Nuevo gesto de complicidad entre el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en esta ocasión con ataques a España de por medio. El mandatario de Washington cargaba de nuevo contra España en un encuentro con el dirigente atlántico, manifestando su "decepción" con otros países de la Alianza por su falta de apoyo en la guerra contra Irán. "Estábamos decepcionados con Italia, Reino Unido, con Alemania y Francia, con España... España es un auténtico desastre. España es terrible. Es que no quieren pagar nada. Creen que se van a salir con la suya. España no es un buen equipo, para nada", señalaba Donald Trump, disparando directamente contra Madrid. La respuesta de Rutte no fue otra que darle la razón al norteamericano y dibujar a España como "un caso aislado".

Rutte respondió al dirigente estadounidense diciéndole que la situación de España se trata de un "caso aislado" en el marco europeo, donde aseguró que los socios han prestado apoyo logístico para el conflicto. "Ha habido casos aislados que realmente le han decepcionado [en referencia a España] pero, en términos generales, sus aliados europeos han estado ahí. Realmente quiero resaltar este punto: entre 4.000 y 5.000 aviones estadounidenses despegaron desde bases aéreas europeas", salió al paso el dirigente de la OTAN. "Creen que todo les va a salir gratis", insistía Trump, enfadado, sobre España, al tiempo que reivindicaba el "gran respeto" que sentía por Rutte, un binomio que ya ha pasado a la historia por una complicidad mutua que le ha valido al secretario general de la Alianza duras críticas por "genuflexo". Ante el enfado de Trump, cabe recordar que España no aceptó la subida del gasto militar de la Alianza al 5%, se negó a permitir que Washington utilizara sus bases en territorio español para la guerra de Irán y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es uno de los líderes más vocales contra las acciones bélicas de su homólogo estadounidense.

Los difíciles precedentes de Rutte

"La OTAN es también una plataforma de proyección de poder para Estados Unidos". "Donald Trump es el líder del mundo libre". "Daddy Trump". "Europa va a pagar a lo grande, como deben, y será tu victoria, Donald". Estas son algunas de las afirmaciones que Mark Rutte ha hecho durante su mandato, completamente alineadas a los intereses imperialistas de Estados Unidos y muy distantes de la figura diplomática que se le presupone al secretario general de la Alianza. Rutte ha trabajado, durante los últimos meses, para que no se le olvide a nadie quién es el rey del mundo y la impunidad y beneplácito con el que cuenta para sus misiones.

Cuando el conflicto entre Estados Unidos e Irán echaba a andar, el dirigente de la OTAN concedía una entrevista en la que confesaba un secreto a voces que cualquiera puede imaginarse, pero que no dejó de ser sorprendente proveniendo de este cargo: "La OTAN es también una plataforma de proyección de poder para EEUU". El secretario se alineaba con estas palabras, por enésima vez, con la hoja de ruta internacional marcada por Donald Trump y alimentaba las críticas sobre la subordinación europea a Washington. La frase no fue un desliz ni una declaración improvisada: fue una definición política de la finalidad de la Alianza Atlántica en pleno contexto de tensión geopolítica, con Oriente Próximo como epicentro de una nueva escalada y con el debate sobre la autonomía estratégica europea más vivo que nunca. Esta afirmación no es ninguna revelación, ni ninguna novedad, pero es especialmente sorprendente que se reconozca, a cara descubierta, sin ningún tipo de decoro y desde su propia dirección, que la Alianza es un instrumento del que Washington se vale para sus propios intereses.

Meses antes del estallido de la guerra en Oriente Medio, cuando el Servicio Secreto Estadounidense maniobraba para secuestrar a Nicolás Maduro y sacarle de la presidencia venezolana y cuando Trump se encaprichó de Groenlandia, Rutte también tenía palabras de elogio para el dirigente estadounidense, calificándolo de "líder del mundo libre". "Trump y otros aliados tienen razón cuando dicen que tenemos que hacer más, que tenemos que proteger el Ártico de la influencia de Rusia y China. [...] Trump es el líder del mundo libre, y no se puede concebir una OTAN sin el líder del mundo libre", fueron sus palabras exactas con la tensión en Groenlandia como telón de fondo. También desde su cargo de secretario general de la OTAN, se refirió a Trump como "daddy" (papi). "No puedo esperar para verte. Tuyo, Mark", revelaban también los mensajes publicados por Trump en conversaciones con él. 

Por todo ello, no sorprende que Rutte, lejos de salir en defensa de un miembro de la Alianza Atlántica en su carácter de secretario general de la misma, califique a España de "caso aislado" cuando el dirigente norteamericano insulta a todo un país. Por encima de la falta de respeto a Madrid, aparentemente, está la lealtad y el silencio ante cualquier postulado del líder de la Casa Blanca.

El embajador estadounidense en España señala el "compromiso" del gasto militar

En un intento de aminorar las tensiones crecientes entre Washington y Madrid, especialmente tras las palabras de Donald Trump, el embajador de Estados Unidos en España, Benjamín León, remaba para ambos ríos este jueves, al recordar, por un lado, que es un "compromiso" de todos los miembros de la OTAN destinar un 5% del gasto a defensa para "tener una Europa fuerte" y proteger las democracias "frente a potencias extranjeras que buscan un camino muy diferente", y por otro, que "España jugó un papel determinante en la independencia de Estados Unidos".

En un acto diplomático por el 250 aniversario de la independencia del país de los cincuenta estados, el embajador norteamericano recordaba que Trump "ha insistido" en este gasto en defensa por la "necesidad de modernizar y potenciar" la relación económica y garantizar "la prosperidad de los trabajadores y las empresas a ambos lados de la clave", aunque los términos y las formas empleadas por el republicano hayan sido bien distintas, más centradas en llamar egoísta al que no quisiera cumplir estas exigencias, en justificar la necesidad con los propios intereses geopolíticos estadounidenses y en amenazar con salir de la Alianza. "Es la convicción de que Estados Unidos y España debemos proteger nuestra innovación, nuestra propiedad intelectual y sobre todo a nuestras democracias frente a potencias extranjeras que buscan un camino muy diferente", expresaba León.

Paralelamente, para rebajar tensiones, sobre la independencia de EEUU hace 250 años, el embajador celebró que "España desempeñó un papel decisivo" y que la historia de la independencia no fue "únicamente estadounidense" sino que es "compartida" e "internacional". En este sentido, León quiso ensalzar la figura del militar español Bernardo de Gálvez porque su historia "merece ser contada y recordada". "Su liderazgo nos recuerda que la historia no solo se escribe con ideas, sino con valentía, decisión y coraje", elogió. "Sin la contribución de España el camino hacia la independencia de los Estados Unidos habría sido muy diferente", argumentaba el diplomático para agradecer "a España, y especialmente al pueblo español, por haber formado parte del nacimiento de los Estados Unidos".

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