Este miércoles, Alberto Núñez Feijóo hacía balance del curso político antes del parón de verano y no de una forma cualquiera. El presidente del PP ya se presenta como futuro presidente del Gobierno, mostrándose convencido de que su hogar a partir de 2027 será La Moncloa. En esta ocasión, el gallego mostró una tranquilidad pasmosa con la que volvió a presumir de información privilegiada, deslizando una “traca final” judicial contra el Ejecutivo.

Feijóoo prometió que no van "a fallar" y, como si de un acto de precampaña se tratase, adelantó una batería de reformas. En lo que a la actitud con el Ejecutivo de Sánchez se refiere, hubo azotes como viene siendo habitual, pero también una tranquilidad sorprendente. Pese a que el caso Plus Ultra continúa su curso en la Justicia, no pidió dimisiones ni alentó a los socios a acabar con la legislatura. 

Y es que, el líder de los populares aseguró que todavía "no ha pasado lo peor" y adelantó que, en los próximos meses, especialmente cuando arranque el nuevo curso tras el parón estival, "va a haber avances en todas las piezas". En definitiva, Feijóo anunció que queda "la traca final", esa que le permite estar tan convencido de que su llegada a Moncloa es una certeza. 

En Génova continúan frotándose las manos con los distintos casos que cercan al PSOE y buen ejemplo de ello fueron otras de las declaraciones de Feijóo de este miércoles: "Veremos las otras causas de Ábalos; el desarrollo de las de Santos Cerdán [con la vista puesta en su informe patrimonial]; lo que hay en la causa de hidrocarburos; veremos a la secretaria y a las hijas de Zapatero en un juzgado y a la mujer de Sánchez en un banquillo delante de un jurado", enumeró, mientras que sigue engordando las sospechas de que se pueba probar una "financiación ilegal" en Ferraz.

Desde hace meses que los populares parecen haber desarrollando una conexión especial con el futuro. Especialmente sus líderes, como Núñez Feijóo o Ayuso. Con frases como el "vienen curvas" de la presidenta de la Comunidad de Madrid se han repetido ante la prensa, en eventos o, incluso, en el Congreso de los Diputados, donde el PP ha hecho gala de su información privilegiada en más de una ocasión. 

Precisamente en la Cámara Baja el Gobierno acusó a Feijóo de tener información privilegiada hace solo unas semanas. Tras conocerse el extenso auto del juez Calama sobre la investigación a José Luis Rodríguez Zapatero en el 'Caso Plus Ultra', se exigieron las explicaciones, y dimisión de Sánchez. De hecho, la derecha llegó a plantear la posibilidad de iniciar el procedimiento para llevar al Congreso de los Diputados una moción de censura.

En sesión de control, el gallego arremetía contra el líder del Ejecutivo reversionando el célebre "quien pueda hacer, que haga" de Aznar. "Quien pueda robar, que robe", entonó el del PP tras pronunciar una retahíla de reproches. Enfrente, Sánchez mantuvo la postura que ha mantenido y sigue manteniendo, la de expresar su respeto hacia la figura del expresidente del Gobierno.

Así, llamaba a Feijóo a "mirarse en el espejo" antes de llenarse la boca con la corrupción y puso sobre la mesa que el pasado mes de mayo, "en plena campaña electoral, anunció lo que era una sumario que estaba bajo secreto". Insistiendo en la gravedad del asunto, el líder socialista le preguntó "qué información le pasan" y si esta proviene de la misma persona que se la facilita a Miguel Ángel Rodríguez

Este posible acceso a información privilegiada explica no solo la tranquilidad de Feijóo, sino también la seguridad que le hace verse como futuro presidente del Gobierno. Este miércoles, el gallego vislumbró que Sánchez "afronta su último verano en La Mareta" y "sus últimas Navidades en La Moncloa porque no merece otra cosa".

"Sé que la responsabilidad de garantizar que España no vuelva a pasar por esto nos corresponde a nosotros, al PP. Y no vamos a fallar. Para que la decencia vuelva a la Moncloa, primero Sánchez tiene que salir de allí. Y después empezará la reconstrucción institucional de nuestro país. No será un relevo, será una limpieza a fondo", garantizaba ante la plana mayor de su partido, calentando el ambiente al afirmar que el actual presidente del Gobierno merece un "castigo electoral por ser una desgracia para el país".

Entre sus augurios, como que "lo peor está aún por llegar y que a España le espera lo mejor, el cambio pondrá fin de una vez a una legislatura que nunca debió empezar", Feijóo sostuvo que "el Gobierno está políticamente agotado, parlamentariamente bloqueado y éticamente inhabilitado por completo", así como que ha "perdido el respaldo social".

"Su distancia con la calle es sideral y es que la gente escucha al Gobierno hablar de España y no se identifica, no se reconoce. Es lo que se ha reflejado en las urnas: victorias incontestables del PP y derrotas contundentes del PSOE. En Extremadura, en Aragón, en Castilla y León, en Andalucía. La gente no quiere a este Gobierno. No es una tendencia. Es una sentencia”, subrayaba.

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