La conexión entre el estrecho de Ormuz y las variaciones en las hipotecas no es tan rocambolesca como pueda parecer de primeras. Este mes, el Banco Central Europeo (BCE) ha vinculado explícitamente la guerra de Oriente Medio con las presiones inflacionistas y ha vuelto a elevar los tipos de interés. La cadena que conecta Ormuz con el mundo hipotecario es fácilmente explicable en varios pasos.

El estrecho de Ormuz concentra una parte extraordinariamente importante del comercio energético mundial. La Agencia Internacional de la Energía calcula que por él pasaron en 2025 alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos petrolíferos, aproximadamente el 25% del comercio marítimo mundial de petróleo. Además, por el estrecho circula cerca del 20% del comercio mundial de gas natural licuado. Con la guerra de Irán en activo, existen pocas alternativas para sacar todo ese petróleo y gas del Golfo. La AIE estima que las rutas alternativas disponibles para el crudo pueden desviar aproximadamente 3,5-5,5 millones de barriles diarios, muy por debajo de los volúmenes que normalmente atraviesan Ormuz.

Por eso, cuando el tráfico se interrumpe, el mercado no necesita quedarse literalmente sin petróleo para que el precio suba, sino que basta con que exista la expectativa de que habrá menos oferta disponible. La AIE describe la actual perturbación como la mayor interrupción de suministro de petróleo de la historia del mercado y señala que los precios del crudo han superado los 100 dólares por barril.

Además, el problema europeo no se limita al petróleo, sino que el cierre de facto de Ormuz también ha afectado al gas natural licuado procedente de Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Según la AIE, los flujos de GNL a través del estrecho representaban casi el 20% del suministro mundial de GNL. Entre marzo y junio de 2026, las cargas de GNL de Qatar y Emiratos cayeron en 35.000 millones de metros cúbicos respecto al mismo periodo del año anterior.

La reacción del BCE

El 10 de septiembre de 2026, el BCE subió sus tres tipos oficiales en 25 puntos básicos. El tipo de la facilidad de depósito pasó al 2,50%, el de refinanciación principal al 2,65% y el de facilidad marginal de crédito al 2,90%, y entraron en vigor seis días después, el 16. El motivo está expresamente relacionado con la guerra en Irán: el organismo monetario reconoce que el conflicto de Oriente Medio está generando presiones inflacionistas y que el alza permanecerá por encima del objetivo durante un periodo prolongado. En agosto, la inflación de la eurozona había alcanzado el 3,3%, frente al 2,9% de julio. Pero el dato especialmente relevante es el componente energético: 14,3% interanual, frente al 10,3% del mes anterior. Es decir, la guerra está produciendo exactamente el tipo de shock que complica la labor de un banco central.

El BCE se encuentra, así, ante un problema clásico: la energía encarece los precios, pero subir tipos también enfría la economía. Si no responde a una inflación energética que amenaza con prolongarse, existe el riesgo de que el encarecimiento termine trasladándose a salarios, servicios y otros bienes. Pero si responde subiendo demasiado los tipos, puede reducir el consumo, la inversión y la actividad. El propio BCE advierte de que los precios energéticos elevados pueden terminar generando efectos indirectos y de segunda ronda sobre el resto de la inflación.

El impacto sobre las hipotecas

El impacto que tiene la guerra sobre las hipotecas se refleja, precisamente, en los tipos de interés, pero con un matiz: el BCE no fija el Euríbor. El Euríbor se determina en el mercado y refleja las expectativas sobre los tipos de interés y las condiciones de financiación entre bancos. Sin embargo, las decisiones del BCE son uno de sus principales factores de referencia. En España, además, el Euríbor a 12 meses es el índice más utilizado para revisar las hipotecas variables. Así lo explica el Banco de España.

El Euríbor a un año cerró agosto de 2026 en el 2,954%, frente al 2,855% de julio. En un año había aumentado 0,840 puntos porcentuales, lo que significa que una familia con una hipoteca variable no necesita esperar a que el BCE vuelva a subir los tipos para notar el efecto. Si el mercado anticipa nuevas subidas o considera que los tipos permanecerán elevados durante más tiempo, el Euríbor puede reaccionar antes.

Esto no significa, no obstante, que todas las hipotecas vayan a subir, sino que dependerá de las condiciones particulares de las mismas. Además, las nuevas hipotecas tampoco tienen por qué encarecerse exactamente en la misma proporción que el Euríbor. Los bancos utilizan diferentes referencias y condiciones de financiación: según los datos del BCE correspondientes a julio de 2026, el coste compuesto de los nuevos préstamos para adquisición de vivienda se situó en el 3,54%. Para los préstamos a tipo variable o con fijación inicial de hasta un año, el tipo alcanzó el 3,69%. Así las cosas, la subida de tipos de la guerra en Irán y del cierre de Ormuz, y ello, a su vez, puede tener impacto en ciertas hipotecas.

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