El Gobierno ha dado un nuevo paso para endurecer la regulación del tabaco en España. El Consejo de Ministros ha aprobado el proyecto de reforma de la ley antitabaco, una norma que amplía considerablemente los espacios en los que estará prohibido fumar y que equipara los cigarrillos electrónicos y otros productos relacionados con el tabaco convencional.
Una de las medidas que más debate ha generado es la prohibición de fumar en las terrazas de bares y restaurantes. La restricción también se extenderá a playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, campus universitarios, marquesinas de transporte y espacios exteriores donde se celebren espectáculos públicos. Además, se establecerán zonas libres de humo alrededor de determinados centros educativos, sanitarios y culturales.
La reforma no afectará únicamente a los cigarrillos tradicionales. Los vapeadores, cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y otros dispositivos relacionados quedarán sometidos a restricciones similares, incluso cuando no contengan nicotina. El Ejecutivo sostiene que esta equiparación es necesaria para evitar que estos productos se normalicen entre adolescentes y jóvenes.
El proyecto también prohíbe expresamente el consumo de tabaco y productos relacionados por parte de los menores de 18 años. Hasta ahora, la legislación impedía su venta o entrega a menores, pero no recogía de forma directa la prohibición de consumirlos. También se reforzarán las limitaciones sobre la publicidad, la promoción y la exposición comercial de estos dispositivos.
El Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García, defiende que la reforma permitirá reducir la exposición al humo ajeno, proteger especialmente a la infancia y adaptar la legislación a nuevas formas de consumo. La ministra asegura que el tabaquismo está relacionado con unas 50.000 muertes anuales en España.
La propuesta ha provocado, sin embargo, el rechazo de parte del sector hostelero, que cuestiona la prohibición total en las terrazas y alerta de sus posibles consecuencias para los establecimientos. También existen dudas sobre cómo se vigilará el cumplimiento de las nuevas restricciones y sobre quién tendrá la responsabilidad de impedir que los clientes fumen.
El proyecto todavía debe pasar por el Congreso y el Senado, donde podrá ser modificado antes de su aprobación definitiva. El debate enfrenta la defensa de la salud pública y de los espacios libres de humo con quienes consideran que algunas medidas son excesivas o difíciles de aplicar. ¿Qué opinas de la nueva regulación antitabaco? Participa en nuestra encuesta.

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