Nueva jornada de intercambios verbales y balísticos entre Estados Unidos y Teherán. En la madrugada de este jueves al viernes, el presidente norteamericano, Donald Trump, se jactaba de que las Fuerzas Armadas de su país “ni siquiera han empezado a destruir lo que queda en Irán”. Declaraciones que se produjeron poco después de que un misil de Washington volase por completo el puente B1 de Karaj, el más grande del país. Ofensiva a la que Teherán ya ha respondido, amenazando enclaves energéticos cruciales para los estadounidenses que provocarán consecuencias “más devastadoras que nunca”.

Con su particular tono burlón, ocultando la realidad de una guerra que se atraganta con paladas de narrativa triunfalista, Trump irrumpía en redes sociales para jactarse de que las fuerzas norteamericanas destruyeron una de las infraestructuras más grandes de Irán. “El puente más grande (de Irán) se derrumba y ya nunca volverá a utilizarse”, escribía en su perfil de Truth Social el magnate, jactándose de que esta ofensiva no era más que “el principio”, mientras insistía a las autoridades de Teherán en buscar un pacto para la paz.

¡Es hora de que Irán llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde y no quede nada de lo que aún podría ser un gran país”, continuaba. Unas declaraciones que llegan tras amenazar a Teherán con devolverles a la Edad de Piedra. Trump percutía en la idea de que el gobierno iraní debe mover ficha “rápido” lo que “sabe” que hay que hacer para detener el conflicto ilegal. En caso contrario, el magnate ha amenazado a las “centrales eléctricas” del país, adjuntando un vídeo donde se observa el bombardeo del puente.

Irán replica

Por el momento se desconoce la localización exacta de los daños causados a la instalación, la agencia de noticias iraní – Tasnim – ha informado de la muerte de ocho personas, así como de 95 heridos, fruto del ataque norteamericano. Según dichas informaciones, que citan a las autoridades de Alborz, las víctimas de los bombardeos celebraban el Día de la Naturaleza. En este sentido, la Media Luna Roja de Irán anunció el despliegue de equipos de rescate sobre las zonas afectadas.

Tras el bombardeo del puente, el Ejército iraní ha elevado la tensión con una nueva ofensiva verbal, advirtiendo de que cualquier agresión contra infraestructuras de esta índole o centrales energéticas provocarán ataques “más devastadores que nunca” no sólo a Estados Unidos e Israel, sino también contra “posiciones clave de los aliados” norteamericanos y los países anfitriones. “Con mayor dureza que antes”, apostillaba este viernes el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaqari.

Otro caza derribado

En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní transmitía este viernes que ha logrado derribar otro F35 estadounidense en un ataque en su espacio aéreo, sobre zonas del centro del país. Así lo puso de manifiesto un portavoz del ejército, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Mehr, asegurando que la aeronave fue alcanzada con éxito por los sistemas de defensa aérea, pese a que en Washington no se han pronunciado al respecto por el momento.

El portavoz iraní indicó que existen “pocas posibilidades” de que el piloto del caza norteamericano lograse eyectarse de la aeronave con éxito. Asimismo, aclaraba que el avión ha quedado completamente destrozado y que, debido a la fuerte deflagración, es “poco probable que el piloto haya podido salvarse”.

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