“Me siento personalmente responsable en lo que se refiere a la candidatura por Barcelona, incluso a las candidaturas conjuntas por Cataluña. Asumo mi responsabilidad”. Cayetana Álvarez de Toledo admitió así la “derrota rotunda, contundente” y el “pésimo” resultado.

Pero esas escuetas palabras (concisas, sí, pero escuetas) han sido las únicas que una de las protagonistas de la campaña electoral ha pronunciado tras la debacle del PP, especialmente en Cataluña.

Álvarez de Toledo, maestra del rock and roll, ha sido uno de los nombres propios que ha copado los titulares de prensa y el tiempo de radio y televisión en las últimas semanas. Su actuación en el debate a seis, más propia de una candidata de Vox la situó en el epicentro de la campaña tras destacar por sus interrupciones, sus exabruptos y sus ataques a Pedro Sánchez, a quien acusó de no ser “una persona decente”.

Fue la protagonista de un escrache cuando trataba de entrar a la Universidad Aútonoma de Barcelona, y llegó a enfrentarse al grupo de personas que allí se concentraron con un lenguaje políticamente poco correcto y realizando aspavientos.

Hasta el día de la votación, el domingo, dio la nota al denunciar que “han intentado impedir nuestra entrada a un colegio electoral de Montcada i Reixac. Y a la salida ha ocurrido esto". Este mensaje fue acompañado por un vídeo en el que un hombre le pregunta: “¿A que no te han pegado con porras por ir a votar?”.

No importaba el día, la hora, el lugar o el motivo. Cayetana Álvarez de Toledo estaba ahí y era la protagonista. Pero llegó el 28A y desapareció. Este lunes el PP instauró el apagón informativo como norma. El silencio se ha adueñado de Génova 13 a la espera de las valoraciones y conclusiones a las que se llegue tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP.

Álvarez de Toledo ha participado de manera activa en ese apagón. Un silencio que invita a deducir que la cabeza de lista por Barcelona no ha dado la cara a pesar del batacazo electoral.

Y es que, el Partido Popular ha quedado séptimo en las elecciones generales en Cataluña y ha cosechado el mismo número de escaños que Vox, uno, perdiendo así cinco de los seis diputados conseguidos en 2016.

Se han dejado más de la mitad de los votos (el PP ha pasado de 464.538 a 200.000). Han perdido tres diputados en Barcelona, donde solo han obtenido un parlamentario, Cayetana Álvarez de Toledo.

El escaño sacado por Lleida en 2016 también lo han perdido. En Tarragona y Girona los populares no tenían representación, pero en sendas provincias se han dejado la mitad de los votos.

El trastazo es bíblico. Incluso se baraja la posibilidad de un ERE en el partido por la pérdida de 5,1 millones de euros en subvenciones con motivo de la derrota. Pero Álvarez de Toledo ha guardado silencio. La que se espera que sea una de las personas más relevantes de la estructura (se rumorea que será portavoz parlamentaria, lo que ha generado tensiones internas), espera a que el líder, Pablo Casado, hable.