El 13 de octubre de 2025, Donald Trump y Benjamin Netanyahu escenificaron ante los ojos del mundo entero la firma de un 'alto el fuego' en la Franja de Gaza. Más allá de la debatible validez de un acuerdo elaborado sin representación del pueblo atacado, entre los líderes de Israel, el país que, según la ONU, comete un genocidio en el territorio palestino; y Estados Unidos, aliado del primero; la aparente 'paz' en Gaza -Israel ha asesinado a más de 600 palestinos desde entonces, según las autoridades gazatíes- ha hecho que el mundo deje de atender a lo verdaderamente importante: la situación humanitaria en la Franja.
Son las consecuencias directas del genocidio que, además de la muerte de al menos 72.000 palestinos, incluyen la destrucción de la forma de vida de los palestinos, que Israel ha conseguido, por ejemplo, provocando la situación de hambruna declarada en Gaza desde el pasado verano. Amnistía Internacional denuncia que "una de cada cuatro personas que están en Gaza solo puede comer una vez al día", como explica a ElPlural.com su portavoz para Israel y Palestina, Carlos de las Heras.
El trabajo de organizaciones como Amnistía Internacional es fundamental para que los ciudadanos no olviden lo que sigue pasando en Gaza: "No podemos olvidar que Israel, a día de hoy, sigue cometiendo actos genocidas en la franja de Gaza, es decir, sigue imponiendo una serie de condiciones de vida que están encaminadas a lograr la destrucción, tanto física como, por ejemplo, mental, de la población palestina", señala.
La ONU declaró el pasado mes de agosto que la situación de hambruna en la Franja de Gaza es "consecuencia directa" de la acción de Israel, calificándola como un "crimen de guerra". El país hebreo, decían, "tiene obligaciones inequívocas" de garantizar la supervivencia de la población gazatí, puesto que controla la mayor parte del territorio y bloquea la entrada de suministros básicos desde hace más de veinte años.
De las Heras explica que, a pesar del alto el fuego, Israel sigue bloqueando la entrada de ayuda humanitaria destinada a rehacer edificios, "porque argumentan que pueden servir para la reconstrucción de infraestructuras utilizadas por Hamás", la excusa utilizada por el Gobierno de Netanyahu para avalar su genocidio.
Las "generaciones perdidas" de Gaza
Israel, además, impide el trabajo de los periodistas y las agencias humanitarias que, como Amnistía Internacional, trabajan para mostrar al mundo lo que ocurre en Palestina. Al menos 249 reporteros han sido asesinados por el ejército hebreo desde el inicio del conflicto, y las sedes de organizaciones como la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), han sido atacadas en multitud de ocasiones. Las asociaciones siguen peleando contra la censura israelí para "denunciar todas esas violaciones de derechos humanos", apunta De las Heras.
Entre estas violaciones está la de la destrucción de la infancia en Gaza. La Franja es una de las zonas más densamente pobladas del mundo, con unas 2 millones de personas viviendo en apenas 365 kilómetros cuadrados, y se calcula que casi la mitad de la población es menor de edad. Sus muertes -según UNICEF, 64.000 niños han sido asesinados o mutilados en Gaza- y la destrucción de su forma de vida, con los ataques de Israel a escuelas, son una de las grandes preocuopaciones de las agencias: "Que los niños y las niñas puedan volver a retomar ese sistema educativo cuanto antes", explica De las Heras.
La reconstrucción de todo lo que ha destruido Israel "va a llevar décadas", lamenta el portavoz, por lo que hablamos de "generaciones perdidas". Aministía Internacional pone también el foco en la crisis mental y física que sufren las personas mayores. "El acceso a medicamentos en Gaza, igual que el resto de la ayuda humanitaria, es muy, muy limitado, con lo cual a estas personas les afecta de una manera especialmente preocupante", explica De las Heras. El estudio, elaborado junto a HelpAge International, apunta también a la destrucción de infraestructuras y cómo afecta a personas con movilidad reducida, y al rol que juegan los mayores en el día a día de Gaza: "Hay decenas de casos de personas mayores que han tenido que renunciar a comer ellos o incluso a medicación suya propia para facilitarsela a sus familiares", explica.
No hemos visto ningún cambio en la intención genocida de Israel desde la firma del acuerdo de paz
PREGUNTA (P): Amnistía Internacional, ya venía denunciando que la situación en Gaza, declarada de hambruna por la ONU en 2025, podía llegar a ese extremo mucho antes, ¿verdad?
RESPUESTA (R): Sí. A día de hoy la entrada y la entrega de ayuda humanitaria en Gaza está en una fase crítica, a pesar de que hay un alto el fuego que, lamentablemente, no se está respetando por parte de Israel. Continúan los ataques y una de las cuestiones que marcaba ese plan de paz, todo lo relacionado con la entrega y con la entrada de ayuda humanitaria, está muy lejos de cumplirse.
P: ¿Desde Amnistía Internacional coincidís con que la situación humanitaria en la franja ha pasado a un segundo plano?
R: Lo que pretendemos es lo contrario, que la situación en Gaza no pase a ese segundo plano. No podemos olvidar que Israel, a día de hoy, sigue cometiendo actos genocidas en la Franja de Gaza, es decir, sigue imponiendo una serie de condiciones de vida que están encaminadas a lograr la destrucción, tanto física como, por ejemplo, mental, de la población palestina. Esto no ha cambiado, no hemos visto ningún cambio en la intención genocida de Israel desde la firma del acuerdo de paz. Y, por otro lado, a todo esto se suma esa expansión anexionista de Israel, por ejemplo, en Cisjordania, donde recientemente se están aprobando nuevas normas que amplían la ocupación ilegal de Israel en territorio palestino.
P: ¿Ha habido alguna mejoría en la situación humanitaria en la franja desde la firma del alto el fuego?
R: No podemos negar el hecho de que la situación en Gaza, desde la firma del acuerdo de paz y del alto el fuego, ha sufrido algunas mejorías. Por ejemplo, la cantidad de víctimas civiles no es comparable. En cuanto a la ayuda humanitaria, la situación no es tan optimista. No estamos en unos niveles de hambruna, por ejemplo, como estuvimos el verano pasado, en la que incluso bebés fallecieron por la falta de alimentos, pero sigue siendo una situación muy complicada. A día de hoy, prácticamente una de cada cuatro personas que están en Gaza solo puede comer una vez al día. La gran mayoría, alrededor de un millón y medio de personas en Gaza, vive o, mejor dicho, sobrevive en tiendas de campaña y, como digo, el acceso a alimentos, a medicinas, a una infraestructura básica, para poder, por ejemplo, cultivar, es muy, muy limitado.
P: ¿Cómo ha avanzado el compromiso que adquiere Israel de permitir que entrara más ayuda humanitaria en la Franja?
R: Es muy mejorable. Los cortes, por ejemplo, en los pasos fronterizos, en Rafah, o en Erez, o en el corredor Jordano, son continuos. Quiero decir, Israel controla todo lo que entra y todo lo que sale de Gaza. Para que te hagas una idea, y por poner un ejemplo muy concreto, Israel no permite la entrada de según qué materiales destinados a la reconstrucción de edificios, hospitales, escuelas, centros médicos, etcétera, porque argumentan que pueden servir para la reconstrucción de infraestructuras utilizadas por Hamas. Esta es una muestra muy clara y muy concreta de cómo Israel controla toda la entrega y toda la entrada de ayuda humanitaria, con un grave riesgo, el riesgo de poner en evidencia esa intención genocida, controlando y mediatizando todo lo que entra en Gaza.
P: Vosotros lo que tratáis es de visibilizar la situación aquí en España en concreto, dando voz a informes internacionales, intentando que la gente conozca, de mano de expertos, lo que a lo mejor no llegaría a sus teléfonos o a las noticias si no fuera a través de una asociación como la vuestra: ¿Creéis que Israel, impidiendo la acción de las organizaciones internacionales, está escondiendo a los ojos del mundo lo que está ocurriendo?
R: Sí, claro, no solo Israel, también sus países aliados. Israel a día de hoy sigue cometiendo uno de los más graves delitos marcados por el derecho internacional. Estos son los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad o el genocidio. No es algo nuevo. Ya en el pasado, en Amnistía Internacional, venimos documentando crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad, como por ejemplo la apartheid que Israel comete desde la creación del Estado israelí contra la población palestina. ¿Por qué? Porque lo que hace es privilegiar a una población, la israelí y judía, sobre otra, que también está bajo su responsabilidad. No podemos olvidar que Israel es la potencia ocupante y según el derecho internacional, tiene una serie de obligaciones. Una de ellas es garantizar la seguridad de toda la población que tiene bajo su ocupación. En el caso de Gaza es evidente que no lo está haciendo, en el caso de Cisjordania también. En ese sentido, nuestra preocupación es denunciar todas esas violaciones de derechos humanos y en concreto, en los dos últimos años, nos estamos centrando mucho en la cuestión de genocidio, fundamentalmente porque los niveles de violaciones de derechos humanos en Gaza han alcanzado cuotas que no habíamos visto antes.
P: ¿Qué responsabilidad tiene Israel en la situación humanitaria? ¿Qué se le debe exigir?
R: Aquí hay una cuestión más de fondo de todo lo que está sucediendo en Israel y en los territorios palestinos ocupados, y que nos llevaría a un escenario mucho más global y es el debilitamiento del sistema de derecho internacional. Es decir, vemos por parte de Estados Unidos, de Rusia, constantes ataques a instituciones, al sistema de derecho tradicional, un sistema que nace o que da luz después de la Segunda Guerra Mundial con distintos acuerdos, cuyo objetivo final era precisamente que no se vuelvan a repetir hechos tan graves. Bueno, si esto lo aplicamos al caso de Israel, tenemos que hablar de que Israel es uno de los países firmantes de la Convención contra el Genocidio. Una convención auspiciada por Naciones Unidas, que además es la institución que da luz a Israel en el año 1948 y actualmente, como en Amnistía Internacional y en otras organizaciones hemos venido documentando, Israel está cometiendo actos prohibidos por esta Convención contra el Genocidio.
Y por otro lado, estaría todo el trabajo que está haciendo la Corte Internacional de Justicia a raíz de una demanda interpuesta por Sudáfrica a primeros del año 2024, que acusa a Israel es de cometer precisamente actos prohibidos por la Convención del Genocidio. La Corte Internacional de Justicia entra a debatir, se reúnen y como a mediados del año 2024, emiten un primer dictamen en el que exigen a Israel la puesta en marcha de determinadas medidas para impedir este genocidio. A día de hoy, más de dos años después, Israel no ha puesto en marcha ni una sola de esas medidas. Muchas de ellas estaban centradas precisamente en lo que comentábamos, en cuestiones de ayuda humanitaria. A día de hoy, como digo, no hay ningún indicio de que Israel haya puesto en marcha alguna de estas medidas.
P: Una de vuestras portavoces, Ana Carnicero, hizo un informe en el que detallaba que casi la mitad de las personas que se han visto obligadas a desplazarse en Gaza son menores. Y Save the Children dijo que cuatro de cada cinco niños, unos 800.000, este año se van a enfrentar a una grave inseguridad alimentaria ¿Qué impacto va a tener a largo plazo en la forma de vida, aparte de que se esté destruyendo la propia forma de vida, la destrucción de la infancia?
R: La vida ahora mismo en Gaza, tanto para adultos como para menores de edad, para niños, para niñas, consiste en tratar de sobrevivir entre ruinas, entre desplazamientos forzados. Date cuenta que en Gaza se calculaba que en octubre del 2023, cuando los ataques de Hamas vivían alrededor de 2,1 millones de personas. De ellos, el 90% de la población se ha visto desplazada. Es decir, han tenido que dejar sus hogares, sus vidas, escuelas, trabajos, educación, todo, debido a los ataques israelíes. Entonces, a día de hoy siguen tratando de tener acceso a una ayuda y a poder reconstruir no solo sus territorios, sino sus propias vidas.
En el caso de la infancia, su situación es extremadamente crítica porque es un colectivo que afronta necesidades especiales. Hemos visto cómo los efectos de todos estos ataques tienen una consecuencia directa, que es la pérdida del habla. Muchísimos de los niños y niñas, no se atreven a hablar sobre la situación que están viviendo, sobre los problemas que están afrontando. Esto responde a todo un trastorno de estrés postraumático, de ansiedad, de depresión, etc. En un colectivo que se enfrenta a este tipo de violaciones de derechos humanos, en un fragmento de edad tan complicado y tan vital para lo que va a ser el futuro, es especialmente preocupante. Por no hablar de que también les afecta de una manera especial la falta de alimentos, la falta de agua, en una edad en la que sus cuerpos están en formación, etc. Y por último, todo el acceso a la educación en Gaza se ha suspendido. A día de hoy, comentando con responsables de UNRWA, me decían que ellos están sorprendidos porque en los programas, en los proyectos que todavía mantienen a duras penas dentro de Gaza, se están encontrando con que las familias, una de sus principales preocupaciones es que los niños y las niñas puedan volver a retomar ese sistema educativo cuanto antes, para que todo lo sucedido no se olvide y para que su cultura, que también está siendo objeto de este genocidio por parte de Israel, no desaparezca.
P: En un futuro en el que el genocidio termine, ¿se podría reconstruir una sociedad en Gaza?
R: A día de hoy es muy complicado porque, para que nos hagamos una idea, si hablamos de reconstrucción física, la reconstrucción de toda la infraestructura que Israel ha destruido en Gaza va a llevar décadas, con lo cual van a ser generaciones perdidas. Todas esas generaciones a las cuales se han tenido que enfrentar a todas estas violaciones de derechos humanos van a tener una falta de educación, una falta cultural, etc. Todo eso, evidentemente, va a repercutir en estas jóvenes generaciones ahora, por no hablar de los índices de supervivencia que en la franja de Gaza ocupada alcanzan cuotas no vistas antes.
P: En esto que hablábamos de lo que se llama ahora la vida diaria en Gaza, el día a día, ¿qué rol desempeñan las personas mayores?
R: En todo lo relacionado con Gaza nuestras miradas se han acostumbrado a ver estas imágenes de destrucción o a ver niños pasando hambre, a ver a chicos y a chicas súper jóvenes sin un lugar donde ir, sin una protección de vida. Pero son muy pocas las imágenes que vemos de las personas mayores. Les afecta de manera muy similar a cómo afectan en otros conflictos, por ejemplo en Ucrania, sin ir más lejos, donde el invierno está pasando una factura terrible, especialmente a las personas mayores. En el caso de Gaza también lo hemos visto y se ven multiplicados los efectos en el sentido de que las personas mayores tienen necesidades especiales. Hablabas del acceso a medicamentos para enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, etc. El acceso a medicamentos en Gaza, igual que el resto de la ayuda humanitaria, es muy, muy limitado, con lo cual a estas personas les afecta de una manera especialmente preocupante.
Luego hay otros riesgos que también son específicos y que son acumulativos. Por ejemplo, la movilidad reducida. Las personas, cuando nos vamos haciendo mayores, vamos teniendo cada vez menos capacidades físicas. Si a esto le sumamos un contexto de destrucción de viviendas, de infraestructura, etc., vemos que estas personas mayores se enfrentan a necesidades específicas. Gracias a la colaboración con HelpAge International, que es una organización que tiene un prestigio y un recorrido muy prolongado en el tiempo, hemos hecho centenares de encuestas a personas mayores en Gaza para que nos cuenten cuál es su situación. Hemos visto esa falta de acceso a medicación crónica, esos problemas que vienen de la movilidad reducida, o, por ejemplo, lo que tiene que ver con temas de salud mental, quiero decir, ansiedad, insomnio, estrés, etc. Y por poner un ejemplo de lo que es la vida en directo o en el día a día concreto de las personas mayores en Gaza, yo aquí siempre recuerdo el testimonio de una persona de casi 90 años que nos decía que ahora se había convertido en el padre de sus nietos. ¿Por qué? Por la falta de, precisamente, su padre y su madre, que o habían muerto en un bombardeo, o que, por ejemplo, tenían que abandonar a la familia para ir a buscar comida a los puntos de entrega.
P: Varias personas mayores a las que se preguntó en esa encuesta decían que la escasez de alimentos les obligaban a ellos a saltarse comidas para que otros miembros de su familia, entendemos que los más pequeños, puedan comer.
R: Sí, es así, literal. Hay decenas de casos de personas mayores que han tenido que renunciar a comer ellos o incluso a medicación suya propia para facilitarse a sus familiares, en concreto a los niños o a las niñas, que están en una época de crecimiento y que tienen una malnutrición que está afectando especialmente.
P: Ellos, que han vivido el genocidio de Israel mucho antes del 7 de octubre de 2023, ¿qué cuentan sobre los precedentes de esta situación? ¿Está la cosa peor que nunca o ha habido momentos peores?
R: La gran mayoría de los testimonios que hemos recogido vienen a decir o van en la línea de que esta situación no la han vivido antes. Y han vivido situaciones muy, muy, muy comprometidas. Quiero decir, ha habido personas que han vivido la Nakba, que básicamente obligó a dejar territorio palestino ocupado a prácticamente un millón y pico de personas palestinas. Su temor, ahora mismo, concreto, es eso, precisamente, que haya otra nueva Nakba, que se vean obligados a abandonar una tierra en la que llevan malviviendo, sobreviviendo, durante décadas.
Más allá de esto, son personas de un valor y de un coraje admirable porque, como te decía antes, han vivido crímenes de guerra, han vivido el apartheid de Israel, han vivido, por ejemplo, en Cisjordania, cómo no pueden encontrarse con sus familiares debido a los continuos checkpoints, a las continuas revisiones de identidades, etcétera, etcétera, que Israel pone en marcha. Hay familias que han sido totalmente rotas por los ataques de Israel, y todo esto tiene una consecuencia directa.
Por un lado, sí, la gran mayoría nos ha dicho que esta situación no la han vivido antes. Este nivel de destrucción, este nivel de ataque, este nivel de odio por parte de la sociedad israelí no la han vivido antes, y, por otro lado, su temor es, precisamente, otra gran Nakba, el tener que abandonar sus tierras. Muchos de ellos son mayores de 70, 80, incluso 90 años, que nos decían, ¿dónde voy a ir yo con mi edad?
P: En Amnistía Internacional España os dedicáis sobre todo a dar voz a estudios, a expertos internacionales para que lleguen a la población española y que se siga hablando de Gaza: ¿Qué conocimiento hay entre la población de lo que ocurre en Gaza? ¿La gente es consciente de qué ocurre y de quién es la responsabilidad de todo esto?
R: Hay bastantes corrientes. Si nos remontamos, por ejemplo, a antes del 7 de octubre del 2023, la opinión pública en general española compartía mucho la causa palestina, las preocupaciones de la sociedad palestina, y toda esta preocupación aumenta mucho más después de los ataques. Una vez Israel comienza toda esta operación militar, hemos visto decenas y decenas de grandes manifestaciones, grandes concentraciones en las que la calle, en las que la población española ha salido a la calle sin ningún miedo a expresar su solidaridad y a denunciar el genocidio de Israel, cosa que en otros países, por ejemplo, de Europa, ha sido reprimida por las autoridades, donde la libertad de expresión no ha sido tan respetada. Aquí hemos sido, en ese sentido, bastante afortunados de cierto respeto por este tipo de manifestaciones.
Pero también es preocupante que, en los dos últimos años, ha surgido cierta corriente que defiende el derecho de Israel a defenderse de los ataques de Hamas. Y esto es preocupante, porque esta cuestión de Gaza, el genocidio, también se ha convertido en una moneda más en la discusión política. Me explico. La izquierda, la derecha, los distintos partidos políticos están utilizando también el genocidio de Israel como una más de sus líneas estratégicas a la hora de hacer oposición o hacer gobierno. En ese sentido, eso es muy preocupante, porque una cuestión tan básica como la vulneración de los derechos humanos no debería de ser una estrategia política de las autoridades.
P: ¿Qué medidas concretas pedís a las instituciones en España y a nivel internacional?
R: A nivel internacional, la petición fundamentalmente es el respeto del derecho internacional humanitario. ¿Qué medidas concretas puede abarcar esto? En primer lugar, es necesario un embargo integral de armas a los países que a día de hoy, como por ejemplo Estados Unidos, siguen vendiéndole armas a Israel. No se pueden enviar más armas a alimentar un conflicto. Es como intentar apagar un fuego con gasolina.
Tenemos otro tipo de peticiones, como por ejemplo, con cuestiones económicas. Si nos remontamos décadas atrás, vemos que el apartheid en Sudáfrica terminó no por intervenciones militares, sino por la vía de las sanciones económicas, del aislamiento. En este sentido, estamos pidiendo a la Unión Europea que suspenda de manera inmediata el acuerdo de asociación con Israel, que incluye cuestiones económicas. Ahogando a Israel por esa vía económica podría venir alguna reacción, porque hasta ahora, a las medidas de la Corte Internacional de Justicia, las peticiones de Naciones Unidas, etc, está haciendo caso omiso.
En España lo que le estamos pidiendo al Gobierno, fundamentalmente, es que convierta en permanente la suspensión temporal en la venta de armas a Israel. Más allá de eso, pedimos también que apoyen las distintas iniciativas, por ejemplo a nivel europeo con Irlanda, Noruega y otros países que han manifestado su condena del genocidio. En cierta manera, el Gobierno ha tenido una posición bastante positiva comparada con otros, pero siempre es mejorable.