El juez José Castro sigue, ajeno a presiones, su investigación para determinar si la infanta Cristina cometió delitos contra Hacienda. Un nuevo informe de la Agencia Tributaria de Cataluña constata que la hija del Rey recibía una cantidad anual de su propia empresa Aizoon a través de alquileres ficticios de su palacete de Pedralbes, donde supuestamente se realizaba la actividad de la firma, para justificar de esta manera gastos y pagar menos impuestos. Según la investigación del caso Nóos, la empresa pudo servir a Iñaki Urdangarin para desviar fondos públicos a través de su ya extinta fundación Instituto Nóos.

Lo recibido por los alquileres ficticios
Según el informe de Hacienda, del que da cuenta El Mundo, con el alquiler ficticio del palacete a Aizoon, se consiguió desviar 6.000 euros en 2006; 6.180 en 2007; 6.444 en 2008; 3.828 y 3.300 en 2009; y 4.995 en 2010. En total, 30.747 euros. Los datos sobre estos autoalquileres se suman a informaciones anteriores sobre dinero de Aizoon destinado a pagar las obras de reforma de la residencia de los duques de Palma en el exclusivo barrio de Pedralbes, así como obras de arte, un Mercedes o la comunión de sus hijos.

El juez Castro tendrá que decidir si la infanta participó personalmente en el fraude fiscal y el blanqueo de capitales del entramado Nóos, o si era ajena a esos presuntos delitos, como sostienen la Fiscalía, Hacienda y la Abogacía del Estado.