La dirección nacional del Partido Popular ha optado por rebajar la tensión en las negociaciones con Vox en Extremadura y aplazar cualquier avance significativo hasta después de las elecciones en Castilla y León. Aunque públicamente han insistido en que ambas formaciones están “llamadas a entenderse”, en Génova reconocen que el calendario electoral dificulta un acuerdo inmediato.
Durante las últimas semanas, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha reiterado el mensaje de mano tendida hacia Vox en medio de los reproches cruzados entre la presidenta extremeña, María Guardiola, y el partido liderado por Santiago Abascal. Sin embargo, fuentes de la dirección nacional han admitido que hasta el 15 de marzo - fecha de los comicios en Castilla y León - no se abrirá una negociación real.
Investidura sin apoyos y llamamiento a la “calma”
Guardiola acudirá a la sesión de investidura del próximo 3 de marzo sin el respaldo de Vox, que ya ha anunciado su “no rotundo”. Aunque algunos dirigentes populares no descartan que la formación de Abascal busque forzar una repetición electoral, en el entorno de Feijóo piden “calma” y “tranquilidad”, recordando que el plazo legal para investir presidente se extiende hasta el 3 de mayo.
La dirección nacional ha pedido además “discreción” a ambas partes para evitar que la confrontación empañe la campaña de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. En Génova han insistido en que es momento de “rebajar el ruido” y centrarse en buscar puntos de encuentro una vez superada la cita con las urnas.
Evitar la repetición electoral
El PP quiere evitar una nueva convocatoria electoral en Extremadura, convencido de que podría arrojar resultados similares a los del pasado 21 de diciembre. Desde la dirección nacional han advertido de que los ciudadanos esperan estabilidad y una alternativa de gobierno, y han subrayado que “lo importante es dar estabilidad”. En esa línea, Feijóo ya alertó en la última Junta Directiva Nacional de que los votantes podrían “castigar a quien no deje gobernar”.
Como gesto hacia Vox, el PP ha apoyado en el Congreso la tramitación de iniciativas impulsadas por la formación, como la proposición de ley para prohibir el burka en espacios públicos, aunque finalmente fue rechazada por la Cámara Baja. Por su parte, Guardiola ha reiterado su voluntad de acuerdo. “Quiero que Vox sea mi socio de Gobierno. Nos unen muchas más cosas de las que nos separan”, afirmó recientemente en una entrevista a 'OkDiario' , pese a las duras críticas que dirigió contra la formación en campañas anteriores.
Vox presiona y no descarta ningún escenario
Desde Vox, el secretario general Ignacio Garriga ha asegurado que su partido mantiene la “mano tendida”, pero exige garantías para impulsar un “cambio real” en Extremadura. La formación sitúa la responsabilidad del desbloqueo en el PP y advierte de que “todo es posible”, desde un acuerdo de gobierno hasta una repetición electoral.
El propio Abascal ha reconocido que no descarta reclamar la salida de Guardiola como condición para facilitar un pacto, aunque ha matizado que esa opción no está actualmente sobre la mesa. Por ahora no está previsto un contacto directo entre Feijóo y Abascal, si bien en el PP algunos dirigentes consideran que esa conversación será inevitable tras las elecciones en Castilla y León si se quiere abrir la esperada “ventana de oportunidad” en primavera.