Durante varias noches consecutivas, violentos ultraderechistas se han dedicado a atacar a personas migrantes que se encuentran en Ceuta. Una de las imágenes de la semana es, precisamente, la de varios ciudadanos envueltos en la bandera de España y otros símbolos nacionales que impedían la llegada de ayuda y quemaban o arrojaban al mar las escasas pertenencias de las que la población extranjera dispone.

Ante estos episodios, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, hacía un llamamiento a la “calma” y al “cese de la violencia”. “Llamo a la calma y al cese de la violencia, no es el camino. Hago un llamamiento al no ejercicio de la violencia que no nos define como sociedad y, por supuesto, no ayuda es a resolver el problema”, pronunciaba desde el Congreso de los Diputados el pasado viernes.

Se trata de personas que hablan de un falso patriotismo y que no se corresponden con la mayoría social de Ceuta ni de nuestro país, pero eso no implica que el racismo y la xenofobia no estén todavía demasiado presentes en nuestra sociedad, alimentados además por la extrema derecha y una derecha que, aunque sea por aritmética política, no escapa a determinados idearios.

Con el día a día que se desarrolla en las redes sociales, el odio se ha trasladado en buena parte a estos escenarios, y Ceuta ha sido el contexto que algunos necesitaban para esparcirlo. Así quedaría demostrado con los datos del sistema FARO del mes de julio, según los cuales hubo al menos 57.000 contenidos en este sentido en las principales plataformas con un pico muy destacado los días 30 y 31.

Solamente en esas dos fechas, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), adscrito a la Secretaría de Estado de Migraciones, detectaba, a través del sistema mencionado, 9.590 mensajes. Asimismo, en el conjunto del mes, los contenidos reportados a X, Facebook, Instagram, Tik Tok o Youtube fueron 57.406. La tasa de retirada alcanzó el 70%, lo que se traduce en un incremento de nueve puntos porcentuales respecto de junio.

Norte de África

El análisis muestra de nuevo a las personas procedentes del norte de África como principal grupo destinatario de estos mensajes. A ellos se refirieron el 68% de los contenidos estudiados. Se trata de una cifra que, es cierto, se localiza por debajo de la observada en junio, pero que mantiene muy elevados los discursos hacia este colectivo.

Los contenidos referidos a la categoría genérica de personas inmigrantes representaron el 19% del total de mensajes monitorizados, mientras que las personas musulmanas concentraron el 16% de los mensajes monitorizados; cinco puntos por encima de junio. Los mensajes destinados a personas afrodescendientes y latinoamericanas se cuentan por un 10 y un 7%, respectivamente.

Características del discurso

En cuanto a las características de este discurso, el estudio proyecta que los contenidos que deshumanizan o degradan gravemente a los grupos diana constituyen el 40% del total de mensajes analizados, por delante (con un 38%), de los contenidos que presentan a estos grupos como una amenaza.

Hasta un 15% de mensajes incitaron a la expulsión de España de la población migrante, mientras que el 4% incitan a la violencia. Un 2% estuvieron destinados a promover el descrédito de los grupos diana, y un 1% aplaudieron a quienes atentan contra ellos.

Retirada por plataformas

El boletín destaca asimismo la rápida retirada de las plataformas, un aspecto que ha evolucionado positivamente este mes. En total, se eliminaron un 2% de mensajes más (el 12%) de los que se quitaron en junio. Además, el sistema alude a que muchos de estos contenidos, el 9%, desaparecieron durante las primeras 24 horas.

Por espacios, X registró la tasa de retirada más elevada (93%), seguida de Tik Tok (88%). Detrás de ellas, Facebook retiró el 74% de estos contenidos, e Instagram el 71%, experimentando así una mejora notoria respecto del mes anterior. En último lugar, Youtube hizo lo propio en un 14%.

PP y Vox durante la crisis

El discurso de algunos dirigentes políticos no ayuda a que los delitos de odio desaparezcan. El ejemplo seguramente más claro desde la entrada masiva de personas migrantes en Ceuta a finales de julio es el que protagonizó el diputado y portavoz adjunto de Vox en el Congreso, José María Figaredo, quien llamó a “cazar” migrantes. La asociación Acción Contra el Odio (ACO) ha presentado una denuncia en los últimos días por estas declaraciones, aunque no ha sido la única.

La ultraderecha, pero también el PP, han dejado clara su postura con la ciudad autónoma como telón de fondo al oponerse al plan del Gobierno de España para el reparto de menores migrantes por la Península.

La Conferencia Sectorial de Juventud e Infancia del pasado jueves aprobaba por unanimidad de las autonomías asistentes, entre las que no se encontraban Aragón, Castilla y León y Extremadura, un crédito de 25 millones de euros a Ceuta para atender la emergencia de los menores migrantes no acompañados.  

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