La Generalitat valenciana va camino de asfixiar la enseñanza pública. Pendiente aún el pago de buena parte de las becas de comedor el año pasado, el Gobierno de Alberto Fabra anuncia ahora que dejará de subvencionar la contratación de monitores de comedor, este curso.

30 millones de euros menos
La Conselleria de Educación, que dirige Mª José Català, ha confirmado este último recorte, que implicará que los colegios valencianos dejen de ingresar 30 millones de euros. Una medida que no se puede repercutir sobre los padres, pues el precio máximo por comensal fijado por Educación para la escuela pública es de 4,25 euros al día, según informa el diario Levante.

Un dinero destinado también a la mejora de los colegios
Los colegios tienen la obligación de usar la mitad de estos fondos que recibe de la Generalitat a gastos del comedor, y el otro 50% para mejoras en los centros, como pizarras digitales, aire acondicionado u otros gastos de funcionamiento.

La conselleria obligará a los 830 educadores que dan apoyo a niños con Necesidades Educativas Especiales (NEE) a ejercer de monitores de comedor y sin remuneración extra. La gran mayoría de ellos, 598, trabajan en escuelas ordinarias haciendo posible la integración de escolares con discapacidad física y/o intelectual, mientras los 232 restantes realizan sus funciones en los 24 Colegios de Educación Especial (CEE) valencianos.

La deuda de la Generalitat que dejó sin comer a 260 niños
La Generalitat valenciana, que durante años llevó adelante proyectos faraónicos que está en proceso de liquidar, está demostrando poca sensibilidad con la enseñanza pública, una actitud que tuvo su máxima expresión en mayo pasado, cuando dejó sin comer a 260 niños en una escuela de un barrio deprimido de Alicante por no pagar una deuda de 180.000 euros a la empresa que se ocupa del servicio de comedor.

Muchos centros no cuentan con calefacción
La Plataforma de Defensa de la Enseñanza Pública, que representa a sindicatos de profesores, asociaciones de padres y otros colectivos educativos, denunció el pasado invierno que muchos centros no contaban con calefacción porque la Generalitat no había pagado los servicios básicos de los colegios. Escola Valenciana desveló que alrededor de “un centenar” de centros se vieron obligados a recurrir a los fondos de las asociaciones de padres.

El impulso de la Generalitat de proyectos faraónicos
La Generalitat ha permitido situaciones como estas, mientras ha permitido proyectos inviables, como el aeropuerto de Castellón, en el que no ha despegado nunca un solo avión y por cuyo mantenimiento paga 35 millones de euros al año, sin contar los 111 millones que costó su construcción o los 300.000 euros de la escultura de bronce inspirada en el impulsor de esta infraestructura, el expresidente de Castellón, Carlos Fabra.

En esa lista de proyectos faraónicos se incluye la Ciudad de las Artes y las Ciencias, que con un presupuesto inicial de 331 millones de euros ha terminado costando cerca de 1.300 millones de euros o los estudios cinematográficos de la Ciudad de la Luz de Alicante que costaron 274 millones y que ahora se pretende vender por 80 millones de euros.