Toribio Ruiz Martínez de Pinillos era un hombre muy conocido por la zona de Torrecilla de En Cameros, en La Rioja, donde vivía. Era un poco comerciante y un poco agricultor. Sabía leer, se decía de izquierdas y tenía carné de la UGT. Le detuvieron el 13 de agosto de 1936 y el 25 de septiembre al atardecer se lo llevaron con otros del pueblo y algunos de los alrededores. Los mataron a todos. Ahora el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo es quien tiene la llave para conseguir lo que la justicia española no ha querido y que es la base de los esfuerzos de su nieto Vicente: que se investigue el crimen.

No podía imaginar Toribio en esa noche de represión, de muerte y terror en una provincia en la que no hubo guerra, que su nombre acabaría llegando a Estrasburgo catalogado como expediente 7126/13. Ni soñaría jamás que iba a ser abuelo de un profesor de Universidad y que ese nieto, cuyo nombre es Vicente Lázaro, se dedicaría a recuperar su memoria.

De juez en juez
Es que lo de Vicente ha sido una peregrinación sin fin primero para recuperar el cuerpo de Toribio y luego denunciando de juez en juez, de tribunal en tribunal pidiendo explicaciones de la sinrazón de aquel crimen, llamando a puertas que se cerraban en nombre supuestamente de la ley.

Una enorme represión… sin guerra
Es esta una historia que adolece precisamente de legalidad. Toribio tenía nueve hijos, uno de ellos aún por nacer cuando ocurrió lo peor. Poseía tierras y cultura. Su padre había sido alcalde de Torrecilla de En Cameros. En julio de 1936 se produjo el golpe militar. “En La Rioja no hubo guerra, pero la represión fue terrible”, relata Vicente Lázaro a ELPLURAL.COM. “En la Rioja nunca pasó nada… solo dos mil asesinados”. Así se titula también el trabajo que escribió junto a Jesús Vicente Aguirre narrando lo sucedido.

El paseo final
Torrecilla se encuentra pues en la Rioja entre Cameros Nuevo y Cameros Viejo. En la zona hay muchos pueblos. En Torrecilla de 1.300 habitantes mataron a 24. Entre ellos a Toribio Ruiz al que asesinan junto a tres paisanos y con otros cinco de otros lugares a los que dieron el paseo final.

La fosa estaba preparada
Antes de matarles ya habían preparado la fosa. Les asesinaron a tres kilómetros de Montenegro de Cameros ya en la provincia de Soria. El proceso posterior es silencioso durante décadas de temor y muy complejo en los últimos años. Se sabe hoy que de los nueve, de dos hay reconocimiento visual y están en el libro de defunciones porque se presentaron sus familiares. A Toribio inscribió su nieto en 1978 con documentación. Los demás siguen sin ser reconocidos.

La exhumación
Poco a poco, Vicente Lázaro y un grupo de personas interesadas fueron dando consistencia a una asociación de memoria histórica, llamada La Barranca. Por fin en el año 2012 consiguieron que la justicia permitiera al grupo de especialistas Aranzadi abrir la fosa. Fue el 9 de abril. Aunque la fosa estaba muy degradada consiguieron exhumar cráneos y huesos.

Sin respuesta judicial
“Nada más aparecer los restos, fui al juzgado de Soria a denunciar. Pero ni se personó nadie ni hubo contestación”, relata Vicente. Al no obtener respuesta el 9 de julio presentó una denuncia. Arropado por amigos juristas el nieto de Toribio Ruiz inició el largo camino que le llevaría a Europa.

Escritos a todas las instancias
Para empezar, presentó por registro sendos escritos al presidente del Consejo General del Poder Judicial, al ministro de Justicia, al Defensor del Pueblo, al Defensor del Pueblo de Castilla y León, al de La Rioja, procurador común de Castilla y León y los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de ambas comunidades.

“¿Nadie se persona cuando hay un muerto?”
“A ver, habíamos encontrado restos de personas y reclamábamos que se personase el juez de primera instancia e instrucción de Soria. Si yo encuentro una persona muerta ¿no se persona nadie? Y presenté denuncia contra las personas que en el curso de la investigación aparecieran como responsables de los delitos que se definieran.”

Reapertura del caso
De tanto esfuerzo y tanto escrito se obtuvo una reapertura del caso y es cuando averiguan que se había producido un sobreseimiento sobre la petición de que el juez se personase. El vía crucis de Lázaro continua por un extenso sendero jurídico hasta que resumiendo mucho, mucho, llega al Tribunal Supremo, a la Sala II de lo Penal.

El caso con los jueces que juzgaron a Garzón
Preside el tribunal que debe ver el caso de Toribio Ruiz, Juan Saavedra y lo componen los magistrados Julián Sánchez Melgar y Juan Ramón Berdugo. Fueron estos jueces, precisamente, quienes admitieron en su día la querella por presunta prevaricación presentada por el sindicato ultraderechista Manos Limpias y Falange Española contra el magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por haberse declarado competente para juzgar esos crímenes de la guerra civil.

Asunto cerrado para el Supremo
“El Supremo se quita de encima el tema… y acabamos en Europa porque en España el caso está cerrado”, sintetiza Lázaro. No es tan sencilla la historia. El índice de documentos presentado al TEDH con una sucinta aportación de los pasos realizados suma 300 páginas de las 450 que componen un relato breve de los hechos.

Estrasburgo tiene la palabra
Ahora Estrasburgo tiene la palabra. Si bien el 4 de diciembre de 2013 le comunicaron la admisión a trámite, aún han tenido los abogados que aportar documentación complementaria y formularios que les han requerido. El nieto de Toribio Ruiz sigue aún ahora sorprendido de haber tenido que embarcarse en este viaje tan largo, tan frustrante y tan amargo en busca de verdad y de justicia. Pero no piensa cejar.