Como cierre a un curso político de lo más extenuante, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha esgrimido un discurso antes del parón de verano en el que ha dado por sentado su futuro como máximo mandatario en La Moncloa después de las próximas elecciones generales en 2027. Un augurio que ha acompañado del eclipse que pronostica para el actual líder socialista, Pedro Sánchez.

En estos términos, ha señalado desde Génova en comparecencia ante la prensa que el actual jefe del Ejecutivo central merece un “castigo electoral por ser una desgracia para el país”. Así, ha augurado que, de esta manera, Sánchez “afronta su último verano en La Mareta” y “sus últimas Navidades en La Moncloa porque no merece otra cosa". 

“Sé que la responsabilidad de garantizar que España no vuelva a pasar por esto nos corresponde a nosotros, al PP. Y no vamos a fallar. Para que la decencia vuelva a la Moncloa, primero Sánchez tiene que salir de allí. Y después empezará la reconstrucción institucional de nuestro país. No será un relevo, será una limpieza a fondo”, ha garantizado ante la plana mayor de su partido.

Bajo este análisis, Feijóo ha augurado que para el Gobierno de coalición “lo peor está aún por llegar y que a España le espera lo mejor, el cambio pondrá fin de una vez a una legislatura que nunca debió empezar”. Siguiendo sobre esta dirección, ha clamado diciendo que este curso político ha sido “difícil” por el “deterioro progresivo” que aduce haber vivido en estos últimos meses, “algo más que una mala racha” y “la confirmación de que esta etapa está acabada”.

Un augurio que ha definido, a su juicio, en tres pilares: “El Gobierno está políticamente agotado, parlamentariamente bloqueado y éticamente inhabilitado por completo. El Gobierno ha perdido el respaldo social. Su distancia con la calle es sideral y es que la gente escucha al Gobierno hablar de España y no se identifica, no se reconoce. Es lo que se ha reflejado en las urnas: victorias incontestables del PP y derrotas contundentes del PSOE. En Extremadura, en Aragón, en Castilla y León, en Andalucía. La gente no quiere a este Gobierno. No es una tendencia. Es una sentencia”, ha subrayado.

Por esta retahíla de motivos, ha sentenciado el líder de la oposición que Sánchez debe “cambiar de domicilio”: Empezó la legislatura retenido por varias minorías, y ahora ni eso. Ahora está retenido por los intereses de una sola persona, de Sánchez. (…) Pese a que no hay mayoría estable. El Gobierno es incapaz de sacar adelante sus principales compromisos. Y pese a que ni siquiera hay control al Gobierno. No responde prácticamente a nada. (…) Sánchez ha pasado de gobernar en minoría a gobernar contra la mayoría. Evidentemente, esto no da más de sí”, ha proseguido rechazando.

Al tiempo, ha precisado que el Gobierno actual no cuenta con “autoridad moral para recaudar y gestionar el dinero público” porque “ha robado”, tampoco para “liderar un proyecto común porque su legado es el muro entre españoles”. Así las cosas, la única vía resolutiva viable a ojos del líder de Génova es la convocatoria anticipada de elecciones.

“En las urnas y en las Cortes, España ha decidido que quiere abrir una nueva etapa: que quiere comenzar una reconstrucción nacional. El cambio ya no es solamente una aspiración política, es un clamor social. Por eso, en estos días no solo ponemos fin a un curso político de una legislatura para olvidar. Lo más importante, lo mejor, es que activamos la cuenta atrás para el cambio”, ha ahondado.

Bajo este marco, ha prometido postularse a la Presidencia del Gobierno “para reconstruir la nación, no para administrar sus escombros”, precisando que sus bases de mandato se sustentarán en que “la decencia vuelva a las instituciones, que el país funcione y que trabajar valga la pena”.

Feijóo sitúa el foco en Zapatero y el escenario judicial

Desde el plano judicial, especialmente condicionado por el político, el líder el PP ha tachado a Sánchez como “el señor X” de la corrupción y a La Moncloa como el “epicentro” de las causas abiertas que giran en torno al escenario de actualidad, confiando así en que la Justicia “independiente” los resuelva.

“Veremos las otras causas de (José Luis) Ábalos, el desarrollo de las de Santos Cerdán, lo que hay en la causa de hidrocarburos; veremos a la secretaria y a las hijas de Zapatero en un juzgado y a la mujer de Sánchez en un banquillo delante de un jurado”, ha enumerado, situando el foco más acuciante de las últimas horas sobre el caso del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

“La realidad es que se pasó años dando lecciones de altruismo y de paz, y resulta que todo era cuestión de negocios. Negocios hasta con dictaduras. Y la realidad es que juró no haber influido en el rescate de Plus Ultra y su colaborador necesario le ha descubierto. Y lo más lamentable no es todo lo que acabo de decir. Lo más lamentable es que, sin el Gobierno de Sánchez, Zapatero no habría podido delinquir”, ha sentenciado, pese a que aún la investigación sigue en curso. Unas declaraciones que ha acompañado de la manifestación intrínseca de definir a Sánchez como el “nexo político corruptor” de este escenario.

“Tengo mi propia opinión sobre el papel de Sánchez en todo esto. Pero en realidad da igual si ocurrió con su ignorancia o su participación activa o pasiva. Y da igual lo que sobre él determine la Justicia. La responsabilidad política de la mayor corrupción de nuestra democracia es suya. Del mismo modo, sé que la responsabilidad de garantizar que España no vuelva a pasar por esto nos corresponde a nosotros, al Partido Popular. Y no vamos a fallar. Para que la decencia vuelva a La Moncloa, primero Sánchez tiene que salir de allí. Y después empezará la reconstrucción institucional de nuestro país. No será un relevo, será una limpieza a fondo”, ha terminado decretando.

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