Según ha anunciado la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional de EEUU, Kristi Noem, Estados Unidos ha interceptado un segundo petrolero este miércoles en el Caribe que portaba una bandera de Camerún. La incautación se ha conocido minutos después de que interceptara otro petrolero en Islandia que escapó del bloqueo en aguas de Venezuela.
Tal y como ha publicado Noem en su cuenta de X (antes Twitter), el buque, denominado Bella I, “lleva semanas intentando evadir a la Guardia Costera, incluso cambiando su bandera y pintando un nuevo nombre en el casco mientras era perseguido, en un intento desesperado y fallido por evadir la justicia”. “Los criminales del mundo están sobre aviso. Pueden huir, pero no pueden esconderse. Nunca cejaremos en nuestra misión de proteger al pueblo estadounidense e interrumpir la financiación del narcoterrorista dondequiera que la encontremos, punto”, ha escrito la secretaria de Seguridad Nacional en su perfil de X.
In two predawn operations today, the Coast Guard conducted back-to-back meticulously coordinated boarding of two “ghost fleet” tanker ships— one in the North Atlantic Sea and one in international waters near the Caribbean. Both vessels —the Motor Tanker Bella I and the Motor… pic.twitter.com/EZlHEtcufX
— Secretary Kristi Noem (@Sec_Noem) January 7, 2026
Esta incautación se ha producido después de que la potencia mundial haya incautado otro petrolero ruso que habría escapado a este bloqueo, ahora localizado en aguas de Islandia. Según ha recogido la agencia Reuters, este buque, conocido como Bella-1, estaría siendo utilizado por el Kremlin para esquivar las sanciones al sector energético en Venezuela y rechazar los intentos de la Guardia Costera estadounidense de abordarlo tras una persecución que se extiende más de dos semanas y que declinó en su desvío por el Atlántico. Ahora, tras este periodo de búsqueda, ha sido interceptado por el Ejército de EEUU y la Guardia Costera.
El Ejército de Estados Unidos ha confirmado este miércoles la interceptación del petrolero de bandera rusa por "violaciones de las sanciones estadounidenses" al ser parte, supuestamente, de la 'flota fantasma' que emplea Moscú para sortear las sanciones al sector energético en Venezuela. "El bloqueo al petróleo venezolano sancionado e ilícito continúa sigue plenamente vigente en todas las partes del mundo", ha celebrado el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en un mensaje en redes sociales.
El Departamento de Justicia, por su parte y en coordinación con el Departamento de Defensa del Gobierno de Trump, ha interceptado el petrolero ruso en cuya operación ha participado la fragata 'USS Munro' de la Guardia Costera de Estados Unidos que realizó tareas de rastreo y seguimiento, tras la orden emitida por un tribunal federal estadounidense.
En las últimas horas, el Mando Sur de EEUU (SouthCom) vino avanzando su disposición de ayudar en las agencias gubernamentales frente a “buques sancionados y actores” que circulen en esta región. “Nuestros servicios marítimos están alerta, ágiles y preparados para rastrear buques de interés. Cuando llegue la llamada, estaremos ahí”, ha señalado la división del Ejército de EEUU a través de redes sociales este miércoles.
Rusia responde con medios marítimos
Tras ello, desde Rusia habían enviado medios marítimos, incluso un submarino, para escoltar al petrolero. A pesar de no contener carga, el navío ruso repelió un intento de abordaje de Estados Unidos y se refugió en el océano Atlántico, en una maniobra en la que aprovechó para cambiar su registro, su nombre a 'Marinera' y pasar a ser de bandera rusa. La denominada 'flota fantasma' rusa estaba en el punto de mira de Estados Unidos y la Unión Europea, que actualmente aplican sanciones contra centenares de embarcaciones que presuntamente Rusia usa para sortear las sanciones internacionales impuestas por la invasión de Ucrania.
Estos navíos, muchos de ellos buques petroleros, están sujetos a la prohibición de acceso a puertos y a la prohibición de prestación de una amplia gama de servicios relacionados con el transporte marítimo. Aunque la comunidad internacional tiene en su 'lista negra' a cerca de 600 navíos, se calcula que la cifra total de buques que emplea el Kremlin es más del doble.