Bajo el telón de fondo del anuncio este martes del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de destinar más de 500 millones de euros para un plan de integración migratorio, cabe hacerse una pregunta obligada: ¿En qué situación se encuentra actualmente la inmigración en España? Sin ir más lejos, cerca de diez millones de personas residentes nacieron en el extranjero, lo que se traduce en el 19% del total.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de abril de este año, la población actual de nuestro país es de 49.687.120 habitantes, siendo las principales nacionalidades inmigrantes la colombiana, marroquí y venezolana, situándose la población residente extranjera en 7.346.414 personas.

Teniendo en cuenta que los últimos datos del INE situaron el crecimiento de la población española en cerca de 50 millones de personas, y que cerca de un 20% de la misma es población migrante, la diversidad de la visión demográfica de nuestro país se hace aún más relevante.

La realidad económica que sustenta la población migrante

Sumado a ello, tal y como defendió el principal mandatario de La Moncloa este martes al dar a conocer este anuncio, sin inmigración en España, el país “perdería un 19% de su PIB en 2050 y un 32% en 2075”. Asimismo, y frente al “supuesto efecto llamada” del que hace gala Vox, en lo que va de año, puntualizó que la llegada de migrantes en situación irregular a España se redujo “un tercio” con respecto a las mismas fechas en 2025, “y más de un 70% en Canarias”.

Desde el punto de vista empresarial, Sánchez advirtió de que, en términos prácticos, “90.000 bares tendrían que bajar la persiana” o “50.000 aulas de Primaria y Secundaria se quedarían sin alumnos”, también “desaparecerían 220.000 explotaciones agrícolas, una de cada tres”.

Con esta radiografía por delante, el presidente del Gobierno puso en evidencia que el país sin inmigración “es el que quieren algunos”, en clara alusión a la “prioridad nacional” que viene defendiendo la extrema derecha de Vox: “Un país ensimismado, por tanto, vacío. Más pobre, más débil y con menos recursos para financiar el bienestar y la cohesión social y territorial. Además de garantizar su crecimiento económico para poder después ser redistribuido”, explicó.

Este nuevo plan gubernamental estará focalizado para un año destinándose 505 millones de euros para integrar en nuestra sociedad a la población migrante, que se verá acompañada con la creación de una Agencia Estatal de Movilidad Humana que reunirá funciones y recursos para impulsar una gestión “mucho más sencilla, coordinada y eficaz”.

El plan constará de cuatro ejes vertebradores y 16 medidas concretas. El primero de ellos, la conocida como regularización extraordinaria –“con más de un millón de solicitudes presentadas”, celebró Sánchez-, así como la nueva Estrategia de Movilidad Laboral para abrir vías legales, seguras y ordenadas de migración, y una futura Agencia Estatal de Movilidad Humana que mantendrá diferenciados los procedimientos de protección internacional y residencia.

Como segundo punto, con una inversión de 185 millones de euros, las medidas de impulso al acceso al empleo en sectores de alta demanda, una oferta extraordinaria de más de 100.000 plazas de Formación Profesional adaptada al mercado laboral y el refuerzo de la Inspección de Trabajo.

El tercer eje, vertebrado en la convivencia con una dotación de 30 millones de euros a programas que refuercen el aprendizaje de los idiomas cooficiales y el conocimiento de nuestras normas y valores, o un plan para reforzar la prevención de los discursos de odio y dar un mayor apoyo a las víctimas de discriminación. El cuarto y último punto, sobre la ciudadanía efectiva, con más de 260 millones de impulso para reforzar los servicios públicos y garantizar la igualdad de oportunidades.

Esta batería de medidas englobadas en esta nueva hoja de ruta se gestionará por medio de una Comisión Interministerial presidida por la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, la cual se revisará año a año, en función del despliegue de las medidas y de los resultados obtenidos.

Sánchez, en su presentación, reivindicó la apuesta de su Gobierno de defender y reforzar una política migratoria “responsable, legal, segura y ordenada”, situando tan sólo dos vías para afrontar los fenómenos migratorios en auge: por un lado, gestionarlo; por el otro, “negar esa realidad” agitando “discursos xenófobos” conjugados con el “miedo”, advirtió sobre la fórmula de las derechas. “Frente al odio, humanidad y empatía”, resolvió.

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