Los trágicos accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida han reescrito el inicio del curso político para el Gobierno. Su estrategia para marcar agenda y recuperar la iniciativa política ―en pleno ciclo electoral― quedó sepultada por una crisis inesperada que ha trastocado la sensibilidad de la sociedad española. El discurso que estaba destinado a dar el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en Davos, lo protagonizó el primer ministro de Canadá. Mark Carney. Y la cumbre Sánchez-Feijóo programada para escenificar el señuelo político de enviar tropas de paz a Ucrania se suspendió.
El que fuera Director de Gabinete de Presidencia del Gobierno de España, Iván Redondo, considera que el presidente sigue instalado en el “estado de alerta”, con un ministro de Transportes, Óscar Puente, “demasiado solo entre Gelida y Adamuz”. Encapsulado entre Andalucía y Catalunya, el 33% del censo, más de 12 millones de electores. Esto de saque, en un “pánico ferroviario estatal”, deja al “boxeador Sánchez en el rincón, con frío extremo”, añade Redondo a La Vanguardia.
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— Iván Redondo (@thewarroomblog) January 26, 2026
Por su parte ―apunta el asesor―, el Partido Popular (PP) “escribió su destino cuando convocó los caucus de la derecha”, las nuevas primarias en las que solo puede ganar uno. “Hasta después de las elecciones en Aragón no habrá investidura en Extremadura. Hasta después de las de Castilla y León, no la habrá en Aragón. Y, finalmente, hasta después de las de Andalucía, tampoco la habrá en Castilla y León”, explica Redondo, porque los autoritarios “buscan ―ante todo― capturar al PP”. Podían haber sido dos elecciones obligadas por calendario, Castilla y León y Andalucía, que se hubieran tratado como autonómicas sin más, “pero el PP creyó erróneamente que la concatenación de detonaciones electorales contra el PSOE y Vox les beneficiaría”.
Este “enjambre electoral” para derrotar estratégicamente al PSOE y arrinconar tácticamente a Vox ha dejado como “gran perjudicada” a Andalucía, “nacionalidad histórica”, cuando se confirme, o no, “la pérdida de la mayoría absoluta de Juanma Moreno Bonila, por el dimensionamiento de Vox en los caucus”. Una absoluta que se pierde, por tanto, por una transferencia directa de más del 15% de electores del PP a Vox, con un PSOE “en los huesos” desde 2022, explica el líder del Grupo Redondo.
En febrero de aquel año, Pablo Casado dimitió quince días después de las elecciones anticipadas en Castilla y León. “Casado fracasó entonces en su apuesta frente a Vox, se armó un vodevil interno, dimitió humillado, entró Feijóo y el PP volvió a recuperar intención de voto en la derecha”. Entrando Vox en una “pájara” de la que sólo se recuperó cuando abandonó, dos años después y tras las europeas del 2024, los gobiernos autonómicos. “Lo que para Casado fue el adelanto de Castilla y León pudiera ser ahora para algunos en la dirección del PP los caucus”, puntualiza el periodista vasco.
“Hasta después de cada caucus no habrá presidencias PP y cuando éstas tengan que suceder, antes que volver a votar será una abstención con desgana e in extremis de Vox, sin compromiso alguno en gobernabilidad, presupuestos y legislatura”, prevé Redondo. Si la ultraderecha se abstiene, demostrará a la derecha que sin ellos “no hay nada que hacer”. Los caucus no sirven estratégicamente para arrinconarlos, “sino para consolidar su posición”. Todo va de ellos “(con Trump)” o Sánchez.
La internacional reaccionaria defiende que su gente no les va a juzgar por el cómo, sino por si “ganaron o perdieron”. Vox, por tanto, no llevará a repetición electoral los caucus porque quieren ser los estabilizadores, como en la Comunidad Valenciana. “Quien provoque la repetición pierde ante el electorado autoritario”. Nos lo recuerda Trump con su opinión sobre las midterm (elecciones de mitad de mandato). “Los autoritarios no quieren votar, nada más que cuando toque, porque quieren liderazgos fuertes, gobiernos estables”.
El exjefe de Gabinete de Sánchez también analiza la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal, en las que ganó el candidato socialista, cuando en las legislativas de 2025 los socialistas quedaron terceros por detrás de Chega. “El contexto internacional lo ha cambiado todo y lo que parecía una autopista asfaltada para la derecha clásica –victoria de Merz y de Montenegro, debacle de los partidos socialistas en Alemania y Portugal– ahora es un campo minado por la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos”, remarca Redondo.
La disyuntiva Trump o UE llegará a España en la primera vuelta técnica de las generales, “las municipales de mayo del 2027”, que “no irán de echar a los alcaldes socialistas como pasó en 2023”. Un mes antes, tendrá lugar la segunda vuelta de las presidenciales francesas. El electorado de derecha convencional francés, que en 2022 votó a Macron, “estará en el mismo marasmo que ahora Portugal y después España”. Todo está conectado. “Mientras Sánchez sigue atrapado entre Gelida y Adamuz y Feijóo en los caucus de la derecha que alguien convocó”, sentencia Redondo.
Los acontecimientos políticos causan resultados políticos y, sin duda, el contexto político jugará un papel decisivo en el devenir de las expectativas del final de esta legislatura.