La situación de las líneas de alta velocidad en España sigue siendo crítica cuatro días después del accidente de Adamuz, en Córdoba. Las hipótesis que apuntan al estado de las vías como posible causa del descarilamiento del tren Iryo y su posterior choque con el Alvia, que deja al menos 43 muertos, han obligado a Adif a implementar limitaciones temporales de velocidad (LTV) en varias de las líneas. Esto se debe al incremento de las denuncias por parte de los maquinistas de posibles fallos en las vías, como reportó este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente.

Fuentes de Adif confirman que, para este jueves, se levantan la mayoría de LTV en la línea Madrid-Barcelona. En esta infraestructura se había limitado la velocidad de los trenes a 160 kilómetros por hora. Ahora, la limitación se queda en 230 km/h en seis tramos. En concreto, de la vía 1 los puntos kilométricos 27+160, 138+600 y 170+950; y de la vía 2 los 283+830, 143+760 y 50+880.

 En el caso de la línea Madrid-Valencia siguen vigentes cuatro LTV de 160 km/h y 5 de 200 km/h en puntos kilométricos muy concretos, según Adif. Aún así, el gestor insiste en que "los maquinistas ya han empezado a reportar nuevas denuncias de puntos donde sienten vibraciones", por lo que existe la posibilidad de que se apliquen nuevas LTV en las próximas horas.

El protocolo de LTV, una práctica habitual

Limitar temporalmente la velocidad de las líneas ferroviarias es una práctica habitual, que Adif lleva a cabo diariamente. La diferencia desde el domingo, a raíz de la tragedia de Adamuz, es que estos avisos que dan los maquinistas y las posteriores actuaciones de la gestora están trascendiendo. Pero además, como apuntó este miércoles Óscar Puente, estas denuncias se han disparado en los últimos días.

Solo el martes, Adif recibió 25 avisos de posibles fallos en las vías, de los cuales 21 los realizó el mismo maquinista. Al día siguiente, ese mismo operario trasladó 13 avisos más. Esto está obligando a la gestora a llevar a cabo más actuaciones, que explican por qué se están limitando tantos tramos de líneas diferentes. El ministro señaló también que la mayoría de denuncias corresponden a posibles deformaciones que, en todo caso, afectarían al comfort en el tren, pero que no implicarían un peligro real a la integridad de la infraestructura.

El protocolo de Adif para aplicar una limitación temporal de velocidad por posibles deformaciones en la vía forma parte del día a día de la administradora. Cuando un maquinista reporta esta incidencia, el Centro de Regulación y Control recaba toda la información posible, como el punto kilométrico, la vía afectada o la velocidad del tramo. Entonces, se dicta la LTV según la repercusión que pueda tener la deformación. Los casos más peligrosos son los que obligan a reducir la velocidad a 160 km/h o menos.

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