El presidente nacional del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, ha virado el rumbo en su relación con la ultraderecha por enésima vez. Tras haber ofrecido un rosario de versiones al respecto del nexo que les ata a Vox, Feijóo se ha propuesto desdecirse sobre la dependencia de su formación con los de Santiago Abascal para cualquier triunfo electoral.

En una entrevista concedida a la Cadena Cope, el líder de la oposición ha deslizado su preferencia de gobernar en solitario y ha arremetido contra la presión que Vox ejerce hacia diversos líderes autonómicos, muy especialmente en Extremadura, Andalucía y Aragón. El jefe del PP ya no es tan rotundo con el hecho de meter a Vox en un gobierno nacional a la vista de los resultados extremeños, las encuestas aragonesas y las previsiones para Castilla y León y Andalucía. Con todo, Feijóo parece retomar las reticencias que presentaba a la hora de incluir a los ultras en una coalición para desalojar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

PP y Vox son dos caras de la misma moneda: parecen cosas distintas e independientes, pero forman parte de un mismo todo y no se entienden la una sin la otra.  Actualmente, existe una transferencia directa de más del 15% de electores del PP a Vox, institucionalizada ya en todos los caucus electorales desde las extremeñas y que negaban los populares hace meses. Quien capitaliza el descontento, la antipolítica y la ola internacional reaccionara es Vox. Sin embargo, el PP se beneficia del crecimiento a lo ancho del bloque en general, pero no termina de despuntar a pesar de la sensación de zozobra que hay encima de la mesa.

Más de un mes después de las elecciones extremeñas del 21 de diciembre, María Guardiola no ha sido investida como presidenta de la Junta de Extremadura. Parece que Jorge Azcón tampoco será investido hasta que se vislumbre el horizonte en Castilla y León. Y se presupone que Alfonso Fernández Mañueco tampoco podrá disfrutar de su cargo como presidente reelegido antes de que conocerse si Juanma Moreno Bonilla ha perdido su mayoría absoluta en Andalucía.

Todo apunta a que Vox se decantará por una abstención con desgana e in extremis, sin compromiso alguno en gobernabilidad, presupuestos y legislatura. Los autoritarios quieren, ante todo, capturar al PP para sustituir a la derecha electoral y convertirse en el conservadurismo hegemónico español.

En clave política, Feijóo ha reiterado su rechazo a cualquier pacto con Pedro Sánchez, al que ha definido como “el sinónimo de la mentira, la crispación y el incumplimiento sistemático”, y ha situado su “cordón rojo” en Bildu, la única formación con la que no estaría dispuesto a interlocutar. “Quiero gobernar en solitario, ahora bien, serán los ciudadanos los que lo decidan. Escucharemos lo que dicen los ciudadanos”, ha dicho Feijóo.

Fin de la tregua de Adamuz y Gelida

Además, el jefe de la oposición ha denunciado que el presidente del Gobierno vuelva a "tirar otra vez de soberbia" por salir en defensa de Puente en un mitin en Aragón, donde alabó a su ministro por "dar la cara desde el primer momento".

"Ayer no daba crédito a las palabras del presidente del Gobierno en el mitin de Aragón, todavía con las víctimas, algunas de ellas sin enterrar, felicitando a su ministro de Transportes y diciendo que el Gobierno ha hecho lo que tenía que hacer", ha apostillado, para añadir que se trata del "mismo presidente y partido que pagaban una campaña en redes sociales a los pocos días de la dana" en Valencia.

A su entender, el jefe del Ejecutivo "no le puede pedir a nadie que dimita por falta de gestión o por mentir, porque eso supondría la dimisión de él mismo y necesita un cortafuegos". "Quien mejor que el polemista Puente, pues para quitarse él de la primera línea", ha exclamado.

Dicho esto, ha vuelto a pedir la dimisión del ministro de Transportes, quien, a su juicio, no debería "sentarse este martes en la mesa del Consejo de Ministros". Es más, ha dicho que Puente "no debió ser ministro". Tras asegurar que el Ministerio de Transportes es "la zona cero de la corrupción sanchista", ha criticado que "el polemista Puente" sea "un ministro mucho más preocupado de las redes sociales que de las redes ferroviarias".

En este punto, ha recalcado que los maquinistas habían advertido más de 20 veces que ese punto donde descarriló el tren tenía "incorrecciones, irregularidades y, por lo tanto, era un punto peligroso" y que había que bajar la velocidad y el ministro "miró para otro lado y les desacreditó".

Además, ha criticado las declaraciones de Puente pidiendo en una entrevista que no le "comparece" con Carlos Mazón, expresidente de la Generalitat, tras la dana. "Oiga es que a usted hay que compararle con la consejera de emergencias de la Comunidad Valenciana, que dimitió", ha asegurado, en alusión a Salomé Pradas.

El líder del PP ha asegurado que el mantenimiento de la red ferroviaria es "manifiestamente insuficiente" y ha recalcado que no puede ser el mismo que antes de la liberalización cuando ahora "hay muchos más trenes y muchos más viajeros". "Nunca he visto una falta de gestión, una mediocridad y un sectarismo tan grande en el Gobierno de España", ha sentenciado.

Según Feijóo, el país "está ya colapsando", aludiendo a la huelga de maquinistas y a la huelga de médicos que se han convocado. "Y no será por no haberse avisado, ni los maquinistas ni los médicos", ha afirmado.

El líder del PP ha acusado a Sánchez de seguir ahora "el manual del apagón: "Dar mucha información, pero todavía hoy no sabemos por qué se ha caído todo el sistema eléctrico en España ni por qué hemos tenido el mayor accidente del AVE".

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