En medio de todo el volcán que han generado las grabaciones en las que Corinna zu Sayn-Wittgenstein asegura que Juan Carlos I la ha usado como testaferro para ocultar dinero y propiedades en el extranjero, Jaime Peñafiel ha hecho acto de presencia para volver a dejar la figura del antiguo monarca muy dañada. 

El periodista, una de las voces más autorizadas en lo que respecta a temas de la Casa Real (sino el que más), asegura este sábado en las páginas de La Otra Crónica (suplemento de El Mundo) que la primera vez que el rey emérito robó lo hizo gracias a otra figura también de actualidad, aunque por otros motivos, en las últimas semanas, Francisco Franco. 

En concreto, Peñafiel ubica el comienzo del hurto en 1973. Por aquél entonces, Juan Carlos I solamente ingresaba dinero por la asignación del Estado como Príncipe heredero de Franco y del dinero que recibió Doña Sofía por parte del Gobierno griego cuando ambos se casaron. 

70.000 pesetas al mes

Así, con todo, los monarcas ingresaban 70.000 pesetas al mes y todos los gastos corrían a su cuenta. Sin embargo, justo en esa fecha se produjo la gran crisis del petróleo y España fue uno de los países que se vieron más afectados. 

La autarquía que ideó Franco corría gran peligro, y por ello echó mano de Juan Carlos I. Conocedor de sus buenas relaciones con las monarquías del Golfo, le pidió que hiciera gestiones ante el rey Faisal bin Abdulaziz, el monarca de Arabia Saudí. 

Tan bien fue el encuentro, que el rey saudí le prometió que a España jamás le iba a faltar petróleo. Y a su vuelta, Franco le premió por su labor mediadora con una comisión de unos céntimos por cada barril que llegara a nuestro país procedente de Arabia Saudí. 

Asimismo, Peñafiel asegura que este trato lo respetaron tanto Adolfo Suárez como Felipe González. Mantiene también que desconoce qué hizo con estos beneficios Aznar. No obstante, en el caso de que cortara el grifo al monarca, ya habían caído gotas suficientes para elevar su fortuna de manera exponencial.