El concepto de "prioridad nacional", el punto que más notoriedad está adquiriendo del pacto de Gobierno entre el PP y Vox en Extremadura, no está hallando un consenso entre los políticos del Partido Popular que haga sentirse orgullosos a los miembros de esta formación. Las fricciones internas y las discrepancias respecto al acuerdo alcanzado con los de Abascal comienzan a hacerse notar, sobre todo porque no será un aspecto que se aplique en el territorio extremeño, sino que se hará también extensivo a otras comunidades autónomas donde se van a conformar ejecutivos de coalición entre ambos partidos, como es el caso de Aragón o Castilla y León.
Aquello del "no todo vale" comienza a tratarse de una crítica que realizan cada vez más agentes políticos y no siendo, precisamente, solo miembros de formaciones de izquierda. No parece encontrar el pacto alcanzado en Extremadura un apoyo total en el Partido Popular, donde está surgiendo una ola de rechazo a haber implementado este punto en el acuerdo. No solo eso, sino que también comienza a estar presente un sentimiento de preocupación tanto por cómo podrá afectar esta medida a la imagen pública del PP, al igual que incomoda lo que se entiende como haberse hipotecado con Vox y se atisba en el horizonte este hecho como un posible lastre para Moreno Bonilla en las urnas.
La firma del acuerdo con los de Abascal no está despertando entusiasmo entre los miembros del Partido Popular, más tras no haber sido unas negociaciones gestionadas por los líderes de esta formación en Extremadura, sino que las han manejado directamente representantes de Génova. Tanto el secretario general del PP, Miguel Tellado, y la jefa de gabinete de Feijóo, Marta Varela, ha sido los que han tomado asiento en la mesa junto a los negociadores de Abascal para dar forma a este pacto, un hecho que podría volver a convertirse en un nuevo ejemplo de una falta de solidez de Feijóo como líder de los populares, ya que presidentes autónomicos de peso, como Ayuso o Moreno Bonilla, ya han mostrado su discrepancias con esto de la "prioridad nacional".
Isabel Díaz Ayuso expresaba que este pacto "no es legal ni se ajusta a derecho... No se puede dejar al margen a nadie de un sistema en el que ha contribuido”. Por su parte, Moreno Bonilla también se desmarcaba y subrayaba su intención de mantener distancias con Vox. Sin embargo, las mayores críticas han surgido en la propia Extremadura, donde miembros del partido en esta región han trasladado a El País que “esto de la prioridad nacional no tiene ni pies ni cabeza, va a ser una fuente de controversia y de frustración. Es un marrón que se han tenido que comer, un sapo y una trampa de Vox”. No solo eso, sino que también reprochan que "si nos tiramos cinco días explicando algo es que no lo hemos explicado bien, Vox nos ha colado un gol”.
Notable falta de apoyo la que está viviendo el acuerdo de Gobierno en Extremadura. Tal es así que hasta la Conferencia Episcopal se ha pronunciado respecto al mismo, señalando que “la Iglesia no estará nunca de acuerdo con medidas que traten de excluir o anular al otro” y siendo todavía más incisivo el obispo de Canarias, José Mazuelos Pérez, quien llegaba a expresar que “a algunos habría que meterles cinco días en un cayuco, mañana y tarde, sin comer, antes de hablar de lo que hay que hacer con los migrantes”.
Los detractores de este acuerdo son cada vez más y, como se mencionaba, no aparecen solo en los partidos de izquierda, sino que en el propio PP surgen voces contrarias que apuntan a que se está rompiendo, incluso, la igualdad entre españoles. Desde Génova entienden que se ha alcanzado un buen pacto y que no afectará a la formación electoralmente; no obstante, no son pocos en el Partido Popular los que comienzan a mirar preocupados la próxima apertura de urnas en Andalucía.