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España

El Congreso que espera a Óscar Puente: las derechas redoblan la presión para forzar su dimisión

El ministro de Transportes comparece este martes ante la Diputación Permanente por el accidente de Urda

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados. EP

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados. EP

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El ministro de Transportes, Óscar Puente, afronta este martes una de las comparecencias parlamentarias más complicadas desde que llegó al cargo. La tragedia ferroviaria de Urda ha situado su gestión en el centro de la polémica política y ha elevado la presión de la oposición, que exigirá explicaciones sobre lo sucedido y reclamará responsabilidades al máximo responsable del departamento. El ministro comparecerá ante la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, en una sesión que se prevé especialmente tensa y en la que las formaciones de la derecha pondrán el foco en su continuidad al frente de Transportes.

El accidente ferroviario ha abierto una nueva crisis para el Gobierno de Pedro Sánchez, que se enfrenta a las críticas por la gestión de las infraestructuras y la seguridad de la red ferroviaria. En este contexto, Puente tendrá que responder no solo a las preguntas sobre las circunstancias de la tragedia, sino también a las acusaciones de falta de previsión, mantenimiento insuficiente y posibles deficiencias en la supervisión del sistema ferroviario.

El objetivo político de la oposición es claro: convertir la sesión en un examen de la responsabilidad del ministro y cuestionar su capacidad para seguir dirigiendo el departamento. Tanto el PP como Vox buscarán que Puente ofrezca explicaciones concretas y no se limite a refugiarse en la investigación técnica del accidente o en la necesidad de esperar a las conclusiones de los expertos. A ellos, se sumarán Junts y el PNV, también adscritos a la papeleta de pedir la dimisión del ministro.

El PP exigirá explicaciones y responsabilidades

Los populares pretenden aprovechar la comparecencia para elevar el coste político de la tragedia para el Ejecutivo. El PP considera que el ministro debe asumir responsabilidades políticas por lo ocurrido y no descarta situar su dimisión como una de las cuestiones centrales de la sesión. La estrategia de los populares pasa por cuestionar la gestión de Puente al frente de Transportes y exigir información sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias, los trabajos de mantenimiento y las medidas adoptadas para garantizar la seguridad de los viajeros. También buscarán respuestas sobre si existían advertencias previas o incidencias que pudieran haber anticipado los problemas que desembocaron en la tragedia. Los sindicatos y trabajadores señalaron que las condiciones laborales ya eran alarmantes y que pueden haber fomentado el fallo humano.

El partido de Alberto Núñez Feijóo intentará trasladar el debate desde el terreno estrictamente técnico al de la responsabilidad política. La tesis que defenderá es que, con independencia de las conclusiones definitivas sobre las causas del accidente, el ministro debe responder por la gestión del departamento. Puente, por su parte, descartó dimitir alegando que la oposición lleva pidiendo lo mismo desde antes de que pasara nada y que cuando se produjo el accidente de Angrois, con Ana Pastor al frente de la cartera de Transportes, el PSOE no pidió su dimisión.

Vox endurecerá el tono contra el ministro

Por su parte, Vox previsiblemente mantendrá una posición todavía más contundente y aprovechará la sesión para reclamar la salida inmediata de Puente. La formación de Santiago Abascal lleva tiempo situando la gestión ferroviaria entre sus principales argumentos contra el Gobierno y considera que la tragedia de Urda exige una depuración de responsabilidades en el Ministerio de Transportes. Abascal llegó a llamar públicamente "Óscar Muerte" a Puente.

Los diputados de Vox buscarán señalar directamente al ministro y cuestionar tanto su gestión como la política de inversiones y mantenimiento de la red. La formación tratará de evitar que el Ejecutivo convierta la comparecencia en un mero trámite informativo y exigirá compromisos políticos concretos.

La presión conjunta de PP y Vox colocará, así, a Puente ante un escenario parlamentario especialmente incómodo. Aunque las dos formaciones pueden diferir en el tono y en algunos planteamientos, coinciden en reclamar explicaciones y exigir su cargo al ministro.

Puente tendrá que defender su gestión

Puente, por su parte, tendrá que desplegar una estrategia defensiva que combine la explicación de los hechos conocidos, la colaboración con las investigaciones y la reivindicación de su gestión. Su principal argumento previsiblemente será la necesidad de respetar los trabajos técnicos y judiciales antes de establecer conclusiones definitivas sobre las causas del accidente y de dirimir culpas.

La comparecencia también supondrá una prueba para la capacidad de comunicación del ministro. Su estilo directo y habitualmente combativo, que en otras ocasiones le ha servido para responder a las críticas de la oposición de manera incisiva, puede convertirse en un arma de doble filo en una sesión marcada por la sensibilidad social y el impacto de la tragedia. Cualquier enfrentamiento dialéctico o respuesta que pueda interpretarse como una falta de empatía podría alimentar y endurecer las críticas sobre su figura.

Retroceso en las encuestas

La presión parlamentaria se suma, a su vez, al desgaste político que reflejan las últimas encuestas electorales. Los sondeos publicados por El Mundo y El Español apuntan a un retroceso del PSOE y a una ventaja consolidada del PP, mientras Vox se mantiene cerca del 20% de los votos.

En este escenario, Óscar Puente comparecerá con un doble desafío: ofrecer respuestas sobre una tragedia que exige transparencia y demostrar que conserva la autoridad política necesaria para continuar al frente del Ministerio de Transportes. La oposición, mientras tanto, buscará que la sesión no termine únicamente con explicaciones del ministro, sino que abra la puerta a una dimisión que, por ahora, constituye el principal objetivo de sus críticas y que el propio Puente no valora como una opción.

El Congreso se convertirá, de esta forma, en el escenario de una batalla política en la que estará en juego mucho más que la comparecencia de un ministro, sino la capacidad del Gobierno para gestionar una crisis de enorme impacto público y la exigencia de responsabilidades por una tragedia que ha colocado al sistema ferroviario bajo el máximo escrutinio, máxime al no ser el único accidente mortal del año, tras el de Adamuz.

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