Si algo ha caracterizado a la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel ha sido que lleva siendo imprevisible desde sus inicios. En el marco de esta incertidumbre, el estrecho de Ormuz sigue siendo, meses después del comienzo del conflicto y de su primer cierre, el centro neurálgico de la actualidad internacional. Washington y Teherán han sido, hasta ahora, incapaces de suscribir un pacto que ponga fin definitivo al conflicto, más allá de memorandos y de principios de acuerdo que han terminado cayendo, por uno u otro motivo, en saco roto. Nadie quiere ceder, y eso tiene consecuencias. Una de las tiranteces más recientes la protagonizaba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que sacaba pecho este domingo de que sus fuerzas aéreas han atacado "instalaciones de almacenamiento de misiles y drones, así como centros de radares costeros" en Irán, y amenazaba o con "acabar por la vía militar lo iniciado", en una nueva escalada de tensión provocada por los ataques cruzados entre la máxima potencia occidental y el país persa.
"¡Aviones estadounidenses acaban de atacar instalaciones iraníes de almacenamiento de misiles y drones, así como centros de radar costeros, por violar el acuerdo de alto el fuego, otra vez", anunciaba el tycoon en una publicación en sus redes sociales. El inquilino de la Casa Blanca pronunciaba, así, por segunda vez tras los presuntos ataques de Irán contra dos buques comerciales en el estrecho de Ormuz, elevando así el tono de advertencia al asegurar que "puede llegar un momento en el que deje de ser razonable" tras el primer acuerdo de alto al fuego alcanzado entre ambos.
"¡Es muy posible que nunca aprendan! Puede que llegue un momento en el que ya no podamos ser razonables y nos veamos obligados a completar por la vía militar la tarea que hemos iniciado con tanto éxito. Si eso ocurre, ¡la República Islámica de Irán dejará de existir!", advertía Trump.
Irán avisa de que tiene el "pleno control" del estrecho de Ormuz
Por su parte, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha avisado a Estados Unidos de que Teherán controla y controlará absolutamente todo lo que ocurre en el estrecho de Ormuz durante los próximos 30 días de negociaciones, tal y como interpreta el memorándum de entendimiento con Washington firmado este mes, y ha acusado a la parte norteamericana de incumplir la primera cláusula del mismo, que imponía al imperio occidental instar a Israel a que se retire por completo de Líbano. O se ha pasado por alto, o no ha surtido efecto, porque el ente sionista perpetró este fin de semana acciones militares en territorio libanés que han recrudecido el conflicto y complicado las negociaciones.
Araqchi ha realizado estas declaraciones en medio de nuevos cruces con bombardeos con Estados Unidos y después de un acuerdo entre Líbano e Israel que ha sido repudiado por el partido milicia libanés Hezbolá, aliado estratégico de Teherán, al entender que contraviene el documento firmado por Irán y Estados Unidos. "Lamentablemente, la entidad sionista continúa con sus ataques aéreos en Líbano. Estados Unidos debe estar a la altura de su responsabilidad, obligar a Israel a que ponga fin a sus ataques y que se retire de las zonas que ocupa en Líbano, porque es la primera cláusula del memorándum", ha lamentado.
El primer punto del documento no solo exige el cese de bombardeos israelíes sino que además obliga a las partes a encontrar una solución para que Israel se retire del país. El acuerdo firmado el viernes entre Líbano e Israel, no obstante, solo habla de una "retirada gradual" siempre y cuando se verifique el hipotético desarme de Hezbolá, algo que el grupo armado no tiene intención de hacer al entender que se trata de una estratagema israelí para dejar al país indefenso. Adicionalmente, Araqchi también ha avisado a Estados Unidos de que "el estrecho de Ormuz permanecerá bajo la supervisión y gestión total de Irán durante los próximos 30 días, y una vez eliminados todos los obstáculos, se restablecerá la capacidad total de la vía fluvial". La responsabilidad sobre el estrecho, ha añadido, recae sobre la República Islámica de Irán. "No existe ninguna otra parte ni Estado involucrado. Esto queda totalmente claro en el memorando de entendimiento, y cualquier intervención o acción unilateral agravará la situación y retrasará la reapertura del estrecho", ha avisado.
La situación entre Israel y Líbano, otro gran escollo
Reabierta la situación en el Líbano, su presidente, Joseph Aoun, conversaba este fin de semana con Trump para celebrar la firma del acuerdo-marco entre su país e Israel el pasado viernes en Washington. Trump le trasladó que "no escatimará esfuerzos para apoyar la soberanía e independencia" libanesa, pero el acuerdo nació roto tras las recientes hostilidades registradas.
"El presidente Trump afirmó que los Estados Unidos desean lo mejor y el progreso para el pueblo libanés, y no escatimarán esfuerzos para apoyar la soberanía e independencia de Líbano, la integridad de su territorio, el ejercicio de la autoridad del Estado a través de sus fuerzas armadas en todo el territorio libanés, la prevención de cualquier amenaza a la estabilidad de Líbano, reafirmando que los Estados Unidos contribuirán al apoyo de la economía libanesa y de las fuerzas de seguridad legítimas, para que Líbano recupere su rol pionero en su entorno y en el mundo", rezaba el comunicado. Cabe recordar que el preacuerdo entre Estados Unidos e Irán también contemplaba depositar esfuerzos en reducir las hostilidades entre Tel Aviv y Beirut.
Por su parte, el presidente Aoun se mostraba agradecido ante el respaldo de la Casa Blanca y ha señalado que su Gobierno "asumirá la responsabilidad de implementar el acuerdo-marco", pero a su vez ha solicitado formalmente a Estados Unidos que "actúe como garante para evitar violaciones al pacto". Y este mismo domingo, el negociador jefe de Irán y presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalifab, y su homólogo libanés, Nabih Berri, han mantenido una conversación telefónica en la que ambos han coincidido en la importacia de que la comisión de seguimiento pactada por EEUU e Irán para garantizar el cese de hostilidades en Líbano comience a trabajar inmediatamente.
Qalibaf y Berri "hicieron hincapié en la necesidad de celebrar una reunión de la 'Unidad de Control de Conflictos' lo antes posible para controlar y poner fin a la guerra en el Líbano", según el relato de la conversación de la radiotelevisión pública IRIB. "Nuestro objetivo es poner fin a la guerra en el Líbano, devolver a los refugiados a sus hogares y lograr la retirada de la ocupación y el régimen sionista del territorio libanés, y estamos abordando este tema con seriedad", ha manifestado Qalifab.
Por su parte, el presidente del Parlamento libanés, próximo a Teherán, ha vuelto a denunciar el reciente acuerdo entre el Gobierno libanés e Israel, que ha descrito directamente como un acto de capitulación de Beirut, al considerar que ignora los términos estipulados en el preacuerdo entre EEUU e Irán y no apuesta por exigir claramente a Israel que abandone el país. "El acuerdo entre Líbano y el régimen sionista, según los términos dictados por Estados Unidos, es una conspiración y un acto de sedición, y la sedición es peor que el asesinato", ha lamentado Berri.
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