La Ley de Amnistía ha marcado buena parte de la política española desde que el PSOE iniciara las negociaciones con Junts tras las elecciones generales de julio de 2023. Durante ese tiempo, el Partido Popular convirtió la norma en el principal argumento de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, movilizando a miles de personas, recurriendo la ley ante las instituciones y situando el debate sobre el procés en el centro de su estrategia política.
Sin embargo, el reciente aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha coincidido con un cambio de tono en la dirección del PP. Alberto Núñez Feijóo ha pasado de encabezar la ofensiva contra la amnistía a defender que ha llegado el momento de "pasar página" y mirar al futuro.
Septiembre de 2023: comienza la ofensiva contra la amnistía
El giro comenzó incluso antes de que la Ley de Amnistía fuera registrada oficialmente. Tras las elecciones generales de julio de 2023 y el inicio de las conversaciones entre el PSOE y Junts para facilitar la investidura de Pedro Sánchez, Feijóo endureció su discurso y convirtió la futura amnistía en el eje central de su oposición.
En septiembre convocó una multitudinaria concentración contra la medida y acusó al presidente del Gobierno de "vender España" para mantenerse en el poder. En los meses siguientes, las críticas se intensificaron con nuevas movilizaciones y una campaña política e institucional contra la norma.
Durante ese periodo, dirigentes populares calificaron a Carles Puigdemont como un "prófugo de la Justicia", mientras que algunos representantes del independentismo llegaron a ser definidos como "terroristas" por miembros del partido en el contexto de las investigaciones judiciales abiertas sobre los Comités de Defensa de la República (CDR).
A medida que avanzaba la tramitación parlamentaria, el Partido Popular depositó gran parte de sus expectativas en las instituciones europeas. Feijóo aseguró públicamente que confiaba en que los tribunales españoles y europeos corrigieran una norma que consideraba contraria al Estado de derecho. En la misma línea, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, llegó a hacer un llamamiento a las instituciones comunitarias para que intervinieran.
La estrategia del PP pasaba por trasladar el debate más allá de las fronteras españolas con la esperanza de que el derecho europeo limitara o anulara la aplicación de la amnistía.
Las negociaciones discretas con Junts
Mientras el rechazo público a la amnistía ocupaba buena parte del discurso político del PP, salieron a la luz los contactos mantenidos entre dirigentes populares y Junts para explorar una posible investidura de Feijóo. En febrero de 2024, el propio partido reconoció que había mantenido conversaciones con la formación de Carles Puigdemont tras las elecciones generales.
Según trascendió, el PP llegó a estudiar diferentes fórmulas para obtener el apoyo de Junts. Entre ellas figuraban posibles indultos para Puigdemont, aunque descartó desde el primer momento una ley de amnistía. Aquellas negociaciones evidenciaron que, mientras el discurso público mantenía un rechazo frontal a cualquier acuerdo con el independentismo basado en la amnistía, el partido exploraba otras vías de entendimiento político.
La amnistía, eje de la oposición
Durante todo 2024, el PP mantuvo la ley como uno de los principales argumentos contra el Ejecutivo. Feijóo insistió en que la norma suponía una cesión política al independentismo y cuestionó reiteradamente los acuerdos alcanzados entre el PSOE y Junts para garantizar la estabilidad parlamentaria del Gobierno.
Al mismo tiempo, los populares continuaron recurriendo la ley y defendiendo que la última palabra correspondía a los tribunales nacionales y europeos. La resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que ha avalado la compatibilidad de la Ley de Amnistía con el derecho comunitario, ha supuesto un punto de inflexión en el debate.
Tras conocerse la sentencia, el PP expresó su "respeto" por la decisión del tribunal europeo, aunque insistió en mantener sus críticas políticas a la norma y a los acuerdos alcanzados entre el Gobierno y el independentismo. No obstante, el tono del partido ya había comenzado a cambiar semanas antes.
Del procés al futuro
El pasado 27 de junio, durante el congreso del PP de Cataluña, Alberto Núñez Feijóo lanzó un mensaje que marcó un cambio respecto al discurso mantenido desde 2023. "Como la mayoría de los catalanes, nosotros también queremos pasar página", afirmó el líder popular, apostando por centrar el debate en los retos de futuro de Cataluña y del conjunto de España.
La idea fue reforzada posteriormente por el portavoz nacional del partido, Borja Sémper, quien aseguró que el PP está "preocupado por la España de 2026 y no por la de 2018". Las declaraciones reflejan una evolución en la estrategia del principal partido de la oposición después de casi dos años situando la amnistía y el procés en el centro de la confrontación política.
Con el aval europeo ya sobre la mesa y gran parte del recorrido judicial de la norma despejado, el debate político parece abrir una nueva etapa. Feijóo, que convirtió la amnistía en uno de los principales ejes de su oposición desde el inicio de la legislatura, apuesta ahora por dejar atrás aquel capítulo y dirigir el foco hacia los desafíos de los próximos años.
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