No dejan de sucederse los giros de guion inesperados en Extremadura. Lo que todo comenzara con la inesperada convocatoria de elecciones anticipadas, a pesar de los resultados que vaticinaban las encuestas; para sorprender después los resultados de las urnas, con la estrepitosa caída del PSOE, el inmovilismo del PP a nivel de escaños y el considerable crecimiento de Vox; continúa ahora con la incertidumbre sobre si, finalmente, los partidos de derecha alcanzarán o no un acuerdo para formar un equipo de Gobierno en esta comunidad autónoma.

La relación entre el PP y Vox viene siendo tirante desde hace un tiempo. Coaliciones de Gobierno rotas, críticas rotundas de un partido a otro desde los atriles, negociaciones que se eternizan... El resultado final, a pesar de los múltiples ataques que se hacen mutuamente, ha venido siendo que, al final, terminan por ponerse de acuerdo. No obstante, aunque se puede creer que el final de este episodio pudiera ser así ante lo vivido anteriormente, todavía quedan dudas de si llegarán a un pacto.

Ya en Valencia, tras la dimisión de Mazón, hubo asperezas y polémicas, por lo difícil que le estaba siendo al PP conseguir el apoyo de Vox para investir a Juan Francisco Pérez Llorca como presidente de la Generalitat Valenciana. En aquel momento, los de Abascal, conocedores de tener la sartén por el mango, mantuvieron una posición firme respecto a sus condicionantes y, al final, fue el Partido Popular quien terminó por acercarse más a Vox que a la inversa. Aquello ya despertó controversia, por las políticas que la formación de Abascal pretendía desarrollar, sobre todo en lo referido a elementos como la violencia de género, educación, inmigración o el medio ambiente, entre otros.

El Gobierno de Extremadura sigue en el aire

Vuelve a vivirse, pero en otro territorio, una situación de tira y afloja, en la que Vox está haciendo bailar al PP. Sin su apoyo en la cámara parlamentaria, María Guardiola no puede gobernar, requiere de sus votos para ser investida. Si bien, nuevamente los condicionantes que ponen los de Abascal vuelven a ser tema de conversación y provocan importantes dilemas en el Partido Popular, sobre si ceder o no ante ellos. 

Por el momento, las aguas están bastante movidas en esta comunidad autónoma, no solo ya por el drama de si hay negociaciones o no hay negociaciones, de si prosperan o no prosperan, sino también por hechos que están despertando polémica como que el Partido Popular de María Guardiola haya situado a Manuel Naharro, quien copó titulares por ofrecer un puesto de trabajo a cambio de favores sexuales, como presidente de la Asamblea de Extremadura

Esto último tenía lugar este martes y sucedía justo un día después de que Vox anunciara que cesaba las conversaciones con el PP para conformar un gobierno de coalición en esta región española. No obstante, vuelve a haber sorpresa tras las últimas declaraciones de Santiago Abascal, quien ha asegurado esta mañana que su formación aún pretende integrarse en un ejecutivo autonómico de coalición, a pesar de la parálisis en las negociaciones.

Así lo ha trasladado en un encuentro organizado por Foro Empresarial, donde Abascal ha hecho hincapié en que Vox no es un partido nacido "para protestar" o ejercer "de muleta" del PP, sino que se presenta a las elecciones para gobernar. A ello ha añadido que tampoco quiere "que una serie de señores sienten el culo en sillones y no cambien nada", sino que Vox aspira a llevar a cabo cambios reales. "Nuestra vocación es siempre gobernar para cambiar cosas, no para vegetar y no para que el rumbo no sea cambiado", ha incidido.

Este es uno de los argumentos que Vox esgrime para exigir su entrada en un gobierno de coalición con el PP en Extremadura, que creen justificado porque las elecciones del 21 de diciembre supusieron más del doble de representación para el partido y una condición 'sine qua non' para lograr que sus políticas se cumplan. Sin embargo, las negociaciones permanecen paralizadas.

Vox denuncia que el escollo para proseguir las conversaciones en Extremadura se encuentra en qué consejerías y con qué asignación monetaria recaían en sus manos, y también había pedido la vicepresidencia. El PP les cedió el martes la Secretaría Primera de la Mesa del Parlamento extremeño como un gesto para enderezar las conversaciones, pero los de Santiago Abascal lo consideran "migajas" y "una tomadura de pelo".

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