Continúan las escaramuzas a distancia en Irán. Tras el derribo de dos cazas estadounidenses, Teherán ha anunciado que sus defensas han abatido a un dron de fabricación norteamericana tipo MQ-1 Predator en la provincia central de Isfahán. Las autoridades lo han descrito como una carta de presentación que prueba su “nuevo sistema de defensa avanzada”. Según trasladan fuentes oficiales iraníes, la operación se enmarca en el actual contexto de la escalada militar iniciado a finales de febrero y que se ha intensificado con enfrentamientos indirectos con la coalición formada por Washington e Israel, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara en la madrugada del viernes (hora española) la destrucción de uno de los puentes más grandes del país.
La acción se atribuye a la Guardia Revolucionaria iraní, que asegura haber recurrido a tecnología incorporada recientemente a sus sistemas de defensa aérea integrada. El aparato, identificado por parte de Teherán como una herramienta de lo que cataloga como fuerzas “sionista-estadounidenses”, se habría interceptado mientras sobrevolaba el espacio aéreo de Isfahán. Así, de acuerdo con el comunicado difundido por las autoridades estatales, el derribo de la aeronave no tripulada se produjo a través de un sistema avanzado coordinado desde la estructura nacional de la defensa aérea.
Según exponen desde Teherán, el entramado integra radares, aparatos de detección de última tecnología y plataformas de interceptación capaces de responder a amenazas de distinta naturaleza; desde drones hasta misiles crucero. El general Alireza Elhami, comandante del Mando General Conjunto de la Defensa Aérea iraní, desglosaba el incidente y lo catalogaba como una rama de una red de operaciones más amplias destinadas a reforzar la capacidad disuasoria del país. En sus declaraciones, recogidos por medios próximos al aparato militar iraní, subrayaba que los nuevos desarrollos han permitido mejorar la precisión y eficacia de las interceptaciones.
Las autoridades iraníes han elevado a más de 160 el número de drones destruidos desde el inicio de la actual fase del conflicto, que sitúan el pasado 28 de febrero. Entre los modelos citados figuran aparatos como el MQ-9 Reaper o el Hermes 450, además de otros sistemas no especificados que, según Teherán, formarían parte de las operaciones conjuntas de Estados Unidos e Israel en la región.
Junto a estos dispositivos, Irán asegura haber neutralizado también decenas de misiles de crucero, en un balance que no ha podido ser verificado de manera independiente. Estas cifras forman parte de la narrativa oficial iraní, que busca evidenciar la capacidad de resistencia del país frente a la presión militar exterior.
Dos cazas abatidos
En plena escalada de las hostilidades en Oriente Medio, Irán aseguró este viernes haber derribado un caza estadounidense F-15E Strike Eagle, lo que desencadenó un operativo de búsqueda y rescate por parte de Washington. Según informó la cadena CNN, uno de los dos pilotos fue localizado y evacuado con vida, convirtiéndose en el primer incidente de estas características desde el inicio del actual conflicto.
El segundo tripulante permanece en paradero desconocido, lo que ha elevado la preocupación en la Casa Blanca ante la posibilidad de que siga con vida en territorio iraní. Las autoridades de Teherán han instado a la población civil a colaborar en su localización, llegando incluso a ofrecer un “reconocimiento especial” a quien capture o mate a miembros de la tripulación, según difundió la agencia semioficial ISNA.
En paralelo, la agencia de noticias Mehr aseguró que un helicóptero implicado en las labores de rescate habría sido también derribado, una información que no ha sido confirmada de forma independiente. Por su parte, el diario The New York Times apuntó a la caída de un segundo avión estadounidense, cuyo único ocupante habría logrado ser rescatado. El incidente se habría producido en el sur de Irán, en un contexto de creciente tensión militar. La eventual captura del piloto desaparecido supondría un golpe significativo para Washington, tanto en términos estratégicos como simbólicos, en un conflicto marcado por la incertidumbre.
Las últimas horas han estado marcadas por una intensificación de los ataques. Estados Unidos bombardeó un puente situado a unos 20 kilómetros de Teherán, provocando una respuesta iraní contra infraestructuras en la región. Entre los objetivos alcanzados figuran un centro de datos de Amazon en Bahréin y una planta desalinizadora en Kuwait, en lo que representa un salto cualitativo en la naturaleza de los ataques. El presidente, Donald Trump, restó importancia al impacto del derribo en el plano diplomático. “Es la guerra”, afirmó en declaraciones a NBC, insistiendo en que los combates no alterarán las negociaciones en curso. Al mismo tiempo, instó a Irán a alcanzar un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”, tras haber lanzado previamente amenazas contra infraestructuras clave del país.
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