El Partido Popular sigue jugando a la ruleta rusa con la sanidad para los inmigrantes sin papeles. En marzo pasado, a dos meses de las elecciones del 24-M, el ministro, Alfonso Alonso, anunció que el Gobierno les devolvería el acceso a los servicios sanitarios. Sin embargo, hace unos días el secretario general de Sanidad, Rubén Moreno, amenazó con “multas millonarias” a las comunidades autónomas que les mantienen el acceso. Una postura contra la que se rebeló hasta la popular Cristina Cifuentes, así que Rajoy tuvo que aclarar que “en septiembre” se retornará a la sanidad universal. Pues bien, este lunes, el candidato del PP a la Presidencia de Cataluña, Xavier García Albiol, ha vuelto a defender retirarles ese derecho.

Albiol dice que él les dejaría sin atención, salvo en Urgencias
García Albiol dijo que si de él depende, tras el 27S “derogaré la instrucción de la Conselleria de Salud que permite atender de manera absolutamente libre a los inmigrantes en una situación irregular". En declaraciones en una visita a la fiesta mayor de Sitges (Barcelona), el candidato popular defendió "una sanidad pública universal para todos los hombres y mujeres en Cataluña y España", pero "aquellos que están en una situación irregular en nuestro país no pueden disfrutar de las mismas prestaciones que los hombres y mujeres de Cataluña que están pagando sus impuestos" y sólo “podrán tener acceso al servicio de urgencias".

Rajoy aplaza el debate a septiembre
El sábado pasado, Mariano Rajoy, tuvo que salir a calmar los ánimos tras el anuncio de las comunidades autónomas, principalmente las gobernadas por el PSOE,  de que devolverían la asistencia sanitaria a los inmigrantes. El jueves, su Gobierno, a través, del secretario general de Sanidad, Rubén Moreno había amenazado a la Comunidad Valenciana, Asturias, Andalucía, Baleares, Aragón y Cantabria con sanciones por “vulnerar competencias estatales”.

Cifuentes se sumó a la rebelión de las autonomías socialistas
Las cosas se le pusieron más feas a Rajoy cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, y compañera de partido, Cristina Cifuentes, se sumó a la rebelión. El presidente popular dijo que el “sistema sanitario español”, ese que él ha pretendido resquebrajar con sus recortes de derechos, la imposición de copagos a enfermos crónicos, entre otras modificaciones, es “una de las mejores cosas que tiene España”. Rajoy se comprometió a que en septiembre se decidirá un modelo que garantice el “mismo trato” a los sin papeles en todo el territorio nacional, pero no dio detalles.




El anuncio trampa de marzo

En marzo, a dos meses de las elecciones autonómicas y municipales, el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, hizo un anuncio con tintes electoralistas: el Gobierno devolvería la Sanidad a los inmigrantes sin residencia legal, aunque sin una tarjeta sanitaria como tenían antes, lo que significaría que no tendrían un historial clínico ni un médico asignado.

Según dijo Alonso, el Gobierno veía “con mucha claridad” que “no tiene sentido que no puedan ser atendidos en atención primaria” y que le resultaba “más sensato y más razonable” que los inmigrantes sin papeles reciban servicios médicos en los ambulatorios y no en Urgencias. Justificó la marcha atrás por “cuestiones de salud pública”, porque es “más práctico” y para “no saturar las urgencias”. En los meses siguientes, no se concretó nada más y los inmigrantes sin residencia siguieron sin ser atendidos.