El funeral y las ceremonias para despedir al difunto Líder Supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, que murió bajo los bombardeos estadounidenses en la primera semana de guerra entre Washington y Tel Aviv con el país persa, han arrancado esta semana. Este viernes, el complejo religioso Grand Mosalla en Teherán, la capital del país, acogió los primeros actos, en los que participaron las altas autoridades iraníes e hicieron acto de presencia más de 50 delegaciones internacionales. De entre todos los asistentes, uno de ellos ha provocado el mayor número de preguntas: Arabia Saudí.

La delegación saudí no estaba en la lista de delegaciones extranjeras previstas para hacer acto de presencia en el funeral. Su llegada ha pillado por sorpresa a todos, y es especialmente simbólica si se tiene en cuenta que Riad es uno de los principales aliados del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Oriente Medio, por lo que los mensajes políticos que lanza esta inesperada presencia pueden leerse desde muchos prismas. En el plano diplomático, el viceministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, Walid al-Khuraiji, fue el encargado de encabezar esta delegación, que asistió de forma imprevista para presentar sus respetos ante los restos del exlíder iraní. Cabe recordar que, en marzo, el ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, instó públicamente a Teherán a "recalcular" su estrategia tras los reiterados ataques perpetrados contra las bases estadounidenses establecidas en el reino saudí. Meses después, llega este gesto.


Cuatro meses después de que Alí Jamenei fuese asesinado a sus 86 años el 28 de febrero en su casa durante el primer día de ofensiva militar conjunta efectuada por Estados Unidos e Israel contra Irán, llegan las conmemoraciones de despedida del Líder Supremo, que durarán, se estima, una semana. Junto al féretro de Khamenei, cubierto con la bandera nacional y caligrafía religiosa chiita, se dispusieron los ataúdes de su hija mayor, su nuera, su yerno y su nieta de tres años, que también perdieron la vida en los mismos ataques. El funeral estaba previsto inicialmente para ser celebrado en marzo, pero se postergó por la continuidad del conflicto bélico.

Paralelamente a la inesperada participación saudí en el acto, otras delegaciones regionales aliadas han viajado hasta la capital iraní para participar en el funeral. Según la cadena Almasirah, así lo han hecho la representación oficial de la República de Yemen, liderada por Mohammed al-Nuaimi, miembro del Consejo Político Supremo vinculado al movimiento Ansarallah, y a su llegada se sumaron también comitivas de las organizaciones palestinas Hamás, la Yihad Islámica Palestina y el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), así como comandantes de Hezbolá y familiares de los fallecidos dirigentes libaneses Sayyid Hassan Nasrallah y Haj Imad Mughniyeh.


Por su parte, el corresponsal de la cadena catarí Al Jazeera en Teherán, Resul Serdar Atas, informó que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán tomó la decisión de no invitar a esta ceremonia a múltiples países europeos ni a los gobiernos que apoyaron de forma directa o indirecta la campaña militar de Israel y Estados Unidos en el país persa.

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