¿Las fricciones que parece haber en las reuniones son reales o todo gira en torno a una estrategia electoral? Esta la duda que surge ante el contexto actual en el que, lejos de ser capaces de llegar a consensos, el Partido Popular y Vox se encuentran, aparentemente, en el momento de mayor tensión que ambas formaciones políticas hayan vivido desde que rompieran mucho de los gobiernos autonómicos en los que habían conformado el Ejecutivo en base a una coalición.
Son distintos los elementos que condicionan el avance de las negociaciones, yendo desde las críticas públicas que se han hecho entre ellos ambos partidos hasta la distancia existente entre ellos en lo referido a determinadas políticas a aplicar o que los candidatos propuestos no despierten agrado. Desde que se celebraran las elecciones de Extremadura el diálogo entre el Partido Popular y Vox no viene siendo, precisamente, el más fluido. Ahora bien, también es cierto que se da una circunstancia condicionante para que esto ocurra, siendo el terreno que los de Abascal vienen comiendo a los populares, que ven cómo, en lugar de aumentar su representación en las cámaras parlamentarias, su número de escaños no varía o, incluso, se reduce, en beneficio de un Vox que está viviendo una de sus mejores épocas en las urnas.
Podría ser por ello que, desde Génova, asumen que los pactos para conformar gobiernos con Vox con se podrán alcanzar hasta que pasen las elecciones de Castilla y León, que tendrán lugar en el próximo mes de marzo. En este sentido, parece no haber un nerviosismo evidente, por el momento, en el Partido Popular, ya que las cuentas podrían salirle, pues el margen, en Extremadura, que es la región que más prisa corre, todavía pueden esperar hasta mayo.
No obstante, esta perspectiva del Partido Popular, quizás, podría no ser del todo acertada, ya que, en primer lugar, desde Vox no descartan la repetición de elecciones, algo que dispone de cierta lógica pues la dinámica actual invita a concebir que seguirían creciendo en las urnas y que podrían hasta recabar más votos por no haber cedido ante los de Feijóo. Por otro lado, el calendario de comicios autonómicos no termina en Castilla y León, sino que después llegarán las elecciones andaluzas lugar en el que, aunque Moreno Bonilla es fuerte, cada vez se ve más probable que el PP pierda la mayoría absoluta, lo que podría, de nuevo, derivar en más escaños para Vox.
Como se mencionaba, a pesar de este panorama, desde el Partido Popular al mismo tiempo que asumen que tanto María Guardiola como Jorge Azcón no serán investidos en primera votación, sí confían en que los de Vox les den la mano pasados los comicios de Castilla y León. De ahí que, recientemente, le hayan pedido a la líder de los populares en Extremadura que calme su discurso respecto a la formación de Abascal, para que sus palabras, notorias en los últimos días, no condicionen el futuro cercano.