Según ha publicado el diario El Mundo, citando fuentes de la dirección nacional del Partido Popular en Génova, la cúpula de Alberto Núñez Feijóo ha iniciado una estrategia de control de daños tras el pacto alcanzado entre Juanma Moreno y Vox en Andalucía. El objetivo pasa por minimizar el impacto político del acuerdo y rebajar uno de los principales puntos de fricción con la formación de Santiago Abascal: la denominada "prioridad nacional", que desde Génova llegan a calificar como un debate "puramente semántico".
Las mismas fuentes ha sostenido que el acuerdo con Vox no supone un alejamiento del espacio de centro que reivindica el PP. Al contrario, han defendido que el partido mantiene intacta su "centralidad" pese a los pactos autonómicos y aseguran que "a España no le preocupa que PP y Vox gobiernen juntos". En Génova han considerado que el electorado ya ha asumido un eventual gobierno conjunto a nivel nacional y que el principal foco de rechazo ciudadano sigue siendo el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Este cambio de discurso supone un giro respecto a la estrategia que el Partido Popular diseñó a finales de 2025. Entonces, la dirección nacional confiaba en que el nuevo ciclo electoral autonómico permitiera reducir su dependencia de Vox y ampliar la distancia con el PSOE. Sin embargo, aunque los populares lograron importantes victorias frente a los socialistas en comunidades como Andalucía, Extremadura o Aragón, Vox ha reforzado su posición institucional al regresar a varios gobiernos autonómicos e incorporarse por primera vez al Ejecutivo andaluz de Juanma Moreno.
"El PP ha conseguido embridar la negociación y establecer unos límites que son nuestros principios. Todo es consecuente con la ponencia política de nuestro congreso del 2025. Todo el gran debate ya es sólo la prioridad nacional, que es un debate semántico que significa arraigo y que acepta buena parte del electorado de izquierdas, según las encuestas", han expresado fuentes de Génova.
En Génova han atribuido buena parte de esta nueva etapa al denominado "documento marco" aprobado por Feijóo para regular las negociaciones con Vox. Según han explicado, ese texto fija los límites de la relación entre ambas formaciones y permite compatibilizar acuerdos de gobierno con el mantenimiento de las líneas políticas del PP. De hecho, han insistido en que cuestiones como las políticas de igualdad o los derechos sociales no forman parte de las concesiones realizadas a Vox.
La dirección popular también ha defendido que la "prioridad nacional", una de las principales reivindicaciones simbólicas de Vox, no implica un cambio ideológico de fondo. Según las fuentes citadas por El Mundo, se trata únicamente de un concepto político ligado al "arraigo" y no de una propuesta con efectos segregacionistas, motivo por el que restan importancia al debate y lo califican de meramente terminológico.
Otro de los ámbitos en los que el PP ha reconocido una evolución es el de la política migratoria. Génova ha admitido un endurecimiento de su discurso respecto a etapas anteriores y lo justifica asegurando que responde a una tendencia compartida por buena parte de Europa, incluido el Partido Popular Europeo y algunos gobiernos socialdemócratas.
Pese a las críticas por los acuerdos con Vox, la dirección popular sostiene que el pacto andaluz ha supuesto una cesión mínima, limitada a la incorporación de un representante de Vox al Gobierno de Juanma Moreno, y considera que el coste político será reducido. Según su análisis demoscópico, el temor a un gobierno compartido con la formación de Santiago Abascal no está movilizando al electorado socialista, mientras que el desgaste del Gobierno central continúa siendo, a su juicio, el principal factor que condiciona el panorama político nacional.
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