Extremadura y Aragón venían haciendo que el Partido Popular se sintiera pisando suelo pantanoso. Sin embargo, ahora parece que en el mes de marzo podrían volver a notar un firme más sólido bajo sus pies. El notable crecimiento experimentado por Vox en las elecciones autonómicas de estas regiones había comenzado a despertar una seria preocupación en torno a las aspiraciones de los populares y cuánto tiempo podrán seguir defendiendo el fuerte, mientras Vox golpea las puertas. No obstante, parece que está por llegar un respiro para los de Feijóo.
Castilla y León vuelve a hacer de muralla para el PP
Después de meses de inquietud, aunque el PP seguiría necesitando a los de Abascal para volver a gobernar en Castilla y León, la encuesta de Sigma Dos publicada por El Mundo apunta a que la sustancial subida de escaños que venía viviendo Vox podría frenarse en seco. Un golpe político este que, de confirmarse, vería, probablemente, una continuidad en Andalucía, ya que, aunque no se ve factible que Moreno Bonilla mantenga la mayoría absoluta, la formación de ultraderecha no dispone de gran fuerza en el territorio andaluz.
El 15 de marzo se torna una fecha vital para el Partido Popular. Castilla y León ha venido siendo un bastión político para los de Feijóo, por lo que vivir de nuevo una situación similar a las experimentadas en Extremadura y Aragón podía terminar de ser definitoria para confirmar una sustancial pérdida de confianza entre los votantes de la derecha española. Sí, Alfonso Fernández Mañueco deberá, si esta encuesta se transforma en realidad, volver a negociar con Vox si quiere revalidar su cargo como presidente autonómico, pero podría hacerlo desde una posición diferente, al haber ganado escaños y ser, en esta ocasión, los de Vox los que se mantienen estáticos.
Vox no logra comer terreno a la izquierda en esta región
Este posible pinchazo que impediría a los de Abascal seguir avanzando con la misma velocidad a la que estaban acostumbrando desde finales del año pasado, no cuestionaría únicamente su fuerza ante partidos de la derecha, sino que también pondría en cuestión si realmente estaría comiendo a la izquierda la cantidad de terreno que venía aparentando. Esto se debe a que el PSOE estaría en disposición, según la encuesta de Sigma Dos, de mantener los 28 escaños logrados en las elecciones del 2022 y que la coalición de Izquierda Unida/Sumar podría recabar, también, un representante en la cámara parlamentaria. A ellos se sumarían también los hasta siete escaños que las formaciones políticas provincialistas podrían logran en los comicios electorales del 15 de marzo.
Pactos, pactos y más pactos... ¿Se alcanzarán? ¿Se volverán a romper?
La reunión de las fuerzas de izquierda quedará lejos de poder soñar con sumar los 41 escaños necesarios para conformar un gobierno. Por ello, nuevamente, al igual que en Extremadura y Aragón, el Partido Popular deberá de ponerse de acuerdo con Vox para diseñar un Ejecutivo en esta comunidad autónoma. Precisamente, Castilla y León fue la primera región española en la que los populares y los de Abascal se dieron la mano, si bien, rompieron su acuerdo solo dos años más tarde. Una separación que se daría también en otros territorios. Las relaciones entre Vox y PP no han venido siendo, precisamente, sencillas y fluidas. Por lo que, la experiencia hace dudar acerca de la continuidad de los gobiernos a los que puedan darse lugar ante las fricciones pasadas, presentes y las que haya por venir en el futuro.
Por el momento, en Extremadura y Aragón se hacen cuentas mirando al calendario, buscando alargar todo lo posible la firma de un pacto, esperando hasta que estos comicios del 15 de marzo tengan lugar. Hasta ahora, era algo que interesaba a los de Abascal, por la fuerza que venían adquiriendo, la cual podrían usar como influencia para lograr que el PP ceda ante sus peticiones. No obstante, esta encuesta podría comenzar a jugar un papel que dé lugar a que se desbloqueen unas conversaciones, al menos en el caso de Extremadura, atascadas. La frenada en seco que vivirían los de Abascal en Castilla y León podría hacer recuperar una firmeza a los populares que pondría en cuestión a Vox, más si después en Andalucía los de ultraderecha caen o, simplemente, no crecen.
Toca ahora esperar a las reacciones. Tanto si comenzarán a darse después de conocer esta encuesta o si tendrán lugar tras la apertura de urnas en Castilla y León. Las negociaciones entre el Partido Popular y Vox no avanzan como debieran debido a los condicionantes que imponen los de Abascal, tanto en las políticas a desarrollar (importantes cambios en cómo se han venido gestionando materias como violencia de género, infancia, medio ambiente o impuestos) como en la cantidad de asientos que piden disponer en los ejecutivos autonómicos.
En este sentido, la cuestión reside en si los de Abascal llegarían a temer que la dinámica de voto se invierta, volviendo a favorecer al Partido Popular, al no haber logrado cambios o si, a pesar de no crecer, previsiblemente, en Castilla y León y Andalucía, se siguen sintiendo fuertes frente a los de Feijóo.