaria de persecución política del régimen” que comenzó con la condena a prisión de su padre, Jair Bolsonaro, por intento de golpe de Estado y con el único fin de “silenciar a cualquiera que no esté de acuerdo con el régimen de excepción” a través del partido de Lula. “Salí de Brasil, pero no he abandonado a los brasileños. Esta lucha no terminó el 25 de octubre. Solo terminará cuando Brasil vuelva a ser un país libre, y ese día llegará”. 

Pese a confirmar la Casa Blanca el exilio de Bolsonaro en su territorio, el presidente Trump se desentendió de las declaraciones de su homólogo brasileño: “No voy a hacer ningún comentario al respecto. No voy a meterme en eso”, desgranó en declaraciones a la prensa, aunque sí dejó caer que, bajo su punto de vista, y alentando ciertamente al fraude electoral, la victoria de Lula da Silva la percibió como “muy extraña”. 

Netanyahu acusa a la oposición de “robar las elecciones”

Escasos días después, cuando este martes los israelíes acudieron a las urnas para determinar la continuidad de Netanyahu -bajo el marco de la masacre en Gaza, la guerra en Irán y las acusaciones e investigaciones en su contra por presunta corrupción- o dar el cambio en el mando de Gobierno, el resultado salió, en términos numéricos, en favor del primer ministro con 53 diputados. Una cifra que, sin embargo, le aleja de la mayoría absoluta necesaria para gobernar el Parlamento (Knéset), con 61 escaños. A la contra, ‘el bloque del cambio’, liderado por el exgeneral Gadi Eisenkot, obtuvo 48 asientos.

Con este escenario por delante, no está aún claro quién será quien tome el puesto de mando en el Estado hebreo, debido a que los partidos árabes, conformados por el izquierdista Lista Conjunta (11) y el islamista moderado Ra'am (8), que tendrían la la llave del futuro ejecutivo. En principio, no apoyarían a Netanyahu, pero sí negociarían con la bancada de la oposición, -compuesta por una amalgama de partidos ultraderechistas y de izquierda-, unidos por su intención de destronar al líder de Likud y que juntos hacen una suma de 19 diputados.

Y es que el partido de Netanyahu ha defendido en las últimas horas que se ha producido un “fraude electoral generalizado” y que los comicios nacionales “han sido robados por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío mediante graves delitos como el soborno, las amenazas, la violencia, el fraude y el uso de software ilegal para movilizar a los votantes”.

Los ultraderechistas de Likud han ido más allá en su denuncia después de denunciar una presunta trama de injerencia extranjera en el proceso electoral, en un caso al que se refiere como 'Ra'amgate', y ha reclamado una investigación inmediata por parte de los servicios de seguridad y la Policía, postulando estos presuntos hechos como “un atentado contra la democracia”. 

Trump, pendiente de las elecciones de medio mandato

Estas narrativas en pleno periodo electoral no sólo se remiten a estos países, sino que Estados Unidos continúa en un foco en vilo sobre qué puede suceder ante las tensiones sembradas. Será este 3 de noviembre cuando los estadounidenses acudan a las urnas para determinar el futuro de las elecciones legislativas de medio mandato del líder del Despacho Oval. 

Al respecto, el propio Trump avanzó a principios de esta semana que tan sólo entenderá y aceptará los resultados “si son honestos”, según deslizó antes de un nuevo mitin de campaña en Texas. Una fórmula que ha empleado en diversas ocasiones previas para poner en duda el procedimiento electoral y como maniobra preventiva ante una posible derrota. 

Las encuestas apuntan a que el Partido Republicano perderá la Cámara de Representantes, mientras que el Senado, hasta el comienzo de la guerra de Irán, un bastión republicano, se encuentra bajo disputa. 

Este pasado lunes, Trump llegó a ofrecer una recompensa de un millón de dólares a quien denunciara cualquier caso de fraude electoral, ya sea en elecciones pasadas o en las próximas elecciones de mitad de mandato, que conduzca a una condena. Además, ha impulsado la ‘Ley SAVE America’ para reducir las posibilidades de fraude electoral a través de la identificación obligatoria para votar, acompañada de una prueba de ciudadanía. La Cámara de Representantes aprobó la medida a principios de este año; sin embargo, ha fracasado en el Senado en repetidas ocasiones.

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