¿Es imaginable que Jorge Fernández Díaz llevara a cabo, y en su despacho del ministerio de Interior, un encuentro tan comprometido como evidentemente era verse con Rato, sin que lo supiera Mariano Rajoy? La inexplicada reunión del ministro de Interior, Fernández Díaz, con el imputado Rodrigo Rato, abre, precisamente por la brumosa justificación que se le ha dado, todo tipo de especulaciones. De hecho, la 'aclaración' que hicieron 'fuentes' de Interior no hizo sino abrir más interrogantes sobre las razones de este encuentro.

Una nota 'no aclaratoria'
Según éstas puntualizaciones, el encuentro fue a petición de Rato; duró menos de una hora y fue cordial... Eso es todo lo que aclaró la explicación que se dio a desde el ministerio a la agencia EFE. Porque por lo demás, tan sólo se esparció humo: no fue secreta, pero no se hizo nota ni se informó de ella hasta que El Mundo la 'descubrió'; el Ministerio de Interior no tiene abierto procedimiento al exvicepresidente, porque le investiga la Agencia Tributaria, pero Anticorrupción ha pedido a los agentes de la UCO que rastreen posibles movimientos de capital en el extranjero... no se trataron los problemas judiciales del expresidente de Bankia, pero no fue una reunión de carácter personal; En fin, no se responde a las preguntas clave ¿qué quería Rato del Ministro? ¿Y por qué el Ministro le recibió?

Preguntas que llevan a otra, no menos trascendente ¿Fernández Díaz tomó solo la decisión de recibir a Rato, a pesar de la evidente trascendencia que esta reunión tendría, o lo consultó antes con quien podía negarla, Mariano Rajoy?

Una relación a tres
La relación entre ministro y presidente permite dudar de ello, porque Jorge Fernández Díaz ha hecho la práctica totalidad de su carrera política a la sombra directa de Mariano Rajoy. Hace unos meses les recordábamos los detalles de esta relación que, ahora, nos parece oportuno volver a recordar. Una relación en la que hay una tercera pata no menos llamativa, Francisco Marhuenda, el ahora director de La Razón que durante lustros se pasaron como jefe de sus gabinetes los otros dos.

Vamos a la historia.



A mediados de los años 90, un joven abogado y periodista de ABC en Barcelona Francisco Marhuenda, ex militante de las juventudes de UCD, se afilia al PP y es elegido diputado ‘popular’ al Parlament. Quién entonces ‘mandaba’ en los ‘populares catalanes’ era Jorge Fernández Díaz, que como el periodista había llegado al PP desde UCD. En ese ambiente se conocieron y comenzaron una relación, cuya cercanía no se ha diluido, el actual ministro de Interior, y el actual director de La Razón.

De ministerio a ministerio, todos juntos
Pero que vivió su gran momento en 1996, cuando el PP ganó las elecciones generales.  José María Aznar encargó a Rajoy el Ministerio de Administraciones Territoriales. Entonces el actual presidente del Gobierno echó mano del barón catalán del partido, Jorge Fernández Díaz para que le acompañara como su segundo, con el cargo de Secretario de Estado para las Administraciones Territoriales.

Pero Fernández Díaz no se vino a Madrid solo. Aprovechó la relación con Rajoy y le ‘colocó’ de jefe de Gabinete a su amigo Marhuenda. Y así se montó un trío que se ha demostrado indisoluble hasta ahora.

Juntos permanecieron en el ministerio de Administraciones Territoriales entre mayo de 1996 y enero de 1999. Y de la mano se fueron los tres, con los mismos cargos, al ministerio de Educación, Universidades, Investigación y Desarrollo, donde permanecieron hasta abril de 2000.

Entonces Rajoy ‘saltó’ al ministerio de Presidencia, y con él, de nuevo, se los llevó, aunque ahora lo que hizo el actual presidente fue colocar a Jorge Fernández Díaz como secretario de Estado de las Relaciones de la Cortes, y a su vera puso a Marhuenda como Director General de Relaciones con las Cortes, su segundo.

La mejor opción para que Rajoy escuche
En su regreso al poder Rajoy no dudó en echar mano de su hombre de máxima confianza, y le dio el ministerio de Interior. Marhuenda, resulta evidente, ahora da mejor juego a los otros dos como director de La Razón y, sobre todo, omnipresente tertuliano en radios y televisiones.

En este contexto se explica mejor que Rodrigo Rato 'eligiera' a Fernández Díaz para 'sentarse' a hablar durante "casi una hora" en "una reunión de carácter no personal". Y es que, no sólo el ministro de Interior, aunque lo pretenda negar, sí puede saber y mucho de lo que se está cociendo en el 'caso Rato', como responsable último de la UCO, que son quienes investigan a petición de la Agencia Tributaria los movimientos de capitales de Rato. Sino que, aún más importante para el expresidente de Bankia y poderoso líder 'popular' (lo sigue siendo como se ve por su capacidad para abrir puertas, pero también por el pequeño ejército de altos cargos que 'se lo deben todo' y que siguen en Gobierno y Génova) sabe perfectamente que ante la imposibilidad de sentarse en el despacho del presidente en Moncloa, hacerlo en el de Fernández Díaz es su segunda mejor opción para que Rajoy le escuche.