Como en un programa de docurrealidad, estos días vemos a Mariano Rajoy pasear por tierras lejanas presumiendo de Marca España. Tras unos días en Kazajstán, el líder del Ejecutivo se ha desplazado a Japón y regala escenas televisivas dignas de un presidente Lost in Traslantion: con una rosa en la solapa, cortando una cinta con guantes blancos, saludando al Emperador Akihito como si fuese un bedel de Moncloa…

Estos días que el Gobierno federal de Estados Unidos ha tenido que echar el cierre, el presidente Obama ha sorprendido cancelando la mitad de sus viajes internacionales, para ahorrar costes. Una imagen que destaca en comparación con la de un Rajoy que casi ha dado la vuelta al mundo en la última semana, con la que tiene liada en casa, concretamente en su partido.

El día de la rosa
Nada más llegar, Rajoy tuvo que lidiar con la rosa roja que le colocaron en la solapa. Un gesto que se tiene con el invitado de honor, pero que recuerda mucho al símbolo del Partido Socialista. La cara del presidente era un poema. Con ese medallón fue con el que habló ante los empresarios japoneses para trasladarles su discurso sobre la inminente recuperación y lo supuestamente bueno que era el dato del paro de septiembre, que es el mensaje que más ha calado.

Rebaja de sueldos
Pero Rajoy también presumió de que su reforma laboral haya conseguido reducir el sueldo de los españoles. Él concretamente habló de reducción de “costes laborales”, el país europeo que más los ha rebajado, pero si las cotizaciones a la Seguridad Social no han bajado e incluso se plantean subirlas, la parte de la ecuación que ha caído en picado son los salarios.

“Se cree que no le oímos”
Según el PSOE, los sueldos han bajado 1.104 euros de media al año por trabajador desde que gobierna el Partido Popular. Su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, no reaccionó nada bien a las palabras de Rajoy en Japón y que no se atreve a decir en España: “Se cree que no le oímos pero se le oye. Sus discursos son distintos. Le oigo decir claramente a los empresarios japoneses 'vengan ustedes a invertir a España porque he bajado los salarios'. Pues que venga aquí y lo cuente”.



Saludo al Emperador
Después, Rajoy se vio con el Emperador Akihito, al que saludó lanzándole la mano y tieso como una escoba, en lugar de hacer la reverencia que marca el protocolo y las costumbres japonesas. Algo que sí hizo Zapatero, al que tanto criticó Rajoy por la mala imagen que daba de España, con una inclinación de cabeza que, eso sí, quedó muy lejos de los 90º grados de curvatura con que le saludó Obama, provocando la mofa del Tea Party. Estos gestos, que nada tienen que ver con sumisión, sino con respeto, son muy importantes en la cultura nipona y el olvido de Rajoy no habrá sentado nada bien entre los japoneses.

Zapatero y Obama, dos maneras diferentes, pero protocolarias, para saludar al emperador de Japón. Zapatero y Obama, dos maneras diferentes, pero protocolarias, para saludar al emperador de Japón.



Visita a Fukushima
Más allá del despiste de Rajoy, o que le contara al emperador la interesante anécdota de que en España hay un árbitro de fútbol que “se apellida Japón Sevilla”, el presidente sí quedó bien con el jefe de Estado japonés al ser el primer líder occidental que acude a Fukushima para transmitir normalidad tras la catástrofe nuclear que siguió al tsunami de 2011.

“Temores infundados”
“Los temores sobre Fukushima son infundados”, proclamaba Rajoy. Por desgracia, tan solo pocas horas antes la compañía responsable de la central, Tepco, reconocía que se había vuelto a producir una fuga de líquido radioactivo al Pacífico en la noche del miércoles. Alguien debió avisar a los japoneses de que Rajoy fue el que habló de los "hilillos de plastilina" saliendo del Prestige... pura fiabilidad.