En lo poco que se conoce ahora mismo sobre las posibles causas de este trágico accidente ferroviario, cuyas investigaciones siguen en marcha, se mantiene constante la sensación de que este ha sido un suceso muy extraño y fuera de lo común, por las condiciones en las que se produjeron el descarrilamiento y el impacto. En este contexto, si bien, tanto el ministro de Transportes, Óscar Puente, como presidente de la compañía Iryo, Carlos Bartomeu, han descartado que el motivo haya sido un fallo humano.

Por el momento, si se apunta a que el accidente habría tenido lugar debido al descarrilamiento,  en un primer instante, del último vagón de un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid, lo cual habría derivado en el posterior impacto con un Alvia que había salido de Madrid en dirección a Huelva. Entre los aspectos que se estudian sobre el posible motivo de este descarrilamiento se encuentran tanto el propio vehículo, que pasó revisión escasos días antes, como la infraestructura, por la cual habían circulado otros trenes el mismo día. 

Según ha apuntado la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (FIAF), esclarecer los hechos requerirá de analizar en laboratorio los carriles en el punto en el que se inicia el descarrilamiento, así como será necesario, también, llevar a cabo una inspección en taller de las rodaduras del tren Iryo. Así lo han expuesto tras llevar a cabo un primer estudio de este siniestro que se ha cobrado ya 40 vidas, dejando también más de 100 fallecidos. 

El relato que deja, por ahora, la FIAF señala que, a las 19:45 del domingo 18 de enero, se produjo el descarrilamiento de los tres últimos vagones del tren de alta velocidad Iryo 6189 Málaga - Madrid. Concretamente, los coches descarrilados se desplazaron lateralmente invadiendo el gálibo de la vía 2, por la que en ese momento llegaba, en sentido opuesto, el tren Renfe Alvia 2384 Madrid - Huelva. El número de viajeros a bordo de ambos trenes, según han informado las compañías, era de 300 en el tren Iryo y 186 en el Alvia. Un accidente este que se produjo en el punto kilométrico 318,693 de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía.

Aunque ambos trenes circulaban por debajo de límite permitido, al viajar ambos a 200 km/h, el impacto tuvo una magnitud notable. La escena deja ahora entre medias de ambos vehículos un kilómetro de vías que han quedado sin catenaria y con grandes daños. Precisamente, como se hacía mención, las vías son otro de los principales focos a los que apunta esta investigación que busca esclarecer lo ocurrido, ya que la extrañeza de este accidente se debe tanto a que, durante la jornada, más trenes habían circulado por las mismas vías y a que el Iryo solo tenía cuatro años de antigüedad, así como había pasado una revisión apenas unos días antes. 

A ello se suma que los rodamientos del Iryo analizados hasta el momento aparecen intactos, lo cual no deja, a priori, motivo alguno para que el vagón trasero de este tren que circulaba en línea recta se saliera medio metro de la vía. Por todo ello, la recuperación de la caja negra será un elemento fundamental para seguir avanzando en unas investigaciones sobre las cuales el ministro de Transporte ha apuntado que, todavía, no disponen de la suficiente información para apuntar con seguridad si ha sido un fallo del vehículo o de la vía, aunque el círculo comience a acotarse.

Entre otros elementos que están siendo requeridos para continuar con el análisis de los hechos, se ha solicitado a Adif los registros de circulaciones por Adamuz en los dos días anteriores al suceso. Además, se van a realizar inspecciones en la rodadura de otros trenes que circularon anteriormente por ese punto.

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