Silencio y mucha expectación en el patio del Congreso de los Diputados a la llegada de los reyes Felipe VI y Letizia. La Constitución de 1978 es ya la más longeva de la historia de España, con 47 años de vigencia, y las Cortes acogen este martes varios actos para celebrarlo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido a los monarcas junto a los presidentes del Congreso y el Senado, Francina Armengol y Pedro Rollán, y los del Tribunal Supremo y el Constitucional, Isabel Perelló y Cándido Conde-Pumpido.
El acto tenía la atención en varios focos, como la presencia en él de los expresidentes del Gobierno, como José María Aznar o Felipe González, que han mantenido un papel discreto y han evitado las fotos. En el caso del socialista, su esperado encuentro con Pedro Sánchez tras criticarle no se ha producido, entrando González por otra puerta para evitar las cámaras.
El acto ha sido llamativamente breve. Tras ser recibidos en el patio de Floridablanca, los reyes se han dirigido rápidamente al salón de Pasos Perdidos, la sala más solemne de la Cámara Baja, donde han saludado a los miembros de las Mesas de las Cortes y a varios portavoces de los grupos. Las cámaras han captado otras presencias curiosas en el acto, como la del excandidato a la presidencia del Gobierno Ramón Tamames, o la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que ha evitado el foco en la tribuna de invitados junto a Aznar y González.
Ya en el hemiciclo, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha inaugurado el acto reflejando el sentir dividido de los partidos sobre la Carta Magna: "Una Constitución que admite reformas", asegura. La socialista ha resaltado que la longevidad no garantiza la supervivencia del texto: "Nuestra fortaleza democrática, que ha soportado duros embistes y que se erigió en equilibrio a pesar de las tensiones, ha de seguir sosteniendo y permitiendo nuestra convivencia pacífica", señala.
Más institucional ha sido Felipe VI, quien no ha abordado directamente el debate sobre la vigencia de la Constitución, pero sí ha valorado que se abra: "Es precisamente el espíritu crítico, la legítima insatisfacción, el afán por seguir progresando, lo que nos acerca cada vez más a una realización plena de esos principios y valores", señalaba el monarca. El rey ha sido muy equidistante, visto el panorama, y se ha limitado a celebrar la longevidad de la Carta Magna, llamando a no caer "nunca en la complacencia de ver la obra completa, ni tampoco en el derrotismo de pensar que el esfuerzo de generaciones de españoles ha sido en vano".
El Congreso, dividido por la Constitución
La división entre los partidos del hemiciclo en el apoyo a la Constitución era otra de las cuestiones centrales del acto. Las formaciones nacionalistas del Congreso han dejado su hueco en el hemiciclo vacío. Antes de la sesión, las tres progresistas -ERC, EH Bildu y BNG- han rechazado la celebración en un comunicado conjunto: "La longevidad de una norma no es garantía de calidad democrática. La verdadera fortaleza reside en la capacidad de reconocer la diversidad, de respetar la voluntad popular, de permitir que los pueblos y naciones decidan libre y democráticamente su futuro", señalan.
De los partidos mayoritarios, solo PSOE, PP y Vox han acudido a mostrar su apoyo a la Constitución, aunque la portavoz de la ultraderecha aseguraba antes que no van a estar en la misma foto que el Gobierno. La coalición de Sumar se ha dividido, con sus ministros y miembros de Izquierda Unida o Más Madrid presentes en los actos del Congreso, pero con otros de los partidos que la forman, como Compromís, mostrando en público su rechazo.
Podemos sí ha acudido a la sesión, pero de una forma crítica con la monarquía y la Constitución. Su secretaria general, Ione Belarra anunciaba antes que van a estar en los actos "para preguntarles: ¿Qué celebran?". Belarra ha sido muy dura, repasando todos los artículos de la Constitución que, según ella, no se cumplen.