He oído con mucha atención la breve intervención del presidente Pedro Sánchez este miércoles 4 de marzo a propósito de la situación política internacional.

Me ha gustado su seriedad porque el momento es serio, inestable y lleno de incertidumbres para los europeos en este siglo XXI, pues lo que hasta 2024 parecía sólido que era el papel líder de USA en la protección de los países europeos pertenecientes a la OTAN frente a una posible agresión exterior, señaladamente de Rusia, como tuvimos ocasión de comprobar en Ucrania, se ha hecho líquido con el presidente Trump que no garantiza nada ni a los países que "le besan el culo".  

Estoy de acuerdo con nuestro presidente y su gobierno, claramente a favor del "no a la guerra" y sí al cumplimiento de la legislación internacional, los organismos internacionales y la resolución pacífica de los conflictos, pero desde Trump, los europeos ya no estamos sentados en la mesa de los grandes, de las potencias que deciden como USA, China, Rusia y "si no se está sentado a la mesa es que uno forma parte del menú", pese a que en conjunto somos una potencia económica y comercial incluso superior a cualquiera de las otras tres y si no estamos sentados a la mesa es porque estamos desunidos políticamente y sin capacidad militar suficiente para defendernos sin ayuda USA.

Mi voluntad es partidaria del no a la guerra sin condiciones y de oponerme a Trump pacíficamente, en todas las delirantes agresiones que ya ha llevado a cabo en el año escaso que está al mando, comportándose como un dictador alocado y sin freno, llevando al límite su pulso contra Rusia y China, pero, visto lo visto, mi razón me dice que solo nos respetarán a los europeos cuando seamos capaces de tener también un poder militar de disuasión suficiente para parar los pies a cualquiera que nos ataque o ponga en peligro las libertades y derechos que los europeos tenemos, y sinceramente estamos muy lejos de ello.

Gracias a Trump, hoy sabemos que USA no es un aliado fiable, no nos sirve como "primo de zumosol", y su presidente se parece más al chulo mafioso del barrio al que hay que pagar para que no te pegue y por eso mi razón me exige afrontar el nuevo escenario con decisión y prudencia, como a mi juicio ha hecho con claridad el president Macron este lunes 2 de marzo afirmando su voluntad de ampliar su fuerza de disuasión nuclear para que cubra a todos los europeos, si  entre todos desarrollamos también una fuerza militar convencional operativa capaz de defendernos.

España y la mayoría de los países europeos por nuestra historia y tradición tenemos ejércitos suficientes, si estuvieran verdaderamente unidos y equipados de forma compatible, de lo que estamos hoy muy lejos, ni siquiera nuestra potencia industrial es suficiente para garantizar disponer de armas sofisticadas para nuestra defensa, sin depender de USA. Los militares europeos no tienen la responsabilidad de afrontar estos problemas, sino nuestros políticos. Pero es que además hoy la Defensa no es solo militar, sino tecnológica y ciudadana. En el nuevo escenario de la mal llamada IA también estamos en el menú, por no hablar de nuestra indefensión en internet sometidos a empresas USA dirigidas por plutócratas amigos de Trump, etc...

Señor presidente, admirado Pedro Sánchez, de esto y mucho más es de lo que creo que debería debatirse en el Congreso de los Diputados, en busca de un cierto consenso democrático capaz de enderezar la política europea para que pueda contribuir decisivamente a la vuelta al respeto al derecho internacional y a las instituciones mundiales como la ONU, si no estaremos solos ante el peligro y todo lo construido en los últimos 50 años puede venirse abajo.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio