El PP ha respondido este viernes mediante otro comunicado al lanzado por Marruecos en el que el país vecino culpaba al principal partido de la oposición de convertir la situación en Ceuta en “un fondo de comercio electoral”. Los de Alberto Núñez Feijóo han contestado que Rabat es “responsable de lo ocurrido por acción u omisión” en un texto al que han tenido acceso los medios de comunicación.

En él los ‘populares’ empiezan advirtiendo al reino de Mohamed VI que para ellos “la defensa de los intereses generales de la Nación, de la integridad de nuestras fronteras y de la seguridad de los españoles constituye una prioridad irrenunciable”. “La ejerceremos siempre con firmeza, dentro del Estado de Derecho y con independencia de cualquier circunstancia”, dado que “nada está por encima de la defensa de España”.

En el documento, de dos folios de extensión, el PP mantiene que su “valoración sobre la invasión sufrida en Ceuta el pasado 30 de julio y la crisis todavía extendida hasta el día de hoy sigue siendo la misma”, que “estamos ante una violación grave de la integridad territorial de España y, por extensión, de Europa” en lo que el partido conservador considera “un ataque híbrido con una instrumentalización de la inmigración irregular”.

Los ‘populares’ piden a Marruecos el “máximo respeto a las instituciones españolas y a la investigación judicial actualmente en curso”, en tanto en cuanto “corresponde exclusivamente a la Justicia española, en el ejercicio de su independencia y de nuestra soberanía nacional, determinar los hechos, valorar las pruebas y, en caso, establecer las responsabilidad que proceden”. “Ningún pronunciamiento, ni interno ni externo, debe interferir, condicionar o deslegitimar este procedimiento”, estima el Partido Popular.

La principal formación de la oposición indica que ambos países “comparten una frontera y una responsabilidad común en su gestión”, por lo que “con más motivo a la luz de los informes oficiales desclasificados por el Gobierno de España, lo ocurrido en Ceuta exige una evaluación rigurosa e inaplazable, una actuación leal y transparente por todas las partes y garantías verificables de que hechos similares no volverán a producirse”.

“Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión”, refrendan las siglas conservadoras, que tampoco pasan de largo de la oportunidad de insistir en su presión al Gobierno: “El Gobierno de España está obligado a dar respuesta a la razón que impide resolver esta crisis si tiene instrumentos para ello”.

En última instancia, los ‘populares’ reiteran la “voluntad de mantener una relación leal y estable” con el país vecino “en beneficio de los ciudadanos”, pero emiten que dicha relación “solo puede asentarse sobre principios innegociables de respeto mutuo, lealtad institucional, transparencia, reciprocidad y pleno respeto a la soberanía de ambos Estado”. “Ceuta y Melilla son España”, concluyen.

Comunicado de Marruecos

El comunicado de Marruecos, emitido tras la desclasificación de los informes del CNI sobre el salto a Ceuta, y tras confirmarse la aprobación en el Congreso de la ley de nacionalidad para los saharauis, el reino de Mohamed VI se volvía a pronunciar abiertamente sobre la crisis migratoria con un mensaje exculpatorio y de advertencia futura a los partidos con una experiencia histórica, en alusión indirecta al PP.

Rabat se refirió, a través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, a lo ocurrido a finales de julio como “lamentables acontecimientos” a la vez que rechazaba las “acusaciones” por la supuesta responsabilidad del país magrebí. “Ningún dato, hecho o informe establece implicación alguna de las autoridades marroquíes”, emplazaba.

En ese texto, Marruecos consideró “especialmente lamentable que partidos históricos -a pesar de su amplia experiencia en la gestión gubernamental- hayan caído en este lodazal en el que la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común” y acusaba que “determinados sectores políticos y mediáticos españoles persistan en instrumentalizar” al país vecino “en el marco de una agenda interna”.

“El Reino de Marruecos se niega a convertirse en un recurso electoralista” para la disputa interna de España. “(…) Tampoco acepta ser el chivo expiatorio de ajustes de cuentas políticas”.

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