Las derechas se ponen de acuerdo este martes para impulsar la prohibición de velos islámicos integrales en espacios públicos. El Partido Popular asume parte de la agenda antiinmigración de Vox en plena negociación de los Gobiernos autonómicos de Aragón y Extremadura, y va a apoyar en el Congreso de los Diputados una iniciativa de la ultraderecha para vetar el uso del burka y el niqab. Lo hacen en contra del criterio del Tribunal Supremo, que estudió este asunto hace 13 años y alertó del riesgo de aislamiento para las mujeres, a las que la tradición musulmana obliga en muchos países a cubrirse con este tipo de prendas.
Aunque el uso del burka y el niqab no es frecuente en España, Vox asegura que están amenazando los "bienes y derechos" de Occidente. Así se puede leer en el texto que hoy va a apoyar el PP, en el que mezclan su presunta preocupación por los derechos de las mujeres con la "llegada masiva de inmigrantes procedentes de otros continentes". Los ultras aseguran que esos migrantes quieren "imponer las costumbres islamistas en el espacio público", y que la tolerancia a sus costumbres lleva a la "progresiva normalización de hábitos como la circulación masiva de personas con el rostro cubierto".
Las tesis antiinmigración de Vox, que cada vez apoya más el PP, se van a traducir en "sancionar la utilización" del burka o el niqab "en el espacio público, o en lugares privados con proyección a un espacio o uso público". También se penaliza "la acción de obligar a su uso por parte de padres o tutores", pero no lo diferencia del propio uso en el régimen de sanciones, que se aplicarán en base a la 'ley mordaza' en el rango de "grado medio", lo que supone multas de entre 10.401 y 20.200 euros.
El Supremo anuló la prohibición del velo en Lleida
En mayo de 2010, el Ayuntamiento de Lleida fue el primero en España en prohibir que las mujeres lleven velo integral en España, a propuesta de Convergencia i Unió y con los votos a favor de PSC y PP, planteando sanciones de hasta 600 euros. Tres años después, el Supremo declaró nula esa prohibición, ya que, según la sentencia, aumentaba el riesgo de aislamiento. El Alto Tribunal se amparó en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Constitucional para resaltar la ausencia de una ley que autorizara al consistorio a limitar el derecho a la libertad religiosa.
Si una mujer musulmana decidía -o se veía obligada- a priorizar sus convicciones religiosas sobre esta prohibición, no podría salir a espacios públicos usando la vestimenta que su fe le obliga a utilizar. Esto, según el Alto Tribunal, favorecía el "enclaustramiento de la mujer en su entorno familiar inmediato", por lo que el veto era "contrario al objetivo de integración". El Supremo rechazó la tesis en la que se basaba el texto aprobado en Lleida, que defendía que el veto era necesario para proteger la igualdad entre hombres y mujeres.
La sentencia, de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Supremo, considera que no se puede asumir que todas las mujeres que utilizan estos velos, obligatorios en países como Afganistán, pero poco comunes de ver en las calles de España, lo hacen "como consecuencia de una coacción externa contraria a la igualdad de la mujer".
Fuera de nuestro país, Francia prohibió el uso del burka y el niqab en espacios públicos 2011, siendo el primero en hacerlo. También está bajo restricción general en Bélgica o Austria, y parcial en Alemania o Países Bajos.
Vox tira del PP y Junts mira de reojo a Aliança
No es casualidad que esta votación se lleve a cabo este martes. Vox registro esta proposición de ley en noviembre, pero han decidido elevarla al Pleno del Congreso justo en la semana más tensa de las negociaciones con el PP en Extremadura, con María Guardiola reculando en su rechazo a asumir la agenda ultra, a poco de que se sienten a negociar la inverstidura de Jorge Azcón en Aragón, y a menos de un mes de las elecciones en Castilla y León, en las que el escenario apunta a ser similar.
En este contexto, Vox busca en el PP una prueba de lealtad de cara a las negociaciones, y en Génova están dispuestos a dársela: "PP y Vox tienen que entenderse y llegar a un acuerdo", aseguraba el fin de semana la portavoz popular en el Congreso, Ester Muñoz, quien confirmó que su partido "aprobará y apoyará que se debata sobre esto en el Parlamento".
Queda así pendiente el voto de Junts, que vive un arrastre similar al del PP a posiciones contra la inmigración por el ascenso de Aliança Catalana a su derecha en Cataluña. Al igual que ocurre con Vox, el partido ultra catalán obliga a los de Puigdemont a no ceder en el discurso. Junts votó en contra de una moción de AC para prohibir el velo en el Parlament de Catalunya en 2025, aunque su discurso fue favorable: "Si no pueden decidir libremente, lo mejor es prohibirlo", dijo entonces su portavoz, David Saldoni. Su voto, que aún no han anunciado, decidirá este martes si la moción de Vox sale adelante.