La amenaza de “suspender el comercio” con España, emitida por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a comienzos de esta semana ha colocado al Gobierno y a su líder, Pedro Sánchez, en una posición internacional inédita para el país. Detrás de las cámaras, el señalado por el inquilino de la Casa Blanca para acometer dicha orden no es otro que Scott Bessent, secretario del Tesoro, quien asegura que “los españoles están poniendo vidas estadounidenses en peligro” por no ceder sus bases de Rota y Morón a la operación ilegal contra Irán.

"La frustración del presidente Trump con el Gobierno español está justificada […] Fue inaceptable durante el fin de semana que los españoles se mostraran tan poco cooperativos respecto a las bases estadounidenses (son españolas) y lo que podíamos hacer con nuestros aviones mientras comenzábamos a ejecutar la operación 'Furia Épica' […] Han sido el único miembro de la OTAN que no ha cumplido los requerimientos y están actuando deliberadamente como unos oportunistas, aprovechándose de Estados Unidos y el resto de miembros que sí han dado el paso”, ha pronunciado el palmero.

¿Quién es Scott Bessent?

El ejecutor económico de la Casa Blanca era, hasta hace escasos días, un donnadie en España; sin embargo, en Estados Unidos es de sobra conocido por sus bandazos políticos en busca de poder y dinero. “Un títere de George Soros que no sabe matemáticas”, lo calificó ni más ni menos que Elon Musk, el amor de verano que acompañó a Trump y capacitó económicamente su segunda victoria electoral. Una acusación que, lejos de ser infundada, se remonta a cuando Bessent todavía no había alcanzado las tres décadas de edad.

Nacido en Carolina del Sur, Bessent se graduó en Ciencias Políticas por la prestigiosa Universidad de Yale. Siendo aún un joven recién salido de la carrera, el actual secretario del Tesoro dio sus primeros pasos en la Soros Fund Management, una compañía estadounidense de gestión de fondos de cobertura fundada por George Soros, a quien Trump y la caterva reaccionaria mundial acusa de estar detrás de todas las conspiraciones mundiales. En España suele ser señalado por Vox por el “fraude climático” y la temible Agenda 2030.

Bessent creció al calor de Soros y llegó a ser socio y jefe de oficina en Londres. Desde Inglaterra amasó su gran fortuna gracias a su apuesta viciada por el hundimiento de la libra esterlina en el famoso Miércoles Negro. El gran volumen de dinero le llevó a abandonar a Soros y fundar su propia compañía en el 2000, aunque volvería a los brazos de George años más tarde tras no triunfar.

No obstante, aprovechó ese tiempo para organizar una recaudación de fondos para Al Gore, vicepresidente demócrata del país y candidato a la presidencia frente a George W. Bush. El amor por el Partido Demócrata no se detuvo ahí. Bessent donó cantidades ingentes de dólares a las campañas de Barack Obama y Hillary Clinton. En 2016, repentinamente, un bandazo le llevó a destinar un millón de dólares a la campaña de Trump, cuantía que reeditó en la siguiente intentona del amigo de Jeffrey Epstein.

Sus servicios le llevaron a ascender en enero de 2025 al puesto que ostenta actualmente, el de secretario del Tesoro, desde el cual ha castigado a todos los países que han llevado la contraria a Trump. Fue clave en el chantaje electoral en Argentina para que ganase Javier Milei, prometiendo 20.000 millones al país solo si vencía el libertario. A lo que a todas luces es un amaño electoral -o así se llamaría si lo hiciese Rusia- lo ha replicado en más países.

Los que no han pasado por el aro de Bessent -o cojes el dinero y aceptas me imposición política- han sufrido las consecuencias. Irán, ahora bombardeado ilegalmente, ya fue víctima de la generación de una hiperinflación impulsada desde Washington. Nada nuevo bajo el sol, solo que ahora estas prácticas las capitanea Bessent, el gerifalte de turno, y afectan a España, uno de los pocos contestatarios en occidente.

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